La actividad metalúrgica en Rosario continúa atravesando un escenario recesivo, con caídas persistentes que ya se extienden por más de un año y medio. El indicador de facturación total en la ciudad registró en agosto de 2025 una baja interanual del 3,1% a valores constantes. Se trata de una nueva señal de debilidad en un contexto en el que el nivel de actividad local acumula retrocesos en 18 de las últimas 20 mediciones mensuales, se advierte en el último informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (AIM) de Rosario.
El deterioro comenzó a consolidarse a comienzos de 2024 y no logró revertirse hasta el presente. Durante el año pasado, la facturación real cayó un 16,6% respecto de 2023, mientras que entre enero y agosto de 2025 volvió a descender un 5,1% interanual, profundizando el escenario contractivo. En ese marco, la industria manufacturera de Rosario mostró un desempeño aún más adverso: en los primeros ocho meses del año acumuló una retracción del 10,2% interanual, de acuerdo con el informe “Actualidad metalúrgica región Rosario”.
Dentro de ese panorama general, la industria metalúrgica local exhibe señales mixtas, aunque claramente dominadas por la debilidad estructural. El índice de facturación real del sector, elaborado por la AIM, se ubicó en septiembre de 2025 apenas un 0,1% por debajo del nivel de igual mes del año pasado, una variación prácticamente neutra que, sin embargo, no alcanza para modificar la tendencia de fondo. En el acumulado de los primeros nueve meses del año, la actividad metalúrgica sufrió una caída interanual del 7,9%, aun con un bajo punto de comparación. Más aún, el nivel actual de facturación real se encuentra un 35,9% por debajo del registrado en septiembre de 2021, lo que da cuenta de la magnitud del retroceso en términos históricos.
Por debajo de la inflación
A precios corrientes, la facturación de los locales metalúrgicos habilitados en Rosario alcanzó en septiembre los 100.983 millones de pesos, lo que representó un incremento interanual del 31,7%. No obstante, este crecimiento nominal quedó ampliamente por debajo de la inflación, lo que confirma que el repunte en pesos no se traduce en una mejora real de la actividad. Desde diciembre de 2023, el sector muestra un deterioro sostenido, con variaciones nominales que no logran acompañar la suba de precios y reflejan la pérdida de volumen en la producción y las ventas.
La dinámica inflacionaria explica buena parte de esta distorsión. Entre enero y septiembre de 2025, el 59% de las actividades metalúrgicas registró incrementos de facturación inferiores al ritmo del índice de precios al consumidor. Ese grupo mayoritario concentró el 61% del total de ventas del sector en Rosario y atravesó gran parte del año con resultados reales negativos. Incluso aquellas ramas que mostraron subas nominales significativas quedaron rezagadas frente a una inflación interanual promedio del 48,8% en el período.
En el detalle por actividades, ninguna de las principales ramas logró superar la inflación. Autopartes y maquinaria de uso especial encabezaron los aumentos nominales, con subas del 44,5%, seguidas por la industria metalúrgica en su conjunto (34,7%) y los aparatos de uso doméstico (32,2%). Más atrás se ubicaron los productos de metal y servicios de trabajo, los productos metálicos para uso estructural, la maquinaria de uso general, la fundición de metales y el equipo eléctrico. En todos los casos, el avance en valores corrientes fue insuficiente para evitar una caída de la facturación real. En septiembre, cinco de las ocho principales ramas metalúrgicas mostraron retrocesos interanuales reales, aun en un contexto de baja base de comparación, prolongando una trayectoria negativa que ya lleva varios trimestres.
La situación de la metalúrgica a nivel nacional
El escenario local se inscribe en una tendencia nacional igualmente compleja. A nivel país, la utilización de la capacidad instalada en la industria metalúrgica cayó en octubre de 2025 al 48,2%, el registro más bajo de los últimos seis años. En el promedio de los primeros diez meses del año, el uso de capacidad apenas alcanzó el 45,1%, apenas por encima del magro nivel de 2024. Actividades con fuerte presencia en Rosario, como la fundición de metales y otros productos de metal y servicios de trabajo, profundizaron sus caídas en 2025, mientras que otros segmentos, como maquinaria de uso general, maquinaria agropecuaria y aparatos de uso doméstico, exhibieron recuperaciones parciales que no lograron compensar las pérdidas del año previo.
A este contexto se suma un marcado deterioro del frente externo. El comercio exterior de los rubros vinculados a la industria metalúrgica mostró en 2025 un leve retroceso de las exportaciones, un fuerte aumento de las importaciones y un agravamiento significativo del saldo comercial. En once meses, el déficit sectorial trepó a 18.168 millones de dólares, duplicando el resultado del año anterior. La combinación de caída de la producción local y expansión de las compras externas refleja un proceso de sustitución de producción nacional por importaciones, tanto de insumos como de bienes intermedios y productos terminados.
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El impacto de este proceso también se traslada al mercado laboral. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, desde fines de 2023 la cantidad de empleadores asegurados y de trabajadores cubiertos en la industria metalúrgica viene en descenso. Entre diciembre de 2023 y septiembre de 2025, el número de empleadores se redujo un 6,2% y el de trabajadores un 5,2%, consolidando un escenario de ajuste que acompaña la pérdida de actividad.
En conjunto, los datos reflejan que la economía rosarina, y en particular su entramado metalúrgico, continúa atravesando una fase recesiva profunda, con leves alivios puntuales que no alcanzan a revertir un deterioro acumulado de varios años. La persistencia de la caída del consumo, la presión de las importaciones y el retroceso del empleo configuran un panorama caliente para uno de los sectores industriales más relevantes de la región durante el último tramo del 2025 y posiblemente para el nuevo año.