Lo condenaron a pesar de las artimañas
Todas las artimañas que Rubén Leguiza llevó adelante para no ser reconocido en una rueda de
personas, medida judicial a la que llegó acusado del robo calificado a una panadería del barrio Las
Delicias, le salieron mal. Creyó que cortándose el pelo, modificando su aspecto y simulando tener
un diente de lata, lograría no sólo confundir a las víctimas del hecho...
14 de mayo 2009 · 01:00hs
Todas las artimañas que Rubén Leguiza llevó adelante para no ser reconocido en
una rueda de personas, medida judicial a la que llegó acusado del robo calificado a una panadería
del barrio Las Delicias, le salieron mal. Creyó que cortándose el pelo, modificando su aspecto y
simulando tener un diente de lata, lograría no sólo confundir a las víctimas del hecho sino también
al juez. Con los primeros lo logró, pero el magistrado fue más allá de eso y, a partir de otras
pruebas, lo condenó a 7 años y 9 meses de prisión.
El hecho que le imputaron a Leguiza, un changarín de 28 años, ocurrió cuando
ingresó a una panadería de Corrientes al 6000 y, tras amenazar con un arma de fuego a Luisa C.,
robó 26 pesos, un celular, un radiograbador y algunos lácteos. Tras ello escapó en una bicicleta y
fue perseguido en auto por el marido de la víctima, Pablo M. Cuando el ladrón se vio perseguido
hizo un disparo contra el vehículo y provocó que el chofer perdiera el control del mismo y
colisionara contra su bicicleta. La huida del maleante siguió a pie y agentes del Comando
Radioeléctrico terminaron atrapándolo en una casa de Ceibo al 1400, a pocas cuadras de donde había
cometido el atraco.
En sus declaraciones, tanto Luisa como Pablo dijeron no poder reconocer al
ladrón. La mujer, porque el muchacho "siempre trató de ocultar su cara, en todo momento decía que
no lo mirara y se bajó la gorra hasta los ojos". Y el hombre, porque "todo fue muy rápido y siempre
procuró estar de espaldas".
Parecido. Al llegar a la rueda de personas dispuesta por la Justicia, el
matrimonio coincidió en señalar como posible imputado a un hombre señalado con el número 3, aunque
ambos dijeron que se había cortado el pelo. Sin embargo, ese día Leguiza estaba identificado con el
número 4 y junto a él había un detenido con un parecido fisonómico importante. Para despistar, el
imputado se había cortado totalmente el pelo y se había envuelto un diente con papel de aluminio
simulando una prótesis, características idénticas a su vecino de fila.
Al respecto, en la sentencia el juez remarcó lo dicho por la Cámara Penal al
ratificar el procesamiento de Leguiza: "Las víctimas no han desconocido a persona alguna en la
fila, sino que ambas llamativamente sindicaron a la misma persona que no era Leguiza debido a la
notable semejanza de las apariencias físicas". Y agregó: "Este accionar tuvo una clara intención,
la de confundir a quienes tenían que reconocerlo".
En contra de Leguiza jugaron el dermotest positivo; el uso, al ser apresado, de
una campera idéntica a la que describió la víctima; y el hallazgo entre sus pertenencias de una
cartera y otros efectos reconocidos por doña Luisa. Por todo eso, el juez de Instrucción 13,
Osvaldo Barbero, lo condenó a la pena de 7 años y 9 meses de prisión.
Evasión
El 16 de agosto del año pasado, Rubén Leguiza estaba detenido en la subcomisaría
20ª. Junto a otros siete presos, aprovechó el horario de visita sabatino para fugarse. Y para
lograrlo apuñalaron a un cabo que estaba de guardia. En las horas posteriores al hecho, cinco de
los reclusos fueron recapturados, entre ellos el propio Leguiza.