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Celebración del Barroco con el Festival de Bach

La orquesta se formó en el marco del Festival de Música Barroca "Camino de las Estancias", que se celebra en la provincia de Córdoba.

Domingo 21 de Septiembre de 2014

La Orquesta Barroca del Suquía se presenta en Rosario en el marco del Festival Permanente Johann Sebastian Bach, mañana, a las 20.30, en el teatro El Círculo (Mendoza y Laprida). La orquesta se formó en el marco del Festival de Música Barroca "Camino de las Estancias", que se celebra en la provincia de Córdoba. Los integrantes de la agrupación están liderados por el maestro Manfredo Kraemer, una autoridad mundial en la interpretación del violín barroco.

El director invitado en esta presentación es el húngaro Balázs Máté, un referente de primer orden en la interpretación del violonchelo y del repertorio barroco para este instrumento. La artista rosarina Diana Baroni, miembro fundador de la reconocida agrupación Café Zimmermann y una investigadora de la música en las colonias hispanas del Nuevo Mundo, dialogó con Escenario sobre estas investigaciones contenidas en el trabajo "Nuevos ritmos del Perú". El programa incluirá el Concierto Brandeburgués Nº 3, de Johann S. Bach; el concierto para violoncello de Carl Philipp Emanuel Bach; la Sinfonía V en Mi Menor, de Carl Philipp Emanuel Bach y concierto en La mayor, para traversa, violín, violoncello y orquesta de Georg Telemann.

—¿Es definitorio para recrear la música del Siglo XVIII el sonido de los instrumentos de ese periodo?

—La sonoridad, el timbre de los instrumentos de época imponen ya de por sí una estética. Son los ingredientes fundamentales que guían la interpretación. Cuando uno pasa de un instrumento moderno a un instrumento histórico, el mayor desconcierto al comienzo radica justamente en esa diferencia de sonido, esa vulnerabilidad que le otorgan los materiales.

—¿Cuánto hay de ciencia y cuanto de subjetividad cuando se enfrenta a una partitura?

—Existen los tratados y las fuentes que nos ayudan y nos informan acerca de la interpretación histórica. En el tratado de Quantz sobre el método para tocar la flauta travesera de 1752, hay especificaciones que él brinda en cuanto a los tempos, es una información cabal, no hay ningún motivo para no respetar esas reglas. En este sentido, no hay nada de virtual, sí de subjetivismo.

—¿Cuanto subordina el ámbito del concierto la interpretación de música antigua?

—Una cosa eran los conciertos semanales de Bach en la intimidad del café de Zimmermann, pero hoy hay que llevar esa partitura a un teatro de 1200 personas, una demanda social que poco tiene que ver en muchos casos con el origen de la partitura.

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