En ese contexto, comenzó a circular el rumor de otra serie de conciertos, hasta que finalmente se anunció Rosario. “Rosario siempre me recibe muy bien. Llegamos y fuimos a ensayar a un lugar increíble, porque nos gusta ensayar antes, para darle a la gente un buen espectáculo”, confiesa. También aclara que no hizo falta repasar todo el concierto, “porque Mati” (Matías Mango, tecladista), el “que manda musicalmente” después de Álvarez, “dijo en un momento: ‘che, cortamos acá’, como diciendo ‘no sigamos quemando cartuchos, porque ya estamos’. Y yo le dije que sí”.
Sabe que en Córdoba la gente pensaba que todo seguía igual, que no sabía con qué se iba a encontrar: “Me di cuenta por el horario de salida. Yo estaba para salir a horario y me dijeron: ‘che, ¿podés aguantar media hora, que hay 20 mil personas afuera?’ Y medio como que me enojé un poco, ¿viste? Porque digo, loco, ahora que quiero ponerme las pilas y salir a horario, me dicen que salga media hora después. Después entendí, había que esperar a la gente que no sabía si yo iba a ser el mismo de siempre o siempre el mismo”.
Por las dudas, enfatiza: “Acá en Rosario va a ser puntual. No me gusta que me den órdenes. Por eso, el recital, si está calculado a las 20, voy a salir 20 menos 3, así”.
Aunque resalta que las propuestas salen de su mente, Pity todo el tiempo potencia que la construcción es colectiva. En ese sentido, hay un manual de estilo. Cuando dice ‘los pibes’ se refiere a su banda. Y no sólo a los músicos, sino a todo el contexto que lo rodea y construye a su alrededor, que aloja sus ideas y caprichos. La lista de temas supera las 30 canciones, de las cuales “hay por lo menos de 20 a 18 que están fijas porque son los que no pueden faltar. ‘Fuego’, ‘Perra’, ‘Intoxicado’, la gente los quiere escuchar. Y después hay como 12 temas que van a variar. Van a escuchar temas que no escucharon en Córdoba”, reveló Álvarez.
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En cuanto a la puesta en escena, que demostró ser imponente en el primer show de su vuelta a los escenarios, será la misma: “Es igual, porque vamos a girar por toda la Argentina en un año y dos meses con esa misma puesta, como hacen los grupos internacionales. Vamos ir a todas las provincias”.
- ¿Vos pensás la puesta de luces y escenografía?
Sí, sí. Es algo que diseñé yo. Con los iluminadores, Cristian y Adri, nos juntamos varias veces. Yo tengo ideas para algunos temas, para los que no tengo idea, me tiran. Me gusta que me sugieran. Cuando tengo una idea, me encanta que me digan “quiero retruco”, ¿viste? Y me encanta cuando la idea me supera, porque normalmente me tiran una idea y yo te la potencio. Pero cuando me la potencian a mí, me encanta. Me encanta laburar con esa gente, cuando no puedo decir “quiero vale 4”.
- Vas a variar 12 canciones, entre más de 30. ¿Sos consciente del repertorio que tenés?
La verdad es que me di cuenta esta vuelta cuando hicimos la lista, y terminamos poniendo 33 temas en Córdoba. La lista a mí me gusta que la hagan los pibes. Porque si la hago yo, pondría temas que no sé si le gustarían tanto a la gente. “Felicidad, depresión”, “Una señal”, son temas que capaz que… No sé, a mí me gustan mucho. Pero, para que haya una mirada fuera de mí, los pibes hacen la lista. Yo después capaz que digo, “che, yo quiero tocar este, este y este: 3 temas, nada más”. Es re difícil. Me di cuenta antes de Córdoba que es difícil hacer la lista, porque siempre quedan afuera muchos. Igual es un show bastante generoso, porque nos gusta tocar y porque tenemos nafta para variarlos un poco también. Innovarlos, pero no innovarlos por innovar. Cuando versiono una canción es porque ya de tanto escucharla evolucionó un montón y en mi mente la escucho de otra forma.
- “Lejos de ser”, la última canción que publicaste, ¿cuándo la hiciste?
Hace poco más de un año, cuando estaba internado. Después de que me operaron. Después de que estuve dos años de libertad, más o menos, bueno, caí en el hospital. Estuve un año casi clavado, sin caminar, y se me vinieron a la cabeza muchos temas, todo el tiempo. Compuse muchos temas. Este es el segundo que tiramos. Pero ahora, le decía a los pibes hoy, que, bueno, tenemos hasta diciembre todo el año soldado. En el único mes que no tenemos nada, que yo lo dejé libre, va a ser julio, que vamos a entrar a grabar y hacer por lo menos dos temas con video. Vamos a manejarnos así. No sé, me di cuenta, después de estar privado de la libertad, que en esos cuatro años cambiaron muchas cosas, ¿viste? Por ejemplo, cuando salí, la gente hablaba de la pandemia como que fue algo increíble y yo no sentí ninguna pandemia, fueron todos los días iguales.
Embed - Pity - Lejos de Ser (video oficial)
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- Luis Ortega dirige el video de “Lejos de ser”, ¿eso lo pensaste vos?
Sí, Luis es un amigo hace rato, pensé en él, estuvimos mucho tiempo antes de hacerlo, hablando de esto. Y si hacemos otro más, va a salir mucho mejor. Nunca había laburado con tanta producción, fue como un pedacito de una película, ¿no?
- Son como dos videos en uno.
Claro, sí, no es como muy común en mí que haga eso. Pero cuando les mostré el tema a los pibes, se los había mostrado con la estrofa de los chicos del penal, que fue una historia medio personal. Y después, quién no quiere matar al presidente de su país, ¿viste? Entonces, me inventé un francotirador que va a matar al presidente, y los pibes me dijeron: “tenemos que poner las dos, tenemos que poner las dos”. Y bueno, ellos mandan, la gente manda.
Previo a que estuvieras en cana y después internado, siempre tuviste bandas. Con esta vuelta, el proyecto es: Pity. ¿Por qué?
¿Y porque qué nombre le iba a poner? ¿Intoxicados 2? ¿Mal acostumbrados? ¿Tres neuronas? Ya está. La gente manda y ahora mandamos nosotros cinco.
Hace unas semanas hablé con Moris, de él como compositor. Me dijo que cada canción que hizo fue un dolor. ¿Qué te parece ese concepto y qué te pasa a vos cuando componés una canción?
Y mirá, te digo que sí, lo comparto. Pero el dolor creo que es un 60%. El otro 40, no sé, yo trato de tirar algo positivo. No me gusta que a los chicos que nos vienen a ver, que de lunes a viernes estuvieron laburando para el señor Burns, yo decirle: “no tenés que coger, no tenés que coger, libertad, libertad”, ¿entendés? Pero sí, también los dolores los comparto, mis dolores los comparto.
Embed - Pity - No se cuanto
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El planteo venía porque es complejo observar una realidad que no es buena y con eso hacer algo lindo, como una canción. Por ejemplo, en tu caso, con obras como “Homero”.
Claro, sí, es como que lo denuncio, en cierta forma, ¿no? “Homero’” se lo hice a mi papá en el 99, lo habré hecho en el 97 y en el 99 lo plasmamos. Yo lo veía a mi papá y lo que me daba bronca de mi papá, era que sea tan leal a una persona que en cualquier momento le podía pegar una patada en el orto y no iba a valorar el esfuerzo de él durante años. Entonces, yo le decía, “pá, vamos a zarpar a tu jefe, dale, vamos a zarparlo”. Y él decía “no, no, no te vuelvas loco”. Y, bueno, qué se yo.
Por la actualidad de tu situación con la justicia, surgió la incertidumbre de si se hacía el show o no. Dejaste clarísimo que se hace y que podés tocar. Además, dijiste que vas a seguir tocando todo el año, o sea que tenés permiso para tocar. ¿Es así?
Sí, sí. Mirá, algo que me sorprendió de la pandemia es algo que si fuese público puedo decir que nunca lo haría, me quedaría sin entrada, pero es ver los grupos que salen cinco meses antes a promocionarse. Comprar una entrada y esperar cinco meses. Andá a saber si ese día tengo ganas de ir. Yo me muevo de otra forma, más espontáneo, es right now o no right now. Porque si tal día quedé en hacer algo y no tengo ganas o estoy en otra mejor, no voy a hacerlo. A mí me gustaba cuando había muchas alternativas, ibas al lugar y comprabas la entrada ahí. Y ahora no sé, es distinto. A mí no me pasa porque me conocen y puedo entrar. Pero si fuese público sí, me la compraría de entrada, la verdad que sí, pero me olvidaría después o esperaría que uno, tres días antes, me digan: “che, ¿va a ir al recital”. “¿Y cuándo es?”. “el sábado, boludo”. Y jugado decís, “ah, qué bueno, yo tengo una entrada”, ¿viste? La tendría en un cajón, que la tendría que buscar y probablemente no la encuentre.
Bueno, pero dijiste que tenés planificado todo el año menos julio.
Sí, sí, pero bueno, sí, salté con esto porque no quiero decir dónde vamos a tocar el próximo mes, lo voy a decir ahora cuando termine el recital, voy a decir “nos vemos en tal lugar”. Porque no me gusta anunciarme, porque hice yo la logística de tocar acá, y el próximo recital va a ser a, no sé, como a 800 kilómetros de acá. No voy a tocar en Rosario y el mes que viene en Córdoba o Entre Ríos. Los voy a anunciar un mes antes a los recitales, tal vez un poco más, pero no tanto, no más. No me gusta salir cinco meses antes a decir.
Me dijiste muchas veces que te diste cuenta cómo cambió todo después de la pandemia. ¿Vos también cambiaste?
Yo sí cambié, sí, pero no me hizo cambiar la pandemia. La pandemia trajo hábitos diferentes, o sea, necesidades diferentes. ¿Viste en las guerras, cuando está todo mal? La medicina, la mecánica, la industria, la repartija, la gastronomía, el transporte, todo se acelera. Porque estás en un momento que necesitas más anestesia, más cosas para despertar a la gente, más cosas para mantenerla. Sí, yo cambié, bajé seis mil pies, antes volaba a diez mil, ahora vuelo a velocidad crucero, cuatro mil. Están invitados todos, yo estoy re pila, pila, pila. Y estoy disfrutando cosas que antes pasaban, me daba cuenta, pero capaz que me importaba más fumarme un pipazo que verlo, ¿entendés? Ahora lo veo. Siempre valoré lo de la gente, porque la gente manda y son ellos los que forman este recital tan grande que vamos a hacer. Y del primero que hicimos ahí en Córdoba, con esta formación, estamos limando cosas que nos gustaría hacer mejor, ¿viste? Empezando por la materia prima que es la música. Después viene iluminación, puesta en escena y siempre las necesidades de la gente. Poner más baños para que se sientan cómodos, que los limpien cada media hora a cada uno. Hoy les dije algo a los pibes, porque me mandaron un videíto cuando armaban el escenario y lo estábamos mirando todos. Les dije, por la mega estructura que hay que armar por un caprichito mío, qué lindo que nosotros toquemos y toda esta gente se esté movilizando, todo bien programado, tener una estrategia, a esa estrategia darle lógica para que todo fluya mejor y nada se arrebate ni se retrase. Qué lindo que toda esta gente tenga trabajo gracias a que nosotros vamos a hacer un espectáculo de tres horas. La producción, obvio que viene de la mano de la convocatoria que tenés, ¿no? Porque de ahí parte todo lo lindo que podés hacer, y nosotros gastamos mucho de la convocatoria que tenemos en que la gente la pase un poquito mejor. No que sea un recital nada más, sino que si querés ir con tu novia, que vaya al baño, que coma algo, tome algo, que estén seguros, no sé. Yo me fijo mucho en eso.
Antes de describir todo esto, dijiste que estabas disfrutando cosas que antes no disfrutabas. ¿Cómo hacés para disfrutar si pensas en todo esto?
(risas) Porque ya hace dos meses que empecé con esto. Apenas terminamos lo de Córdoba ya empecé con eso. Y ya empecé con la que viene después de acá, ¿entendés? Pero cada vez se va haciendo más fluido cuando tenés, no te digo la fórmula porque nunca tenés la fórmula. Es como si vos hicieras un unipersonal, sabés lo que tenés que poner en la valija. Llega un día que tenés la valija armada, ya no la tenés que armar. Le decís a Érica: “Érica, tráeme la valija” y listo, ya está. Érica es el nombre que le ponemos a la producción. Así que Érica fluya, y todos vamos a estar right now y a punto y rockeros, bonitos, educaditos.