A poco de cumplirse cuatro décadas de la recuperación de la democracia, la Comedia Municipal lanzó su novena convocatoria anual con ese hecho histórico ocurrido en diciembre de 1983 como lema. La obra teatral elegida fue “El Gran Circo Argentino”, una comedia dramática escrita y dirigida por el actor, director y dramaturgo Felipe Haidar que relata las desventuras de un circo familiar, fundado hace 40 años, que hoy atraviesa su peor crisis económica, está varado en el medio de la nada y es asediado por el gremio de los enanos.
Haidar contó a Escenario cómo surgió esta obra y cómo resuena en el pasado, el presente y el futuro del país. Actúan Jesica Biancotto, Carlos Chiappero, Carolina Hall, Agostina Prato, Nicolás Terzaghi y Juan Pablo Yévoli. “El Gran Circo Argentino”, que se estrenó el viernes, continuará con funciones los jueves y domingos, a las 20, y los viernes y sábados a las 21, hasta el domingo 27 de agosto. Las entradas se pueden adquirir en la boletería del teatro La Comedia (Mitre y Cortada Ricardone) y a través de sistema 1000 tickets. Los jubilados tendrán entrada gratis y los estudiantes 2x1.
¿Cómo surge la idea de esta obra?
Apenas surgió la convocatoria me estimuló muchísimo porque me considero un sujeto atravesado por la pólitica. Porque nací en los 90 en pleno menemismo, soy hijo de un gremialista y una poeta, a los 6 años juntaba firmas para que no se privatice el Banco Nación. Y por otra parte, es año electoral. Digamos que eso sumó un plus. Quiero decir, la posibilidad de aportar un granito de arena y de poder pensarnos colectivamente para entender que somos nosotros los que elegimos (entre lo que hay, es cierto..) pero somos nosotros los que elegimos.
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"Me gusta decir que la obra transcurre en un circo, pero se puede imaginar la Casa Rosada, la Casa Gris o el Palacio de Leones", dijo el director y dramaturgo Felipe Haidar (centro).
¿Cómo se relaciona con otras obras tuyas? ¿Qué puntos de contacto encontrás?
Mi última obra, “Todavía no, lo importante de acordarse” que hice junto a Laura Copello, es de alguna forma un intento de abonar a esta construcción que llamamos memoria colectiva. Es una mujer insomne que reconstruye sus recuerdos con pequeños objetos para ahuyentar a la muerte. Y en ese recordar aparecen fragmentos de nuestra historia política, desde lo personal, pero siempre pensando que lo personal se construye desde lo colectivo. Es la historia tambien la que nos va construyendo como sujetos sociales y políticos.
¿Qué significado le das al hecho de haber ganado el concurso de La Comedia?
La verdad es que me pone muy feliz por obvias razones, pero a su vez para mí fue un proceso muy revelador. Porque producir en el teatro oficial te permite olvidarte de algunas cosas de las que tenés que estar muy pendiente cuando producís teatro independiente, en salas pequeñas. El trabajo es muy distinto, uno ensaya seis horas por dia, algo que para producir en el off es bastante complejo, porque siempre tenés que hacer otras cosas. Por otra parte acá tenés toda una estructura, trabajás con muchísima gente, hay mas de 30 personas trabajando para que “El gran circo argentino” salga a la luz. Banco el programa de la Comedia Municipal. Después podemos discutir otras cosas, quiero decir... nuestros espacios de producción son las salas independientes y por ahí hay cierta sensación de falta de presencia del Estado en esos espacios, que en definitiva son los espacios en los que nos formamos y en los que producimos. Sin esos espacios, la Comedia Municipal no tendría sentido.
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La obra teatral ganadora de la 9ª edición del Programa Comedia Municipal "Norberto Campos".
Guillermo Turin Bootello / Secretaría de Cultura y Educación
¿Cómo ves este proceso democrático que lleva cuatro décadas?
A la democracia se la cuida y se la defiende a capa y espada, porque ya sabemos lo que pasa si eso no ocurre. De alguna forma yo soy hijo político de Néstor y Cristina. Fue también en ese período de mi adolescencia, que también me involucré mas en algunas cuestiones vinculadas a la militancia, a trabajar con otros pensando en el otro. En 2015 cuando asumió Macri, empecé a entender que la democracia es un arma de doble filo. Y que el pueblo se traiciona a sí mismo. Pero si querés podemos borrar nombres propios y pensar en proyectos políticos. Cuando ves gente cantando sí se puede, mientras desde la Casa Rosada están endeudando al país de esa manera, se te pone la piel de gallina. Creo que algo estaremos haciendo mal, creo que la gente tiene que entender que nadie más que nosotros puede hacer que las cosas mejoren. Que se yo, es amplio y complejo. Creo que es interesante no dejar de hacer el ejercicio de pensar cómo estamos y por qué estamos como estamos.
Existe una frase irónica que dice “prefiero hablar con el dueño del circo, no con el payaso”. Si se plantea Argentina como un circo, ¿quién es el dueño?
Me vienen preguntando mucho si es un circo o si es “El gran circo argentino” y creo que lo interesante es esto. Pensar, no que la Argentina es un circo, sino que vivimos en El gran circo argentino. Uno prende un canal de televisión, un noticiero y se te hiela la sangre. Políticos circulando por la televisión ya sin recordar por qué estan ahí. Hacer politica sin la vocacion de mejorar las cosas me parece extraño. Intentar llegar al poder con el único objetivo de llegar, siendo un títere del fascismo... qué querés que te diga. No lo voy a entender jamás. A tu pregunta respondo que los únicos dueños del circo somos nosotros. Y eso no me voy a cansar de decirlo. Nosotros somos los dueños del circo. El resto debe cumplir la función de guiar el destino del país en funcion de lo que nosotros queremos.
Si Argentina -su política, su sociedad- es un circo, ¿es un circo al estilo romano, sanguinario y brutal? ¿Siempre lo fue? ¿Lo seguirá siendo?
No siempre fue sanguinario y brutal. Es cierto que estamos atravesados por represiones, grandes levantamientos sociales y por una dictadura sangrienta y feroz. Pero se puede construír de otra forma, estoy convencido de que se puede. El problema es que algunos poderosos no quieren. ¿Entonces qué hacen? transforman a la Argentina en un circo romano. Y si lo seguirá siendo... esperemos que no. Por suerte no puedo adivinar el futuro. Es cierto que se ve poca luz para adelante...
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"Vivimos en El Gran Circo Argentino. Uno prende un canal de televisión, un noticiero y se te hiela la sangre", dijo Haidar.
¿Podría ser un circo como los que existieron hasta hace no muchos años, con animales amaestrados, u otro al estilo del Cirque du Soleil, sin animales, lleno de luces y efectos especiales, pero donde los actores deben seguir haciendo acrobacias?
Te diria que es un freak show. Es interesante pensar en esa idea de circo donde las personas que no entran dentro de los cánones de moralidad que impone la sociedad pueden vivir una vida relativamente normal. Ahora, en la obra, esos marginales son la diligencia política... Me gusta decir que la obra transcurre en un circo, pero se puede imaginar la Casa Rosada, la Casa Gris o el Palacio de Leones.
¿El “gremio de los enanos” que asedia a la compañía son los llamados enanos fascistas argentinos?
En esta ocasión los enanos son el pueblo. Somos nosotros. El fascismo no es para nada enano. Lamentablemente.
En la sinopsis se menciona que el circo “hoy atraviesa su peor crisis económica”. Desde el 83, Argentina ya atravesó varias peores crisis económicas -la hiperinflación, la convertibilidad, la salida de la convertibilidad, hoy, una vez más, la inflación, la pérdida de valor del peso-, además de que la palabra “crisis” aparece sistemáticamente asociada a la historia del país desde muchos años antes del 83. ¿Qué te produce eso?
Y a 40 años de democracia, después de haber conseguido un gran crecimiento económico, hoy nos encuentra endeudados por 100 años. Confio en que de alguna forma se va a acomodar, pero bueno... para eso hay que votar bien. Y este año se vota un montón.