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"Estamos investigando un incendio intencional que provocó tres muertes"

Las pericias de los Bomberos Zapadores confirmaron ayer que la tragedia del viernes en la alcaidía de Jefatura fue provocada. Lo sostuvo ayer la fiscal de Cámaras, Cristina Rubiolo. Y uno de los sobrevivientes manifestó que el fuego no fue accidental.  

Miércoles 17 de Abril de 2013

Tanto la fiscal de Cámaras de los Tribunales provinciales como uno de los presos que sobrevivió al trágcio incendio ocurrido el viernes en la alcaidía de Jefatura coincidieron en que el siniestro que se cobró tres vidas fue "intencional" y "provocado". A esa misma afirmación, según adelantó este diario en su edición del lunes, arribó la pericia realizada por los Bomberos Zapadores de la policía que dice taxativamente que fue un hecho "determinado intencional".

"El informe de los Bomberos Zapadores habla de un incendio intencional con focos en dos lugares distintos y un fuego que se expandió de una manera rápida y no con una secuencia natural típica de lo que sería un siniestro con un solo foco", sostuvo ayer la fiscal de Cámaras Cristina Rubiolo en una entrevista con LT3.

Asimismo, la funcionaria explicó que "la causal por la que murieron los tres presos fue la de asfixia". Y agregó que eso es así "sin prejuicio de que hayan ocurrido otro tipo de situaciones dentro o fuera del pabellón afectado", en referencia a "si hubo o no una gresca, una agresión u otra cosa, o si hubo intención de que los presos que estaban en el pabellón fueran víctimas del fuego".

Autores e instigadores. La fiscal Rubiolo remarcó que "la investigación recién se ha iniciado, está dando sus primeros pasos" y que en ese sentido se siguen tomando las declaraciones testimoniales a fin de poder reconstruir lo ocurrido. "Tenemos que determinar qué pasó, individualizar a los autores, a los que provocaron el incendio que causó tres muertes, saber si hubo o no una gresca previa y quien la inició. También debemos determinar si esto fue ordenado desde afuera como se ha dicho".

Y aclaró que "la Justicia no se basa en dichos sino en pruebas, aunque si varias personas coinciden en afirmar y señalar lo mismo en torno a un mismo hecho debemos tener en cuenta esas afirmaciones y actuar en consecuencia para lograr la judicialización de esos testimonios". Por eso, remarcó, desde la fiscalía de grado a cargo de Viviana Baliche ya pidió los videos y los audios de las notas hechas a los familiares de las víctimas el mismo día del incendio y las jornadas posteriores para acumularlos al expediente.

Es que Norma Acosta, ex esposa de Miguel Angel El japo Saboldi, uno de los presos muertos en el incendio, denunció públicamente que a su marido "lo mandaron a matar". Y acusó al intendente de Villa Gobernador Gálvez, Pedro González, y a Luis El pollo Bassi, integrante de una familia ligada a la barra brava de Newell's y el tráfico de drogas en esa ciudad. "La investigacion también esta encausada para saber si a los presos los mandaron a matar, pero las dificultades probatorias en casos como éste son muy difíciles", dijo la fiscal. Y agregó que eso "no significa que no se pueda reconsturir lo que pasó y que a su debido tiempo se cite a declarar a todos y cada uno de los nombrados".

Asimismo Rubiolo manifestó que entre los objetivos de la investigación está "determinar las presuntas responsabilidades y/o complicidades de la policía". Y, en ese marco, "se debe determinar quiénes estaban en la alcaidía al momento del hecho, cuál era la cadena de mando y quién debía garantizar el cuidado de los internos, además de saber dónde estaba cada uno de los presos y qué roles cumplieron, si es que los hubo".

El preso. Por su parte, el detenido Elías Gabriel Cambicho Cáceres declaró que todo lo ocurrido el mediodía del viernes en el pabellón 3 de la alcaidía se inició a raíz de una discusión que mantuvo El japo Saboldi con otro preso al que identificó como J.A.G. "Le pidió un cigarrillo a Saboldi y éste se negó", explicó Cáceres al declarar ante la jueza de Instrucción María Luisa Pérez Vara desde su cama de un hospital.

Cáceres recordó que "mientras eso ocurría otros reclusos hacían tortas fritas en una cocina eléctrica en el patio del pabellón" y que los decibeles de la gresca fueron escalando hasta que los dos reclusos intercambiaron insultos a los gritos. En ese momento, de acuerdo al testimonio del sobreviviente, "apareció un grupo de internos" alojados en otro pabellón (donde estaba detenido J.A.G.) "con colchones prendidos fuego y enseguida todo el lugar quedó envuelto en llamas".

En medio de ese fuego murió Saboldi y otros diez presos resultaron heridos de gravedad. Dos de ellos fallecerían los días posteriores: Guillermo Benavente, de 32 años; y Darío Escobar, de 25.

Cáceres dijo que él logró "refugiarse en el ala B del pabellón, pero quedó encerrado porque obstruyeron la puerta con los colchones encendidos". Sin embargo logró salvar su vida porque "otros presos retiraron los colchones". Así pudo salir del módulo dónde estaba y dirigirse a otro pabellón no sin tropezarse y caerse en el trayecto, lo que le provocó quemaduras en las manos, las piernas y parte de la cara.

Ataque previo. Tanto Saboldi como Benavente y Escobar murieron por las quemaduras sufridas y la inhalación de gases tóxicos de acuerdo a los informes de autopsias. Sin embargo, la viuda de El japo puso en duda esa versión y declaró, según fuentes judiciales, que su ex marido recibió seis cuchilladas en la nuca antes de que se desatara el fuego. Al parecer, dijo, Benavente quiso defenderlo. "En el velatorio vi que tenía la nariz golpeada, la frente morada por un golpe y «un huevo» en la cabeza".

Con relación a ese ataque, el sobreviviente Cambicho Cáceres contó que "había escuchado que a Saboldi le dieron puntazos", pero que él no distinguió la escena.

Pena natural

La defensa de Lucas Matías Sandoval, quien sufrió quemaduras en el 25 % de su cuerpo y otras lesiones en el incendio de la alcaidía, solicitó a la Justicia que se “le conceda la libertad aplicando el criterio de oportunidad de la pena natural” al entender que el daño sufrido es “superior al delito de peligro que se la ha imputado”. El abogado Marcos Cella manifestó que Sandoval “merece el título de héroe ya que rescató a dos de los presos que finalmente murieron quemados por las graves heridas recibidas” (Guillermo Benavente y Miguel Saboldi) y como consecuencia de ello “se quemó la cara y las manos, está totalmente desfigurado, no puede respirar con facilidad y no se vale por si mismo”.

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