El 2026 comenzó con aumentos del componente impositivo en los combustibles líquidos en todo el país a través del decreto 929/25. El presidente de la Federación Argentina de Expendedores de Naftas del Interior (Faeni), Alberto Boz, indicó que esos ajustes se realizan cada tres meses y que en esta oportunidad tendrán un impacto de alrededor de 17 pesos sobre el precio final.
En declaraciones a LT8, el representante de los expendedores señaló que, desde ayer, 1º de enero, rigen modificaciones en la parte impositiva, creadas a partir de la ley Nº 23.966. “Se viene calculando un ajuste trimestral que se vienen dando desde hace cinco años que está en vigencia una ley. El aumento es trimestral conforme al índice de precios al consumidor (IPC). Es potestad del Poder Ejecutivo Nacional diferir en todo o en parte su aplicación, y eso es lo que viene haciendo el gobierno en el último tiempo para que no impacte tanto en el precio final de venta”. En esta línea, cabe recordar que tanto las administraciones de Mauricio Macri, Alberto Fernández y Javier Milei optaron por postergar la actualización de estos ítems para evitar saltos en el precio de los combustibles.
Sin embargo, a partir de este jueves se realizó una actualización de los impuestos en torno a los combustibles que lleva el valor de este gravamen a valores del primer trimestre de 2025. “Lo de ahora fue un aumento de 17 pesos en las naftas y 19 pesos en el gasoil, en el precio final. Con ese precio, se está equiparado al primer trimestre 2025, con lo cual hay un retraso”, detalló Boz y agregó que si el gobierno nacional logra contener la inflación en porcentajes menores al 2025 –tal como lo proyecta el oficialismo- los ajustes venideros “impactarán menos en el bolsillo del cliente o la pizarra del surtidor”.
Para entender el mecanismo de actualización, Boz contó que el aumento es cercano al 2% similar a la inflación calculada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), pero con “la capacidad de diferir la aplicación de los impuestos”, el gobierno nacional retrasa el impacto en las pizarras. Sobre todo, en un contexto donde “las petroleras han establecido un sistema de suba y baja de precios que uno pierde el seguimiento de cuánto está el litro de combustible”.
Aumento escalonado en combustibles
A pesar de la actualización del decreto 929/25, lo cierto es que se modificó nuevamente el esquema de actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos y del Impuesto al Dióxido de Carbono, aplicando solo una parte de los incrementos pendientes durante enero de 2026 y postergando el resto para febrero.
Entre los considerados del decreto, el gobierno nacional admite como necesario seguir dosificando su impacto para no afectar el consumo, la logística y los costos de producción.
Las compañías tienen dos caminos: actualizan el precio en medio de un consumo retraído o trasladan el aumento y esperan a los clientes con una pizarra actualizada.
Precio por encima de la inflación y baja de consumo
Boz reconoció que en 2025 el precio de los combustibles acumuló un incremento de más del 40%, con subas que superaron a la inflación, en torno al 30%, pero remarcó que años anteriores “los precios subían menos que la inflación anual”.
Los porcentajes de incremento golpean de primera mano en el consumo y el último dato disponible correspondiente a noviembre de 2025, lo deja como el peor mes de este año en la comparación interanual. “El gasoil cayó alrededor de un 15%, las naftas un 3%, el promedio fue un 7,5% por debajo de noviembre de 2024. Las naftas premium mantuvieron su consumo. No estamos con buenos niveles de venta, esperamos que se reactive la economía”, describió el dirigente de Faeni.
Aumento en el precio de los biocombustibles
El gobierno nacional definió nuevos precios para los biocombustibles que se mezclan directamente con la nafta y el gasoil. La medida implica un aumento del 1,3% desde enero, que impactarán en los precios finales de los combustibles en las estaciones de servicio.
La Secretaría de Energía oficializó el incremento en los valores del bioetanol de caña de azúcar y de maíz, utilizados en las naftas, y del biodiésel, que se combina con el gasoil. La decisión quedó plasmada en las resoluciones 611 y 612, publicadas en el Boletín Oficial.
La normativa habilita a la Secretaría de Energía a aplicar ajustes excepcionales cuando detecta desfasajes entre los costos de elaboración y los precios fijados, o cuando se producen distorsiones en los valores de los combustibles fósiles que paga el consumidor.