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La crisis no pudo con el capitalismo financiero

Así lo consideró Gérard Dumenil, economista francés formado en los 60, quien disertó en Rosario invitado por el Grupo de Estudiantes Independientes de la facultad de Economía de la UNR.

Domingo 26 de Octubre de 2014

Con la sombra de la crisis financiera global todavía encima, el capitalismo se reinventa y se muestra vigoroso en los primeros tramos del siglo XXI, donde los años de restauración neoconservadora en el eje anglosajón se saldaron con indicadores de desigualdad y de concentración de la riqueza iguales que hace 100 años atrás.

   Así lo considera Gérard Dumenil, economista francés formado en los 60 (“cuando era necesario ser marxista”), quien disertó en Rosario invitado por el Grupo de Estudiantes Independientes de la facultad de Economía de la UNR.

   El economista recordó que tras las grandes crisis estructurales del capitalismo se forjaron alianzas sociales nuevas, que derivaron tanto en el consenso socialdemócrata de la posguerra como en el neoliberalismo, tras el crak petrolero de los 70.

   El tiempo actual, sin dirección definida hasta ahora, es el que denomina “la gran bifurcación”, con un Estados Unidos optimista gracias al abaratamiento de su mano de obra manufacturera y de la energía, y una Europa desconcertada sin reacción política ante una recesión que se empeña en no desaparecer.

El nuevo capitalismo. La perspectiva histórica sobre el capitalismo se enriqueció con el libro reciente del también francés Thomas Picketty, que toma datos fiscales de Estados Unidos y elabora una conclusión interesante respecto al empeoramiento de la desigualdad en ese país, aunque para Dumenil al rompecabezas pickettiano le faltan piezas ya que no toma en cuenta el papel de los paraísos fiscales.

   Para comenzar a armar su propio fresco, Dumenil recordó que en el siglo XX en Estados Unidos, la concentración de ingresos en el 10% más rico de la población fue variando según los modos adoptados por el propio capitalismo, y las alianzas de clases que surgieron de cada momento histórico.

   Hasta mediados de siglo, esa franja de la población acaparaba entre el 40% y el 50% de la riqueza nacional, un dato que se repetía en proporciones muy parecidas tanto en el Reino Unido como en Francia. La Segunda Guerra Mundial y la instauración de regímenes asociados con el llamado Estado de Bienestar derrumbó estos indicadores hasta un 30%, lo que se prolongó hasta bien entrada la década de los 70.

   Con la irrupción de la revolución neoliberal, cuyos íconos políticos fueron Ronald Reagan en Estados Unidos y Margareth Tatcher en Inglaterra, arrancó una nueva etapa de restauración que provocó que los niveles de desigualdad sean ahora iguales que a principios del siglo XX, “e incluso peor ya que los muy ricos casi no pagan impuestos”.

   Según este economista, la alta concentración del ingreso es una característica propia del capitalismo anglosajón: “Esa fue la meta del neoliberalismo, restablecer la riqueza de las clases ricas, fue un fenómeno político y fue todo un éxito”, sintetizó.

   Para Dumenil, en este 10% con ingresos superiores existen a su vez diferentes subgrupos que pueden ser divididos según obtengan sus ingresos por intereses del propio capital, o por sueldos exorbitantes, pero sueldos al fin.

   “El nuevo capitalismo viene con un aumento de la concentración del ingreso sobre todo a través de la desigualdad de salarios, no ya por rentas o intereses”, explicó el especialista, para quien el capitalismo adoptó la forma de un “managerialismo” conformado por ejecutivos del sector financiero con sueldos enormes.

   Según los datos históricos, aproximadamente cada cinco años aparece alguna recesión dentro del sistema capitalista, que a su vez ha tenido al menos cuatro grandes crisis estructurales, con una duración de alrededor de diez años: la de 1890, la Gran Depresión, la crisis petrolera de los 70 y la actual, que estalló en 2008 en Estados Unidos.

   De cada uno de estos hechos surgió hasta ahora un nuevo orden social conformado por alianzas de clase de diferente cuño.

   Para Dumenil, las estructuras de clase de la actualidad son la clase capitalista, las clases ejecutivas o de cuadros, y las clases populares. Con cada crisis, aparecen alianzas y liderazgos que arman a su vez el orden social: “Cuando son entre los capitalistas y los ejecutivos se forman consensos de derecha, cuando se dan entre los ejecutivos y las clases populares son hacia la izquierda”.

   “El capital siempre se recupera, pero muta el orden social”, subrayó.

   Así, con la crisis de rentabilidad de 1980 se instauró una primera etapa de hegemonía de las finanzas, interrumpida con la Gran Depresión y reemplazada en la posguerra por una alianza hacia la izquierda entre los cuadros ejecutivos y las clases populares que derivó en los Estados de Bienestar y las políticas keynesianas.

   La crisis de los 70 abrió las puertas a una segunda etapa de hegemonía de las finanzas bajo el modelo neoliberal, puesto en cuestión con la explosión de las burbujas financieras en Estados Unidos a partir del año 2008.

El orden. ¿Aparecerá un nuevo orden social tras la actual crisis? La respuesta no es evidente según el experto francés, quien denominó al momento actual como una “gran bifurcación” donde la opción utópica ya no existe tras el fracaso de los sistemas socialistas europeos en los años 90.

   “Las sociedades socialistas fueron sociedades de cuadros, y fracasaron. Fue un desastre histórico que significó la muerte de las utopías, algo que todavía padecemos hoy”, sentenció.

   “Hoy el capitalismo está muy bien organizado a través de las redes de propiedad (sociedades financieras) y las redes de alta gestión (consejos de administración), con un gran dominio de sociedades de Estados Unidos y el Reino Unido, donde está el corazón del sistema”, graficó Dumenil.

Lo que viene. En opinión del economista, los coletazos de la crisis se sienten todavía mucho en Europa, sumergida en niveles elevados de desempleo y con tasas de crecimiento cercanas a cero en la mayoría de las naciones que componen el bloque.

   Estados Unidos, en cambio, comenzó su recuperación y encuentra motivos para ver el futuro con optimismo: “Estados Unidos no salió del neoliberalismo, pero sí es cada vez menos liberal, el gobierno llevó adelante políticas industrialistas y proteccionismo escondido en normas ambientales”, recordó, apoyándose en un dato abrumador como la deuda pública, que aumentó un 36% en 2009 en ese país contra un 14% en la UE.

   “Estados Unidos sigue aplicando políticas neoliberales, así seguirán y son optmimistas respecto al futuro por dos razones: el costo del trabajo manufacturero que ya es igual que en China, lo cual es toda una novedad; y energía (no convencional) muy barata”, señaló.

   Respecto a la situación política y económica en América latina, consideró que la realidad de la región es ambigua, ya que si bien es verdad que muchos países se beneficiaron de algunos aspectos de la globalización neoliberal, sobre todo por la mejora notoria de los términos de intercambio de las materias primas, también alberga “varios de los movimientos políticos que resisten al actual orden mundial”.

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