Un hombre de 36 años fue condenado a prisión perpetua por el femicidio de su cuñada, Vanesa Troncoso, a quien atacó cuando estaba sola en su casa del barrio Puerto Norte de Santa Fe. El agresor abusó sexualmente de la joven, la asfixió y luego prendió fuego el colchón donde yacía el cuerpo para borrar huellas. El crimen cometido en un claro contexto de violencia de género fue admitido por el acusado, Mario Andrés Cena, al aceptar la pena en un juicio abreviado que se tramitó en los tribunales de la capital provincial. Un año antes del crimen había salido en libertad tras cumplir una condena por abusar de la víctima cuando era menor de edad.
La sentencia fue dispuesta el miércoles en el marco de un acuerdo abreviado en el que intervinieron la abogada defensora del imputado y la fiscal Laura Gerard en representación del Ministerio Público de la Acusación. Un tribunal presidido por el juez Octavio Silva e integrado además por las juezas Susana Luna y Rosana Carrara impuso la pena de prisión perpetua a Cena como autor del delito de femicidio. Los familiares de la víctima fueron informados de la medida y expresaron su conformidad.
Un femicidio descubierto por vecinos
Vanesa Troncoso tenía 22 años, buscaba trabajo como niñera y estudiaba en un secundario para adultos. Fue asesinada el sábado 7 de septiembre de 2024 en una casa del pasaje José Doldán y Arenales. Cena era pareja de la hermana de la víctima y ya había estado preso por abusar sexualmente de la joven cuando era menor de edad. Luego de permanecer diez años preso recuperó la libertad en 2023.
El día del femicidio, vecinos de la víctima escucharon gritos y minutos después vieron retirarse al agresor en una moto. Enseguida advirtieron que de la casa salía humo, por lo que forzaron una puerta para entrar. Allí encontraron a Vanesa sin vida sobre una cama y se comunicaron con la central 911 y los bomberos. Al sofocarse el fuego, médicos del Sies comprobaron que la joven ya había fallecido.
De manera preliminar advirtieron que el mecanismo homicida había sido una asfixia, dato corroborado liego por la autopsia. Una primera reconstrucción en el lugar arrojó que el asesino, después de asixiarla, prendió fuego la casa para quemar todo y borrar las huellas del crimen. Agentes policiales establecieron la identidad del atacante a partir de testimonios y registros de cámaras de seguridad y montaron un operativo en el barrio Nueva Pompeya.
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Allí, el mismo día fue detenido Cena en una casa precaria de la zona de San Juan y Javier de la Rosa. Tras el arresto del acusado, se informó en aquel momento, se constató que se trataba de la misma persona que había abusado de Vanesa cuando la víctima tenía 11 años, hecho por el cual había cumplido una condena a 10 años de prisión.
Abuso sexual en la infancia
Cuando descubrieron el ataque los vecinos recordaron que la joven había sido víctima de abuso sexual cuando era niña y reconocieron al femicida al verlo escapar, testimonios que fueron clave para avanzar con la búsqueda y dar con su paradero.
La investigación reconstruyó que el femicida fue hasta el domicilio de su cuñada sabiendo que estaría sola, abusó sexualmente de ella y luego le quitó la vida. "Aunque la mujer gritó para pedir auxilio, él se aprovechó de la situación de absoluta vulnerabilidad en la que ella estaba al no haber nadie cerca para defenderla", dijo la fiscal tras el dictado de la condena.
Gerard añadió que "tras la agresión, Cena prendió fuego un colchón sobre el cual estaba el cuerpo de la víctima" y explicó que "lo hizo con la intención de cubrir su accionar delictivo". La decisión de abreviar el procedimiento se adoptó ante la entidad de las pruebas reunidas y la admisión de los hechos por parte del acusado.