Como era esperable, Uruguay va a permitir que buques ingleses atraquen en sus puertos yendo o viniendo de las islas Malvinas. Lo único que exige es que sea reemplazada la bandera de las islas Malvinas por la del Reino Unido, una payasada para disimular la traición del "progre" Mujica. Por otra parte los puertos chilenos siempre permanecieron a disposición de los ingleses antes, durante y después de 1982, de modo que la "solidaridad latinoamericana" resultó y resulta ser una burla a nuestra patria. Como manifesté en una carta anterior que este diario tuvo la gentileza de publicar, la única manera de obligar a los ingleses a negociar la soberanía de las islas es confiscando todo los bienes británicos en nuestro país y supeditando su devolución al comienzo de las negociaciones. Militarmente estamos indefensos de modo que debemos presionar económicamente, no debemos olvidar que la víscera más sensible del ser humano (y de los países) es el bolsillo. Esperemos que el gobierno nacional, si realmente quiere recuperar las islas, actúe en consecuencia.



































