En lo que va de este mes de junio, sin lugar a dudas, el tema más comentado por los canales de cable porteños fue el horrendo crimen de Angeles, y en todos los casos los conductores de programas se apoyaban (y apoyan) ante la casi nula información oficial por secreto de sumario, en las apreciaciones de llamémoslos "especialistas en criminología", para de esta manera poder develar anticipadamente el futuro desenlace del tema en cuestión. Lo que me llamó la atención fue que al tratar el "cómo" se trasladó el cuerpo de la víctima, todos los opinantes, sin excepción, dijeron que, por ejemplo, si una persona viva pesa 50 kilos, después de muerta pesa aproximadamente 70 kilos. ¡Craso error! Cualquier alumno de física sabe por la ley de gravitación universal, también llamada "segunda ley de Newton" (siglo XVII) que el peso (p) de cualquier cuerpo es igual a su masa (m) por la aceleración de la gravedad (g ), cuyo valor es aproximadamente de 9.80665 m/seg2 en casi todo el planeta. Resumiendo: si una persona de 50 kilos está despierta y en calma, y se cuelga de un dinamómetro fijado al techo, el fiel marca 50 kilos. Si se duerme o se muere en esa posición, el fiel seguirá marcando 50 kilos. Si se desengancha el dinamómetro del techo y caen juntos en caída libre el dinamómetro y la persona, el fiel marcará cero. Si el dinamómetro y la persona caen enganchados con "velocidad constante" porque se les impide que aceleren, el fiel marcará 50 kilos; y para este caso que tratamos, si trasladamos horizontalmente una persona de 50 kilos, estamos soportando un peso de 50 kilos, ni más ni menos. Así que, señores especialistas, antes de informar mal y difundir conclusiones que por lo dicho pueden ser erróneas, lean el capítulo de dinámica en cualquier libro de física.

































