La CGT San Lorenzo convocó para el viernes a un plenario de todos los gremios
del cordón industrial, vinculados tanto a la actividad pública como privada, con el objetivo de
establecer una estrategia común de cara a las negociaciones salariales que se intensificarán a
partir de marzo. La convocatoria de la central que conduce Pablo Reguera apunta a "frenar el
discurso disciplinador que pretende que lo único que cuenta es preservar el trabajo mientras la
inflación continúa haciendo estragos".
La disyuntiva entre empleo y aumento salarial se instaló
como un condicionante de las paritarias desde fines del año pasado cuando frente al primer impacto
de la crisis financiera internacional comenzaron a generalizarse los acuerdos de "paz social" para
evitar despidos. Si bien estos acuerdos no inhiben de por sí la discusión salarial, la amenaza de
un deterioro en la situación del empleo apareció ya en los primeros escarceos entre la Unión
Industrial Argentina y la Confederación General del Trabajo (CGT) a nivel nacional.
Frente a esta realidad, el gobierno central fogonea la
creación de un consejo económico en el cual se modere la disputa de ingresos. Si bien hasta ahora
no se fijaron referencias de aumento, hay discusiones sobre si los incrementos deben pasar por un
porcentaje o por una suma fija.
Es en este marco en que la CGT San Lorenzo realizó su
llamado para articular una estrategia común, incialmente entre las entidades que representan a los
trabajadores en el cordón que va de Puerto San Martín a Zárate, con la idea de fijar un piso
salarial que sea una referencia a nivel nacional.
Apuesta a reeditar la experiencia de diciembre pasado,
cuando las nueve regionales santafesinas de la CGT se autoconvocaron para salir al cruce del
"telegrama fácil" al que apelaron distintas empresas cuando recién comenzaba a despuntar la crisis.
Esa intervención fue clave para evitar una oleada de despidos masivos y avanzar en acuerdos de paz
social primero a nivel regional y luego en todo el país. Algunos de esos casos son los de Paraná
Metal, Acindar y Techint.
Pero esa "tregua" que permitió evitar una debacle en el
verano es también un factor condicionante a la hora de discutir salarios. En ese sentido, la
estrategia gremial es zafar de la contradicción entre empleo y mejora salarial, haciendo hincapié
en que una mejora de ingresos a los trabajadores es dinamizadora de la demanda interna.
El titular de la CGT Rosario, Néstor Ferraza, consideró que
el tema salarial es "prioritario" y aseguró su presencia en caso de recibir la invitación de su par
de San Lorenzo. También rechazó la idea que dejó trascender el gobierno nacional de establecer una
suma fija para los aumentos salariales porque "además de achatar las escalas, después cuesta mucho
blanquear esas cifras, no discutir porcentajes sería retroceder".
Públicos. En la agenda pública son los docentes quienes están dando el puntapié al
debate salarial, donde la discusión se estaría cerrando en torno a una suba del 20%. Otros gremios
estatales ya calientan motores. En este sentido, un encumbrado dirigente de un gremio local del
sector privado reconoció que seguramente serán los empleados públicos los que logren en 2009 en
términos porcentuales un mayor incremento.
En el sector privado, que arrranca formalmente en estos
días con un gremio "chico" como el de los pasteleros, varias actividades productivas comenzaron a
discutir informalmente la política de incrementos de sueldos en 2009 casi al mismo tiempo, en
numerosos casos, que cerraban suspensiones o disminución de horas en diciembre.
Si bien este mecanismo contribuyó a la tregua de los dos
primeros meses del año, algunos sectores van agotando los tiempos de esta impasse sin ver señales
de reactivación. El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Las Parejas, Miguel
Solís, explicó que en el principal polo productor de la maquinaria agrícola las plantas siguen
paradas y crece el riesgo de que las medidas de reducción horaria adoptadas se transformen en
despidos.
Metalúrgicos. Durante un plenario de delegados realizado el viernes, la UOM de esa
localidad decidió "salir a la calle" si la situación no mejora "antes de fin de mes". En este caso,
la movilización significa converger en el reclamo con los empresarios del sector, que piden medidas
para estimular la demanda del agro y auxilios impositivos.
"Hasta ahora no hubo despidos masivos porque los
empresarios temen que no les den los bonos de reintegro fiscal", señaló Solís.
Desde diciembre a esta parte, se incrementa día a día el pedido de
subsidios por parte de las empresas para mantener la plantilla de trabajadores, fundamentalmente a
partir de los montos involucrados en el programa de Reconversión Productiva (Repro). Una demanda
que va en sintonía con la desaceleración de la actividad económica y con alguna picardía que
traduce la crisis financiera internacional en una oportunidad de hacer caja con el dinero público,
según ya empiezan a sospechar algunos funcionarios vinculados a la gestión de estos aportes.