Me encontré con una carta de lectores el 2 de diciembre pasado, donde se expresaba el dolor de una pareja y sus familares, ante la muerte de su beba con una gestación de 40 semanas. Dicha situación ocurrida el 18 de noviembre no puede dejar de sorprenderme y al mismo tiempo angustiarme, ya que el 15 del mismo mes, en el mismo sanatorio, y no tengo inconveniente de mencionarlo “el Sanatorio de la Mujer” de Rosario, estando internada mi señora hacía tres días y con un embarazo de mas de 35 semanas, ocurrió lo mismo, falleciendo el bebé que tanto esperábamos, que tantas ilusiones y sueños despertó en nosotros, la familia y los muchos amigos y compañeros que nos rodean. Inexplicable, inaceptable, extremadamente doloroso, algo que en los tiempos que corren no debería suceder hoy contando con todos los avances tecnológicos y científicos en medicina, y tratándose de un bebé al que no sólo buscamos y esperábamos con todo el amor, sino que era completamente sano, con todos los estudios en abundancia y con un peso de 2,400 kilos. La carta de esa abuela expresa profundamente muchas cosas, al joven papá tuve la oportunidad de conocerlo en el peor de los lugares, reclamando lo mismo que yo, justicia, en el Instituto Médico Legal. Que se investigue hasta lo último, y fundamentalmente por todo aquello que han intentado tapar, ya que hasta la historia clínica que entregaron a pedido del Juzgado de Instrucción Nº 2 en el sanatorio era el resumen de los tres últimos días de internación, inclusive habiendo hablado con el director médico, doctor Ontivero, quien se comprometió a colaborar. Los hechos demuestran lo contrario: obstaculizar el proceder de la Justicia para llegar a la verdad fue la consigna, y sé plenamente que existen otros casos en el mismo lugar que lo demuestran. El mismo día 15, por la mañana le hacen a mi señora una ecografía con doppler, donde ella y su mamá escucharon claramente el comentario de los técnicos encargados del mismo que decían “está al límite”, comentario que llenó de preocupación a mi esposa y que al mediodía, cuando llegó el médico obstetra “J.J”, se lo dijimos y su respuesta fue que estaba “todo bien”, que el informe estaba “normal”, que el bebé no estaba enterado de nada, que la mamá se despreocupara mirando “Intrusos”. En definitiva, él supuestamente es el que sabe y nosotros fuimos unos pobres ignorantes al insistir, ya que por nuestra parte se realizó un nuevo monitoreo y ya en esa oportunidad no encontraron signos vitales en Iriel. Lo demás se lo pueden imaginar, una cesárea para sacar un bebé sin vida. Es imposible describir tanto dolor en una madre y en todos aquellos que tanto lo amamos. Y el desencadenante de lo que describo, la entrega de un bebé fallecido y toda una congoja que no se va. A todos aquellos que puedan hacer algo, especialmente a la Justicia, les pido que intervengan, del sanatorio, gracias; de lo único que estoy seguro es que todo marchaba sobre rieles cuando la facturación por los días de internación se cursaban al prepago. Siendo que en primer lugar deberían cumplir con su tarea: haber tomado todos los recaudos correspondientes y no haber actuado tan negligentemente, con tanta inobservancia, como lo hizo el obstetra y el equipo médico del sanatorio. Una futura mamá que no se queda en su casa, que se interna con un embarazo tan avanzado, necesita de un obstetra que tome la determinación correcta y en el momento justo, previniendo todo tipo de riesgos, porque para eso concurrimos a un sanatorio, para prevenir, para cuidar, para preservar, confiando en quien en tantos meses acompañó el embarazo, cosa que lamentablemente nunca ocurrió. El señor médico no estuvo para ver que la única manera de tener a nuestro bebé en brazos fue dentro de un cajoncito de 60 centímetros de largo que fue depositado en el cementerio. Lo único que puedo rescatar del nosocomio es la correcta atención de las enfermeras y mucamas, que no han tenido culpa alguna ante esta situación. Son los señores “dioses”, “especialistas”, quienes cometieron estos errores fatales, atentando contra el derecho a la vida de un bebé inocente, y dejándonos en un lugar de dolor, del que no podemos salir.
Gustavo Alvarez
DNI 18.107.455
JFK y una teoría
de la conspiración
El 22 de noviembre de 1963, a las 12.30, el 35º presidente de EEUU, John F. Kennedy, era asesinado en la plaza Dealey de Dallas, Texas, por uno o más tiradores. El chivo expiatorio fue Lee H. Oswald, que se lo culpó y silenció por manos de otros asesino perteneciente a la mafia llamado Jack Ruby, un delincuente de poca monta. La historia dejó como sitio del disparo mortal el depósito de libros de Dallas, pero debemos decir que dicha ciudad era el bastión republicano, influencia de sectores de extrema derecha y que en los días previos a la visita los mismos prepararon el terreno para el histórico magnicidio, porque tres días antes empapelaron la ciudad con carteles con la imagen de Kennedy fugitivo y rezaba en los mismos esta cita: “Se busca por traidor”. Se pegaron más de 5.000 carteles. El pasado viernes 22, se cumplieron cincuenta años de aquel hecho, en el que más de cien testigos murieron luego en circunstancias misteriosas, como accidentes automovilísticos en carreteras solitarias u cánceres producidos por elementos químicos, etc. Pero últimamente aparecieron fotos donde, por ejemplo, se ven a tres linyeras, dos de ellos muy bien vestidos y el tercero desordenado. Lo increíble es que los mismos salieron de la empalizada de hierba y los más desconcertante es que eran agentes de la CIA. La pregunta: ¿qué hacían allí estos personajes en el momento preciso del asesinato? Otro hecho extraño es la mujer que aparece cerca de la limusina presidencial en el momento del disparo fatal. Jamás se supo qué pasó con ella y su filmadora. Otro hecho extraño es el hombre del paraguas que aparece cerca del auto presidencial o el hombre que levanta el brazo como en una señal para consumar el trabajo sucio. Sin embargo, a lo largo de los años aparecen pruebas fotográficas y filmaciones: por ejemplo aquella que revela que el disparo que mató a JFK fue de frente, luego hubo un segundo disparo por la espalda y otro más en el brazo. Esa primera y segunda bala que destruyó la cabeza del presidente vino, según algunos testigos del momento, de la empalizada de hierba. Algunos afirmaron que escucharon un disparo y percibieron el olor a pólvora. Aunque lo más curioso es cuando el presidente es llevado al Hospital de Dallas, donde fallece a las pocas horas del atentado. El vicepresidente Johnson inmediatamente ordena lavar la limusina del magnicidio, que se hallaba en la playa de estacionamiento del hospital. De nuevo sobrevienen las preguntas: ¿sería para borrar las pruebas? ¿El vicepresidente formaba parte de la conspiración? Por último, hay que recordar que el asesino que pasó a la historia llamado Oswald era un mal tirador y además se especula que fue usado por la CIA para matar al mandatario. Inclusive las huellas dactilares que aparecen en el rifle fueron incorporadas después de muerto el asesino. En general, el Informe Warren es un documento falseado por sectores oscuros que conspiraron para matar la esperanza de un presidente joven y símbolo de una época llamado JFK.
Marcelo Agnoli, profesor de historia
DNI 12.381.685
Servicio de taxis
Desde hace una semana rige la nueva tarifa en el servicio de taxis de Rosario. No es tan ilógico el aumento si se piensa que la inflación hace insostenible los precios. Pero quiero ser muy clara, como usuaria frecuente, no he visto mejoras por años en los siguientes aspectos de este servicio público: continúa la falta de higiene en las unidas (por dentro y por fuera), los conductores no guardan normas de higiene y presentación, los sistemas de aire acondicionado raramente fucnionan y siempre se presenta la remanida excusa de “hoy se descompuso el sistema de frío”. Aunque debo destacar que un 20 por ciento de los vehículos ofrecen un servicio acorde a lo que debe ser, el resto es deplorable. Autoridades municipales, hagan cumplimentar los reglamentos vigentes. No hay otra manera. Las leyes están para que se respeten y así podamos vivir en una ciudad un poco mejor.
Mirta Virginia Yáñez
DNI 4.407.538
Por nuestro barrio olvidado
Señor gobernador y señora intendenta: quiero recordarles que dentro de la zona sur existe el barrio que comprende Ayolas, Uriburu, Ayacucho y Grandoli. Yo lo llamo el barrio olvidado, porque para las autoridades no existimos, salvo para mandar a fin de mes los recibos de impuestos, los cuales los tengo al día y me pregunto: ¿vale la pena seguir pagándolos? ¿Para qué, si no existimos para ninguna autoridad? Un barrio que ya debería estar todo pavimentado y seguimos viviendo en calles de tierra. El pasado 14 de noviembre leí en La Capital el proyecto de presupuesto del proyecto para obras de los barrio y deseo saber si nuestro barrio está incluido en el proyecto. Espero que quienes tienen el deber de efectuarlo lean este reclamo y seamos incluidos en él.
Dora Castells
LC 1.673.467
Agradecimiento al Provincial
Quiera dar las gracias a los siguientes médicos del Hospital Provincial por la atención recibida: Emiliano Redondo, Lucas Carbone, Diego Ferreyra, Drucila Lanza, Inés Sueira, José Díaz, Emilce Ramponi, Julieta Settecasi y Daniel Siavkes.
Nicolás Insaurralde
DNI 5.522.929
¿La década ganada?
Con total naturalidad, como si la afirmación fuese producto de una ecuación matemática irrefutable, la presidente afirma que en el gobierno de los K se ha ganado una década. Veamos: si ganar una década significa haber bajado la producción de petróleo en niveles inferiores al 2001; tener una inflación del 25% anual; el sistema de transporte ferroviario en crisis, como el fluvial y marítimo; tener insuficiencia en la producción de gas, electricidad, en el sistema vial, en el educativo; tener un aumento de la criminalidad y esta cada vez más salvaje; tráfico de drogas y de personas; haber bajado las reservas económicas del conjunto de la sociedad; haber aumentado la deuda externa y desatendido los reclamos justos de la clase pasiva y además desfinanciando la caja de estos; si sumamos también la crisis en el sistema de salud, en defensa, seguridad y la miseria dominando vastas zonas del país; pero por el contrario, en contraposición se levantaron en estos años fortunas inmensas entre los que detentaron el poder y sus amigos, entonces podemos concluir que la afirmación de la presidente es, con rigor científico, correcta, aunque se haya esfumado la esperanza del pueblo en alcanzar un status mejor, y de tanto escuchar mentiras ya no crea aún en las verdades.
Jorge Augusto Cardoso
DNI 7784561
A los señores gremialistas
¿Por qué los dirigentes gremiales le sueltan la mano a sus afiliados, apenas estos se jubilan? Olvidan que esos gremios se hicieron grandes y poderosos con nuestros aportes. Esos edificios, hoteles y campings, algunos faraónicos, se levantaron con nuestros aportes. Los mismos que muchas veces arriesgábamos nuestros puestos efectuando paros que por lo general sólo le servían al gremio. Los jubilados con tantas décadas vividas no podemos ni debemos, cortar calles o quemar cubiertas. Por eso pido a los dirigentes gremiales que nos defiendan. Sinceramente, nosotros no podemos hacerlo. Los años, las enfermedades, las magras jubilaciones y el maltrato, no nos permiten andar por las calles reclamando y haciendo barullo. Es lamentable como el país olvida a sus mayores. Es hora de que los gremios protesten por sus abuelos, que sería como reclamar por sus mismos orígenes.
Enzo C. Burgos
DNI 6.015.204