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Displicencia, nunca más

Es una verdadera lástima que se tenga que formular un alegato tendiente a poner de manifiesto la falta de controles por parte de los funcionarios pertinentes que deben otorgar al ciudadano una razonable calidad de vida, aquella que se corresponda con nuestros derechos como tales.

Lunes 16 de Septiembre de 2013

Es una verdadera lástima que se tenga que formular un alegato tendiente a poner de manifiesto la falta de controles por parte de los funcionarios pertinentes que deben otorgar al ciudadano una razonable calidad de vida, aquella que se corresponda con nuestros derechos como tales. Pero lamentablemente la realidad no va en paralelo con lo que fuera de desear. Vemos, mejor dicho se nos informa por los medios respecto de lamentables sucesos y/o falta de acción, lo que induce a pensar la pertinaz desatención, sin que algún desgraciado suceso, sea aleccionador para que se termine de una buena vez la censurada práctica de mirar hacia un lado o el otro y no sobre lo que procede. Los transgresores en ciertos casos, parecen estar concatenados con el derecho del hecho consumado. Así observamos impávidos que los prestadores de servicios según parece que usan al soberano como variable de ajuste para eludir responsabilidades. Pareciera que el qué me importa está a la orden día. ¿Será que se ha instalado una forma de anarquía? Diariamente las emisiones radiales se nutren de reclamos por deficiencias, más de una vez menores susceptibles de inmediata solución o improcedentes, dicho esto porque no tendrían que existir. Pero como una constante se crean los sistemas a los cuales hay que responder o hacerlos funcionar como fuera lo ideal. Falta de respeto total, conforme las temperaturas, ya sea estivales o invernales, falta de agua y energía eléctrica. Del transporte mejor no hablar, la mal entendida frecuencia, el estacionamiento de rodados en las paradas de colectivos, la renuencia a no respetar al adulto mayor, de tanto ser común se ha convertido en normal. ¿Será tal vez el qué me importa que se ha impuesto para deteriorar inescrupulosamente nuestra calidad de vida? Pregunto: ¿los responsables serán capaces de arrojar la primera piedra? Quiero hablar con términos entendibles para el común de la gente y que todos de alguna manera nos involucremos en un frente común tendiente a que estos atropellos no se conviertan en una constante.

Oscar H. Rodríguez
DNI 6.004.403

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