Luego de los dos potentes terremotos consecutivos en Venezuela que, según las autoridades, provocaron la muerte de al menos 188 personas y dejaron a más de 200 atrapadas, los equipos de rescate siguen buscando sobrevivientes y no descartan que aumente rápidamente el número de fallecidos.
Se teme que los terremotos ocurridos el miércoles por la noche, que pudieron sentirse en toda la región y cuya magnitud fue de 7,2 y 7,5 —una de las más fuertes que se haya percibido en Venezuela en más de un siglo—, hayan provocado un número mucho mayor de víctimas mortales. Unas 1.500 personas resultaron heridas, miles aún no eran localizadas y se evacuaron edificios en lugares tan lejanos como la Amazonia de Brasil.
En el norte de Venezuela
En ciudades de todo el norte de Venezuela, residentes aterrorizados salieron en masa a las calles buscando a los desaparecidos entre los escombros. Niños heridos, animales y civiles cubiertos de polvo y sangre fueron sacados de entre los escombros de concreto.
Una madre sollozaba y se desplomó de dolor mientras los cuerpos de sus hijos de 3 y 10 años eran envueltos en mantas y retirados del lugar. Otros gritaban los nombres de seres queridos desaparecidos. Algunos permanecían en silencio, conmocionados.
La región costera de La Guaira, al norte de Caracas, registró los daños más graves y mayor cantidad de víctimas, y el principal aeropuerto del país resultó dañado y fue cerrado, lo que complicó los esfuerzos de ayuda.
En La Guaira, el maestro jubilado Juan Alberto Mendaño trepó entre los restos y pasó junto a un cadáver cuando vio a una mujer que estaba atrapada y hacía señas con la mano pidiendo ayuda. “Dios quiera que la rescaten pronto. Escuchamos el grito y no podíamos hacer nada”, sostuvo.
Las autoridades venezolanas anunciaron el traslado de equipos de rescate desde otras partes del país hacia La Guaira, que no es ajena a los desastres naturales: un deslave ocurrido allí en 1999, considerado uno de los peores desastres naturales del país, provocó la muerte de miles de personas.
Zona de desastre
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, pidió a las empresas que pusieran a disposición equipo pesado de construcción para las operaciones de rescate, mientras un portavoz de las Naciones Unidas dijo que equipos de búsqueda y rescate estaban a pocas horas de distancia. “Hay decenas de edificios colapsados y estamos en este momento en labores muy arduas de rescate para salvar las vidas que Dios nos permita salvar”, indicó Rodríguez, quien describió a La Guaira como una “zona de desastre”.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) dijo que el primer terremoto, con una magnitud de 7,2, tuvo su epicentro al oeste de Morón, en la costa caribeña del país, unos 170 kilómetros al oeste de Caracas. El sismo ocurrió a una profundidad de 22 kilómetros. Apenas un minuto después, el USGS reportó un segundo terremoto de magnitud 7,5, con una profundidad de 10 kilómetros y un epicentro a 16 kilómetros al suroeste de Morón.
El doble golpe de los sismos, combinado con los movimientos sísmicos superficiales, amplificó la destrucción, dijo Marcos Ferreira, geofísico e investigador del Servicio Geológico de Brasil. “Es como si yo estuviera gritando y luego alguien empieza a gritar también. Eso amplifica la vibración y aumenta el peligro potencial”, dijo.