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Balearon a un médico para robarle del auto una mochila con dinero

Un médico de 63 años oriundo de Bombal fue baleado la tarde de ayer en avenida Presidente Perón y Provincias Unidas mientras, a bordo de su auto, esperaba junto a su hijo que el semáforo...

Jueves 18 de Julio de 2013

Un médico de 63 años oriundo de Bombal fue baleado la tarde de ayer en avenida Presidente Perón y Provincias Unidas mientras, a bordo de su auto, esperaba junto a su hijo que el semáforo les diera paso. Los agresores fueron dos hombres que se trasladaban en una moto y que huyeron tras robar una mochila, un sobre y otros efectos personales de las víctimas. El profesional sufrió dos heridas de bala y anoche estaba internado en un sanatorio privado fuera de peligro.

El médico Juan Alberto C. llegó a Rosario a media mañana de ayer desde su casa en Bombal. Lo hizo junto a su hijo Martín con el objetivo de realizar algunos trámites personales y bancarios. Alrededor de las 15, según confió el hijo de la víctima, dieron unas vueltas por el centro, sacaron el auto de un estacionamiento y emprendieron el retorno. Se dirigieron por la avenida Presidente Perón en busca de la ruta nacional 33 para tomar luego la ruta 14 y así, tras recorrer unos 85 kilómetros, arribar a su vivienda.

Pero no pudieron completar el recorrido pautado. Al llegar al semáforo de Presidente Perón y Provincias Unidas, alrededor de las 16, fueron abordados violentamente por un hombre que prácticamente se arrojó sobre la ventanilla del conductor del Renault Megane, patente, EOD644. El asaltante portaba una pistola calibre 9 milímetros con la cual rompió el cristal del vehículo y amenazó a sus ocupantes. Y sin que mediara resistencia, efectuó uno o dos disparos contra el médico. Poco después, agentes de la Policía Científica encontraron una vaina servida del mencionado calibre en el asfalto, a unos 30 metros de la esquina.

Buscó la llave. Martín C., que en principio se mostró reacio a hablar con la prensa, sostuvo aún asustado: "Pude ver poco. Llegamos a la esquina y un muchacho con gorrita rompió la ventanilla del lado del conductor, metió como pudo medio cuerpo adentro del auto y arrancó la llave que estaba puesta para poder abrir el baúl. Estaba medio alterado y empezó a los gritos. Después disparó dos veces apuntando adentro del vehículo", dijo el muchacho visiblemente consternado.

El ladrón, que hasta ese momento había encarado el atraco solo, se dirigió velozmente hacia la parte de atrás del auto no sin antes abrir la puerta trasera y extraer un sobre que se hallaba en el asiento de atrás. Después insertó la llave en el baúl e intentó abrirlo de manera brusca. Insitió un par de veces forzando la tapa pero no logró abrirla..

"Dale, bajate que no abre, dale", le gritó el delincuente a sus víctimas. "Me asusté un poco —dijo Martín— y le quise abrir el baúl desde el comando interno del auto, pero el mecanismo se había trabado. Entonces me bajé, puse bien la llave y se abrió la tapa", recordó. Allí el médico y su hijo llevaban una mochila y una campera. "El pibe agarró la mochila y luego de apuntar hacia el auto se guardó el arma en la cintura. Cuando le entregué la llave levanté las manos y me tiré para atrás", dijo Martín C. En tanto, el médico estaba en el auto sangrando por lo cual el joven no dudó: "Apenas vi que abría el baúl, lo asistí a mi papá", contó.

En tanto, testigos involuntarios del hecho permitieron reconstruir los pasos que siguió el ladrón, quien tras robar la mochila, apuntar hacia el auto y guardar el arma sin observar lo que sucedía en el interior del rodado, corrió unos metros por avenida Presidente Perón. Allí, resguardado sobre un árbol, lo esperaba un cómplice a bordo de una moto negra. Los pocos transeúntes y vecinos de esa esquina que observaron el robo dijeron a La Capital que, tanto el ladrón que llevó adelente la acción como su complice "estaban esperando desde hacía unos minutos" en esa esquina como priviendo la llegada de sus víctimas.

Asistido. En el auto, en tanto, se viviá otra realidad. "Mi papá es médico y cuando recibió el tiro se dio cuenta de la gravedad de la herida. Me dijo que le hiciera un torniquete y se lo armé con una bufanda que llevaba en la guantera. Después le miré la panza porque noté que tenía sangre, pero él me dijo que eran salpicaduras de las otras heridas. En la pierna tenía como un raspón grande y le salía sangre", expresó el joven a regañadientes.

El médico habría recibido dos balas, una en el brazo izquierdo y otra en la pierna derecha. Según su propio hijo, anoche "lo iban a operar (en el sanatorio donde fue internado), aunque todavía no es seguro que lo hagan". Y agregó que "una vez que lo vi herido llamé a la ambulancia, que vino enseguida y lo llevaron a un hospital".

Martín relató lo que recordaba."No sé si eran uno o dos tipos. Yo la moto no la vi ni sé por dónde se escaparon. Tampoco tengo idea si nos siguieron desde el centro, desde donde nosotros veníamos. Estaba más preocupado por la herida de mi padre que por otra cosa", dijo el joven. Y agregó: "Creo que el que se metió en el auto estaba vestido de negro. Después del tiro mi viejo se quedó quieto y yo le dí al muchacho mi bileltera y el celular por que pensé que con eso se iba, pero abrió el baúl buscando la mochila", declaró pausadamente ante la policía en el mismo lugar de los hechos.

Minutos después Martín también detalló ante los pesquisas de la seccional el periplo que realizaron él y su padre. Vinieron desde Bombal poco antes del mediodía y se dirigieron al Colegio de Médicos para hacer unos trámites. "Después dimos una vuelta por la peatonal y ya nos íbamos", dijo sin hacer mención a su paso por algún banco o entidad financiera, hipótesis que la policía ahora investiga.

Momentos después, el joven sostuvo no saber que había en la mochila robada: "No sé que tenía mi padre adentro de esa mochila", dijo muy seguro. Por entonces, a media tarde, su preocupación mas imprtante era poder recuperar el auto y trasladarse a su ciudad de origen mientras su padre era asistido en el sanatorio privado.

Según vecinos del lugar del violento ataque, esa esquina semaforizada es una trampa. "Siempre roban a alguien acá, dijo un hombre que "siempre" está parado en esa esquina.

"Ustedes hagan su trabajo"

Cuando LaCapital le preguntó a Martín C. qué había sucedido con su padre, el joven contestó sin dudarlo: "Nada. Nos robaron, pero no le quiero dar difusión. Ustedes los periodistas hagan su trabajo, no me interesa que la noticia salga mañana en los diarios". Poco después, sin embargo aceptó a regañadientes hacer algunas declaraciones.

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