Cinco días después de que se hubiera perdido el rastro de Alejandra Isabel
Cugno, la directora de la escuela número 268 de Cañada Rosquín, su cadáver desnudo fue hallado el
mediodía de ayer en el fondo del pozo de agua de una vivienda rural abandonada, en cercanías de la
localidad santafesina de Landeta. Algunas horas más tarde, y después de que el rostro de José Luis
Baroni fuera exhibido por todos los medios de comunicación del país como el principal sospechoso
del crimen, el hombre fue apresado cuando deambulaba por la ciudad de San Justo, a 100 kilómetros
al norte de la capital provincial. Así, de la peor manera, se cerró una semana plagada de
especulaciones e incertidumbres.
La noticia del hallazgo del cadáver de Cugno se conoció mientras la plana mayor
de la policía santafesina y el juez de Instrucción a cargo de la causa, José Manuel García Porta,
daban una conferencia de prensa sobre los avances de la investigación. Al promediar la reunión, el
subjefe de la Unidad Regional XVIII, Luis Martínez, se acercó al magistrado y le habló al oído.
Entonces, el juez interrumpió el diálogo y dijo: "Se encontró un cadáver en el pozo de una vivienda
rural ubicada al oeste de este departamento". Después se paró y junto a la comitiva policial se
dirigió hacia el lugar.
Tras la conmoción que generó la noticia, el jefe de la policía santafesina, Juan
Luis Hek, facilitó la foto de José Luis Colorado Baroni (ver página 34), un peón rural de 41 años
en cuya casa de la localidad de Piamonte se había encontrado la cartuchera de la maestra y cuyos
rasgos se correspondían con el identikit hecho a partir de dos jóvenes que fueron testigos del
momento en que ese hombre subía al auto de Cugno.
"Pedimos que le den la mayor difusión posible porque estamos buscando a este
hombre", sentenció Hek con la seguridad que le daban los elementos hallados en la casa de
Baroni.
La detención. Lo que el comisario no sabía por entonces es que 9 horas más tarde
Baroni sería apresado mientras deambulaba en cercanías del Samco de San Justo, sobre el bulevar
Santa Fe y a pocos metros de la ruta nacional 11. Caminaba desorientado, vestido con un jean,
zapatillas y pullóver. Portaba un bolso con prendas de vestir y, al ser interrogado por la patrulla
que lo interceptó, sostuvo que "esperaba un micro para ir a la localidad de Malabrigo, en el norte
provincial, con el fin de visitar a unos familiares", dijo el jefe de la Unidad Regional XVI,
comisario Rubén Astore.
Asimismo, el jefe policial manifestó que "Baroni fue localizado después de que
un llamado anónimo alertara al Comando Radioeléctrico de la presencia de un sospechoso que caminaba
sin sentido preciso" y que, al momento de ser consultado por los agentes, "se mostró pacífico, no
opuso resistencia y exhibió su DNI sin problemas".
Un día difícil. Con las primeras horas de ayer se habían reiniciado los
rastrillajes que mantuvieron activa a toda la policía del oeste santafesino desde el mismo lunes en
que desapareció Alejandra Cugno. El eje del operativo se centró sobre la zona oeste del
departamento San Martín tras un relevamiento preliminar realizado desde un helicóptero. Un centenar
de efectivos en 50 vehículos partieron desde San Jorge para revisar cada uno de los objetivos
señalados por el cuerpo de inteligencia de la UR XVIII. Se trataba de viviendas rurales
abandonadas, el canal San Antonio que en toda la extensión oeste del departamento San Martín
demarca el límite con Córdoba, pastizales y otros puntos estratégicos en torno a Piamonte, Landeta,
San Jorge, Las Petacas, Crispi y Sastre.
Así, en una vivienda rural en ruinas que se levanta en el paraje La Yerba, a
unos mil metros de la ruta provincial 20, a 15 kilómetros al noroeste de Landeta y 8 al sur de Las
Petacas, los investigadores hallaron lo que buscaban. Entre la espesa arboleda, en un pozo de agua
con el brocal recientemente destruido y del cual emanaba un nauseabundo olor, estaba el cuerpo de
Alejandra, tapado por escombros y ladrillos.
Fueron necesarias más de dos horas de trabajo de los Bomberos Voluntarios de
Sastre para rescatar de ese oscuro y húmedo pozo el cadáver de la maestra. Toda la tarea fue
observada de cerca por el propio juez García Porta; el jefe de la policía santafesina; el
secretario de Seguridad Comunitaria de la provincia, Ubaldo Mordarelli; el titular de la URXVIII,
Martín Montegrosso; y su par de la cordobesa departamental San Justo, Nelson Carrizo.
Tras constatar que el cuerpo era el de la directora desaparecida, el juez
comentó que el cadáver se encontraba decúbito dorsal, con agua hasta la cintura y totalmente
desnudo. Aún conservaba el reloj pulsera, anillos y una soga ceñida al cuello. En sus primeras
apreciaciones, el magistrado sostuvo que la mujer "falleció el mismo día de la desaparición" y
pidió esperar el resultado de la autopsia (ver aparte) para tener mayores precisiones acerca del
motivo del deceso.
El recorrido final. Alejandra Cugno viajaba diariamente desde su casa en la
ciudad de San Jorge hasta la escuela 268 de Cañada Rosquín que dirigía desde mediados del año
pasado. Lo hacía conduciendo su Fiat Duna y, según sostienen varios testigos, con un alto espíritu
de solidaridad que la llevaba a levantar a todos aquellos conocidos que hacían dedo en la ruta.
El lunes, poco después de las 17.30, salió de la escuela para transitar los 45
kilómetros de regreso a su casa donde se reencontraría con su mamá y su hijo de 5 años. Pero en el
cruce de las rutas 34 y 66, en la salida de Cañada Rosquín, levantó a Baroni. Según narraron a la
policía dos jóvenes que también hacían dedo en el lugar, el hombre subió al auto y besó a la
docente en la mejilla, un saludo que evidenció que se conocían de antemano, posiblemente de un
local bailable de San Jorge que ambos frecuentaban.
Otro testigo aportó ayer un dato que compromete aún más a Baroni. Dijo haber
trasladado en su propio auto al sospechoso desde Carlos Pellegrini hasta Cañada Rosquín a las 16.30
del lunes. "Este indicio nos permite suponer que el acusado fue en busca de la maestra sabiendo que
ella iba a pasar en su vehículo por el lugar donde hizo dedo", aseguró un pesquisa.
La búsqueda. Lo cierto es que desde Cañada Rosquín, Cugno y Baroni se habrían
dirigido por la ruta 66 hacia el oeste y desde allí por la ruta 20 —paralela al límite
interprovincial— hacia el sur. Cuando Belkis Bollati, la madre de Alejandra, notó que su hija
no llegaba en horario ni le contestaba sus llamados al celular, hizo la denuncia en la comisaría 2ª
de San Jorge.
Así empezaron los rastrillajes y fueron surgiendo las pistas que desembocaron en
el funesto hallazgo de ayer. La madrugada del martes apareció el Fiat Duna de Alejandra, sin su
patente, en un estacionamiento cercano a la terminal de ómnibus de San Francisco. Horas más tarde,
en una tapera de la zona rural de esa misma localidad se encontró la vestimenta de la docente, sus
útiles y otras pertenencias. Tras ello hubo allanamientos en las localidades cordobesas de Seeber y
Devoto, y en la santafesina Piamonte. En los primeros fueron apresados dos hombres, uno de ellos
concuñado de Baroni; y en el otro, apareció la cartuchera de Alejandra que cerró el cerco sobre el
detenido.