De forma recurrente se ven en los medios de comunicación discusiones acerca de la veracidad de los indicadores estadísticos nacionales. Allí pueden escucharse a opinadores que sostienen ver al país mejor que nunca y en el extremo opuesto aquellos que aseguran divisar una bomba pronta a estallar en cualquier momento. Más allá de la puja, existe una herramienta que podría zanjar esta disputa de manera definitiva: se trata del resultado del Censo Nacional, realizado el 27 de octubre de 2010, opacado por coincidir con el deceso del ex presidente Krchner. La tecnología actual disponible permite suponer que el procesamiento de la información recolectada ha sido largamente concluido en más de un año, por lo que suena lógico poder saber (entre otras cosas) cuántos no tienen vivienda propia, no cuentan con los servicios básicos o las razones por las cuales se ha triplicado la superficie de villas de emergencia, a pesar de años continuados de progreso y crecimiento. Puede parecer injusto para los numerosos defensores del "modelo", pero mientras estos datos no salgan a la luz habrá que darles la derecha a los críticos, que aunque menores en cantidad, ponen en ridículo al gobierno con sus opiniones.



































