Avanza el proyecto de ley para bajar de 21 a 18 años la mayoría de edad
La Cámara de Diputados aprobó ayer el proyecto que reduce la mayoría de edad de 21 a 18 años y
habilita a los jóvenes a contraer matrimonio y a alquilar una propiedad.
El proyecto, aprobado por 129 contra 6 votos, ya había recibido media
sanción del Senado en diciembre de 2008 pero como fue objeto de varias modificaciones en la Cámara
baja antes de ser aprobado, deberá volver al Senado para ser convertido en ley.
26 de noviembre 2009 · 01:00hs
La Cámara de Diputados aprobó ayer el proyecto que reduce la mayoría de edad de 21 a 18 años y habilita a los jóvenes a contraer matrimonio y a alquilar una propiedad.
El proyecto, aprobado por 129 contra 6 votos, ya había recibido media sanción del Senado en diciembre de 2008 pero como fue objeto de varias modificaciones en la Cámara baja antes de ser aprobado, deberá volver al Senado para ser convertido en ley.
La resolución, que modifica el Código Civil y fue promovida en la Cámara alta por el senador Rubén Giustiniani (Partido Socialista- Santa Fe), establece que los jóvenes de 18 años podrán viajar al exterior, casarse o firmar el contrato de alquiler sin el permiso de sus padres. De acuerdo a la iniciativa, los padres o tutores deberán continuar, empero, con la manutención de los hijos y su obra social hasta cumplir los 21 años.
Voces discordantes. El proyecto para bajar la mayoría de edad de 21 a 18 años suscita voces discordantes. Según algunos especialistas, fijar en 18 años la mayoría de edad “es cargar de responsabilidades a los jóvenes”, mientras que los que están a favor de esta modificación sostienen que es “adecuarse al movimiento legislativo de los países occidentales”.
El ex juez de la Corte Suprema de Justicia Gustavo Bossert opinó que “es acertado” el cambio, y agregó: “El movimiento legislativo en los países de Europa y en varias naciones americanas es fijar en 18 la mayoría de edad. Ahora un chico de 18 años trabaja y tiene más exigencias que en otras épocas”.
De hecho, Bossert mencionó que los artículos 128 y 131 del Código Civil ya otorgan facultades propias de la mayoría de edad, como trabajar y la posibilidad de tramitar la emancipación de los padres. “El artículo 128 permite a los jóvenes de 18 años celebrar contratos laborales sin consentimiento de sus padres y administrar y disponer libremente de los bienes que ganaren producto de su trabajo. Y el 131 habilita, al llegar a los 18 años, a emanciparse a través de una escritura pública y así obtener prácticamente todos los derechos y obligaciones propios de la mayoría de edad”, dijo Bossert.
El profesor consulto de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, Eduardo Sirkin, no se mostró conforme con el cambio en la mayoría de edad. “Esto implica dejar desprotegidos a los menores, que a los 18 años ya son adultos. De esta manera, asumirán las responsabilidades civiles de los daños que causaren. No sé si la sociedad está preparada para que habiliten a los jóvenes a tener tantas responsabilidades”.
Según el especialista en derecho civil, muchos padres emancipan a sus hijos con conformidad del menor, por ejemplo, para comprarle un auto y no asumir la responsabilidad civil si el hijo atropella a alguien. “Con la decisión de bajar la mayoría de edad va a haber más incertidumbre en cuanto a las responsabilidades que les caben a unos y a otros”, opinó Sirkin.
Desde el psicoanálisis, hay quienes tampoco aprueban la medida. La directora y miembro fundadora del Centro Dos, Miriam Mazover, expresó que “se está amputando un tiempo en la conformidad de la subjetividad, que no se alcanza nunca antes de los 21 años”.
Según Mazover, un sujeto aún no constituido no debería tomar una decisión tan trascendental como casarse, irse del país o emanciparse. “Hay cuestiones que comprometen la seguridad subjetiva de la persona. Un casamiento, un hijo, marcan una vida para siempre, son actos sin retorno. Y estos actos sin retorno se pueden asumir cuando hay subjetividad”.
Mazover subrayó: “Darle a un chico en plena rebeldía esas libertades es muy peligroso; se le está ofreciendo un arma que puede complicar la función paterna”. l