Leí en “La Capital” el 15/03/2013, un titulo sobre una declaración del intendente de Villa Gobernador Gálvez sobre “matar a todos los ladrones”, titulado: “Otro exabrupto de Pedro González”. Muchos lo criticarán al intendente y muchos le daremos la razón, con ciertas aclaraciones. Pienso que quitar la vida es el último recurso que podría aplicar una sociedad, pero no dejo de reconocer que la opinión del intendente González refleja el estado anímico de muchos ciudadanos de la provincia y del país. Cuando observamos que los ciudadanos, colocamos rejas, alarmas, luces, alambres de púas, para protegernos de los robos, que cada vez son más frecuentes, al igual que los asesinatos, y las soluciones son parciales porque los delitos en vez de disminuir, aumentan. Creo que al señor intendente lo saturaron los hechos delictivos. Es fácil no comprometerse y criticar al funcionario que representa a 120 mil habitantes, angustiado, con miedo por los robos y asesinatos diarios. Yo recuerdo en un viaje a Kuwait, donde cargamos petróleo, que llegó a bordo un ingeniero inglés, que invité almorzar. Pregunté sobre las características de la vida que llevaba en la ciudad. De la charla me quedó grabado el tema de la seguridad. Me contaba que no había robos y cómo los solucionaban. Cuando comprobaban que alguien robaba, le cortaban una mano y si reincidía, perdía su cabeza. De esta charla el ingeniero inglés terminó: acá no hay robos, no hay droga, no hay alcohol. Cuando le ofrecí una copa de un buen vino argentino, se negó a tomarlo porque “si le notaban que tenía aliento a alcohol, lo echaban de su trabajo”. En los Emiratos Árabes, Dubái, por ejemplo, el comentario de los que viajan, es del mismo tenor: no hay robos, ni alcohol, ni droga. Creo que los expertos deben solucionar este tema critico y no esperar que el pueblo se encolumne con el intendente de Villa Gobernador Gálvez, Pedro González, y exija la muerte como solución. Es muy bueno defender los derechos humanos, pero primero están los ciudadanos decentes, que por temor viven entre rejas y los delincuentes en libertad. Dios proteja a la República.



































