Un hombre y una mujer quedaron presos al ser imputados por el asesinato de José Omar Rendón, el chofer de Uber de 65 años que fue víctima de un robo seguido de muerte. Los acusados son pareja y el fiscal de San Lorenzo les atribuyó haber planificado el robo y el crimen para ocultar el delito.
La investigación del crimen de Rendón, de nacionalidad colombiana, parece haberse resuelto en pocos días por un tendal de evidencias que dejaron los presuntos autores del hecho. La víctima desapareció el jueves 26 de marzo, el domingo 29 fue detenido el primer sospechoso y horas más tarde se entregó la mujer y confesó dónde estaba el cadáver. Al día siguiente fue hallado el auto.
Este lunes el fiscal Aquiles Balbis le imputó a Ezequiel Rodríguez y Agustina Ellero el delito de homicidio criminis causa. Bajo esa carátula, que prevee la pena de prisión perpetua, el juez Eugenio Romanini confirmó la prisión preventiva de ambos por el plazo de ley.
Un plan para robar y matar
De acuerdo a la acusación, el asesinato de Rendón Rodríguez ocurrió la madrugada del 26 de marzo entre las 5 y las 6.45, dentro de un departamento ubicado en Echeverría al 100 de San Lorenzo. La muerte del chofer de Uber fue resultado de un plan de la pareja que implicó engañarlo para que llegara a esa vivienda y luego asesinarlo para así robarle sus pertenencias y finalmente ocultar el cuerpo con el objetivo de garantizarse la impunidad.
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El primer contacto con la víctima lo hizo la imputada Agustina Ellero mediante WhatsApp y fue el 24 de marzo. El día después, ya por la tarde, acordaron verse durante la madrugada siguiente para tener un encuentro íntimo. Mientras tanto, la mujer y Ezequiel Rodríguez comenzaron a planificar el robo.
Rendón llegó a la vivienda de calle Echeverría entre las 4.40 y las 5 del 26 de marzo en su Fiat Siena. Allí la mujer lo hizo ingresar y de inmediato fue abordarlo por Rodríguez, quien lo atacó con un martillo. Luego lo apuñalaron. Los forenses constataron una fractura de nariz y de pómulo, una puñalada en la clavícula derecha y otra en la zona de las costillas.
El crimen y el descarte del cuerpo
Una vez que la víctima fue reducida, la pareja comenzó el robo. Le sacaron el dinero en efectivo y su teléfono celular, le sacaron las contraseñas a distintas cuentas bancarias y se transfirieron un total de 235.522 pesos. Después, de acuerdo a la acusación, el imputado ahorcó a la víctima hasta matarla por asfixia.
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El plan continuó con el descarte del cuerpo. La pareja cargó a la víctima en su propio auto y lo trasladaron a los alrededores del Parque Industrial de Roldán. Allí abandonaron el cadáver y se llevaron el auto hasta un sector rural de Ricardone, donde fue abandonado.
Ya con la víctima asesinada los robos continuaron y esos hechos también fueron imputados. Primero se robaron el matafuego y la batería del auto y luego, entre el 26 y el 28 de marzo, continuaron haciendo transferencias de dinero.