Los Angeles.- La actriz estaodunidense Farrah Fawcett falleció hoy a los
62 años, víctima de cáncer en un hospital de Santa Mónica, donde permanecía internada sin
haber cumplido el sueño de casarse nuevamente, que albergaba su compañero Ryan O'Neal. La
ex “Angeles de Charlie” y símbolo sexual de los 70, estaba acompañada por O'Neal,
aunque no pudo despedirse del único hijo, Redmond, de 24 años, quien se encuentra en tratamiento
de rehabilitación..
Farrah había vuelto al hospital esta semana y la noticia de que se había agravado se había
conocido hoy temprano, al saberse que había recibido la extremaunción, según lo reveló la
periodista Barbara Walters en su programa “Good Morning America”.
Hace unos días O'Neal reveló que Fawcett, considerada una de las mujeres más atractivas
del Hollywood de los años 70, había aceptado casarse con él, después de repetidas negativas a
lo largo de los años. Fawcett ya había perdido el pelo, se encontraba muy débil y sólo
recibía la visita de algunas amistades íntimas, como Jaclyn Smith y Kate Jackson, que fueron
sus compañeras de reparto en “Los ángeles de Charlie”.
Ferrah Leni Fawcett, conocida por el mundo como Farrah Fawcett, era la rubia de la serie, dueña
de unos ojos celestes descomunales y un modo elegante, aunque por momentos su belleza
anglosajona resultaba un tanto gélida para el gusto latino.
Nacida en Corpus Christi, Texas, el 2 de febrero de 1947, fue una destacada atleta en su
época estudiantil y a finales de la década de 1960 ingresó al mundo de la publicidad, donde
descolló en avisos de champúes, toda una ironía en alguien que murió calva por la
quimioterapia.
Por entonces las pantallas de cine argentinas la vieron como tercera en discordia en “El
hombre que amo” (1969), junto a los aún jóvenes Jean-Paul Belmondo y Annie Girardot,
dirigidos por el francés Claude Lelouch.Pero su fama no llegó hasta 1976, cuando se convirtió
en la Jill Monroe de la serie “Los ángeles de Charlie”, un auténtico
fenómeno televisivo mundial, en el que junto a Jaclyn Smith y Kate Jackson desplegó un
erotismo muy de la época.
Al parecer por problemas con el productor Aaron Spelling, quien la había visto como una
presa para sus apetitos personales, Fawcett renunció a la serie al finalizar la primera
temporada, y Cheryl Ladd entró en su lugar.
Demandada por el productor, debió actuar en seis capítulos de otras temporadas, en los que
aparecía como Farrah Fawcett Majors, por estar casada con el actor Lee Majors, de quien se
divorció en 1982.
El cine, sin embargo, nunca le dio las satisfacciones esperadas, ni aun cuando fue dirigida
por Stanley Donen en “Saturno 3” (1978), acompañada por Kirk Douglas y Harvey Keitel,
ni cuando estuvo en “El doctor y las mujeres” (2000), de Robert Altman, con
Richard Gere y un elenco multitudinario.
También actuó en “Myra Breckinridge” (1970), de Michael Sarne, dentro de un
elenco peculiar encabezado por Mae West y John Huston, “Alguien mató a mi marido”
(1978), de Lamont Johnson, con Jeff Bridges, “Acorralada” (1986), de Robert W.
Young, con James Russo, y “El apóstol” (1997), de y con Robert Duvall.
Luego de separarse de Lee Majors se unió a Ryan O'Neal, quien se transformó en el hombre de su
vida y padre de su hijo Redmond en 1985.
La tranquilidad de la pareja nunca fue completa, porque Redmond se dedicó a los excesos
desde muy joven, que lo condujeron más de una vez a internaciones por desintoxicación -algo
común en Hollywood- y cuando en 2006 se desató el cáncer de la actriz.
Los tratamientos con cirugía y quimioterapia minaron su físico y su ánimo, y por más que haya
viajado a Alemania para someterse a un tratamiento con células madre prohibido en los Estados
Unidos de George W. Bush, la enfermedad siguió su curso.
En los últimos días las agencias de noticias informaron que Ryan O'Neal se casaría con
Farrah en cuanto ella “pudiera darle el sí”. La noticia tenía una doble cara: por
un lado la intención romántica del actor y, por el otro, la imposibilidad de la actriz
de aceptarlo, en su sendero inevitable hacia la muerte.(Télam).-