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El señor Bertini y yo

El señor Enrique Bertini padre, a quien le mataron a su hijo Mariano delante suyo, ha pasado a ocupar espacios en los medios de comunicación social debido a ser el hecho en sí "prácticamente un caso testigo", o podríamos decir en cierta forma...

Viernes 12 de Septiembre de 2014

El señor Enrique Bertini padre, a quien le mataron a su hijo Mariano delante suyo, ha pasado a ocupar espacios en los medios de comunicación social debido a ser el hecho en sí "prácticamente un caso testigo", o podríamos decir en cierta forma la frutilla del postre de esta descomposición social que estamos viviendo a pasos agigantados. Este señor, digno de respeto y compasión, y al cual quisiera tener la suerte de conocer, dijo por estos días: "La sociedad está enferma", y el síntoma más claro es la violencia. En mi caso particular, hace 26 años, exactamente el 18 de enero de 1988, siendo en ese momento repartidor de la gaseosa más conocida mundialmente, en la zona oeste de la ciudad de Rosario, en la intersección de Garzón y Ayolas (Barrio Moderno), dos motochorros intentaron asaltarme y sin mediar resistencia uno de ellos inmediatamente me disparó con una pistola 9 mm (la que usa la policía), desde no más de cuatro metros de distancia, y me agujereó el parietal derecho y me vació el ojo, quedando la bala a milímetros del cerebro. Según los médicos que me atendieron, para ellos fue un milagro, porque es prácticamente imposible que hubiese quedado vivo en esas circunstancias. Para graficarlo, uno de ellos dijo: "Si te tiran diez veces como te tiraron te matan las diez veces"... ¡no hay explicación médica! Luego de 26 años del hecho, mi discurso es el mismo que tendría cualquiera que hubiese vivido algo semejante. No me hubiese importado tanto quedar discapacitado o incluso perder la vida; lo que realmente causó y causa profunda molestia es ¡que no sirvió para nada! (aparentemente), dado que estamos un millón de veces peor. Señor Bertini: usted dijo algo que ya dijeron los obispos el año pasado, cuando hicieron público un documento que expresaba que "la Argentina está enferma de violencia". Y la señora presidenta Cristina Fernández y sus adláteres pusieron el grito en el cielo negando lo evidente. Por otra parte, usted emocionó a la ciudad y me atrevería a decir a toda la Argentina, con su "perdón por no haberme involucrado". Pero quisiera decirle con todo el respeto que usted se merece que eso ya lo dijeron todas las sabidurías habidas y por haber, y los argentinos hacemos caso omiso de las mismas y después no se puede llorar sobre la leche derramada (sin con esto faltarle el respeto a la memoria de su hijo, Dios no me lo permita). La sabiduría popular nos dice: "La unión hace la fuerza", y el Martín Fierro nos habla de que "los hermanos sean unidos, sino los devoran los de afuera". Y por su parte la Iglesia Católica enseña universalmente, desde hace siglos, que "nadie se salva solo". En cambio, los argentinos en casi todos los casos solemos decir con la boca, con el silencio o con la actitud siempre lo mismo: "Yo hago la mía... o "Yo no me meto"... Pero Mandinga nos dice: "Divide y reinarás" y nosotros con nuestros "yo hago la mía" o con nuestros "no te metas" ya le hicimos el trabajo al "coludo". Los grandes sabios de la humanidad nos dijeron: "No me preocupan los malos, me preocupa la indiferencia de los buenos".

Luis Hugo Marino

DNI 8.599.332

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