Brasil vuelve a consolidarse como el gran destino del verano para los argentinos. Las playas del país vecino registran una afluencia récord de turistas y todo indica que, una vez más, son el escenario preferido de las vacaciones. Las cifras oficiales confirman la magnitud del fenómeno y permiten entender por qué el turismo argentino hacia Brasil atraviesa uno de sus mejores momentos.
Entre enero y noviembre de 2025, Brasil recibió alrededor de 9 millones de turistas extranjeros, lo que representó un incremento del 34% respecto del mismo período del año anterior. De ese total, más de 3,1 millones fueron argentinos, que se ubicaron cómodamente como el principal país emisor de visitantes. En otras palabras, uno de cada tres turistas que ingresó a Brasil en ese lapso llegó desde la Argentina.
El crecimiento fue tan significativo que Brasil ya alcanzó la meta que se había propuesto para 2027: recibir 8,1 millones de turistas internacionales. El impacto del auge no se limita al movimiento en playas y destinos turísticos, sino que también se refleja en la economía.
El sector permitió generar cerca de 1,5 millones de empleos formales y sumar unos 90.000 nuevos puestos de trabajo, consolidando al turismo como uno de los motores de crecimiento.
Viajar con ventaja cambiaria, una clave central
Uno de los factores que explica este boom es la ventaja cambiaria. El tipo de cambio resulta favorable para los argentinos, que pueden hacer rendir más sus dólares y pesos en Brasil que en otros destinos de la región. Esta situación se traduce en precios competitivos en alojamiento, gastronomía, transporte y servicios turísticos, especialmente en destinos tradicionales como Florianópolis, Río de Janeiro, Búzios y distintas playas del nordeste brasileño.
A este contexto se suma una oferta turística consolidada, con una amplia variedad de alojamientos para distintos presupuestos, buena conectividad aérea y terrestre, y una infraestructura preparada para recibir grandes volúmenes de visitantes durante la temporada alta. Para muchos viajeros, Brasil ofrece previsibilidad, costos accesibles y destinos ya conocidos, una ecuación difícil de igualar.