De las sospechas de corrupción a una economía fría, Javier Milei apuesta a que el tiempo haga su trabajo y resuelva los problemas que acechan al gobierno. Aún con el riesgo de que la bola de nieve se agrande y el daño sea mayor.

De los escándalos a la economía, los libertarios confían en que el tiempo ordene y resuelva los problemas. El humor social muta y la herencia recibida es un hit gastado. Pullaro toma nota del nuevo escenario y recalibra el mensaje
Por Mariano D'Arrigo
Noemi Bruzak/MTI via AP
El presidente Javier Milei apuesta a que el paso del tiempo amortigue el impacto de escándalos como $Libra y los que involucran a Manuel Adorni y se acomode la economía.
De las sospechas de corrupción a una economía fría, Javier Milei apuesta a que el tiempo haga su trabajo y resuelva los problemas que acechan al gobierno. Aún con el riesgo de que la bola de nieve se agrande y el daño sea mayor.
A dos semanas de los escándalos por capítulos que involucran a Manuel Adorni, el jefe de Gabinete sigue en su puesto. El gobierno tampoco recalibra el programa económico, a pesar de la suba de la inflación y la pérdida de empleo. En todos los frentes, la consigna es aguantar.
Lejos de una actitud pasiva, es una decisión. Confía en que el desgaste ajeno y la inercia propia ordenen lo que hoy está desordenado.
Las revelaciones diarias sobre el caso $Libra muestran el acceso privilegiado que tenían a la Casa Rosada lúmpenes de las finanzas que veían en Milei un activo para monetizar.
Más allá de la voracidad por el lujo que exponen los chats del trader Mauricio Novelli, lo más inquietante para los Milei es la precisa sincronización de pagos a billeteras virtuales, todavía con titulares desconocidos, con momentos clave de la génesis y el lanzamiento de la criptomoneda.
Aunque $Libra sea más peligrosa para Javier y Karina, lo que concentra mayor atención pública es la dificultad de Adorni para explicar sus viajes y su patrimonio. A esta altura, la pregunta es por qué Milei lo sostiene en el cargo.
Aparecen al menos tres respuestas, no necesariamente contradictorias.
Una, la confianza de Karina. Adorni es sus ojos y oídos en la gestión y todas las decisiones pasan por él.
Dos, la falta de recambio. El equipo libertario es limitado y tampoco se caracteriza por la estabilidad: desde diciembre de 2023, 239 funcionarios dejaron su puesto.
Tres, Milei no quiere entregar la cabeza de uno de los suyos a pedido de sus adversarios. Un rasgo que lo acerca a Carlos Menem.
Eso no significa que Adorni no pueda salir eyectado en cualquier momento. Milei ya pasó a degüello a otros viejos amigos. En la lista aparecen Nicolás Posse, Ramiro Marra, José Luis Espert y Demian Reidel. Pero, por ahora, vuelve a apostar a lo mismo: sostener y dejar que el tiempo haga su parte.
Si el exvocero sigue en el cargo, la oposición lo esperará en el Congreso con cuchillo y tenedor. Será una oportunidad para generar contenido en redes y desgastar más al gobierno.
Aun así, Milei lo abraza, aunque la continuidad de Adorni consuma capital político presidencial. Una cosa es que un buen líder cuide a los suyos en las difíciles. Otra, muy distinta, es que el jefe de Estado sea el escudo humano de un subalterno que no puede justificar sus gastos con sus ingresos. Como diría Novelli en idioma financiero, “tiene problemas con el blanco”.
La misma lógica se replica hacia adentro del poder. Milei también gestiona la tensión entre Karina y Santiago Caputo. La secretaria General se imponía en la guerra de trincheras con el asesor e iba por la Side, pero la filtración de los vuelos de Adorni frenó la ofensiva.
Esta semana Milei dio otro gesto hacia dentro del ecosistema libertario. En medio de su show homenaje a Adam Smith con Juan Carlos de Pablo, reconoció a Caputo. Los asistentes aplaudieron, salvo Karina, que mantuvo un gesto adusto.
Como en las guerras contemporáneas, en la interna entre la presidenta de LLA y el gurú hay avances y retrocesos, pero el conflicto nunca se resuelve. En una especie de albertismo al revés: a Milei le sirve que el resto crea que manda ella, pero cuando acumula demasiado poder le marca límites. Son escenas de un vínculo cargado de afecto, pero complejo y con múltiples capas.
La superestructura política libertaria también se sacude por la marcha de la economía. El oficialismo se aferra al dato de crecimiento, pero el alza no es homogénea. El agro, la minería y las finanzas empujan, mientras que sectores clave en términos de empleo como la industria, el comercio y la construcción siguen por debajo de los niveles de 2023.
Los datos de desempleo que difundió el Indec encienden una señal de alerta. Al final de 2025, la desocupación pasó del 6,4 % al 7,5 % en la comparación interanual.
La falta de trabajo golpea más a la propia base libertaria: los jóvenes. Entre los varones de 14 a 29 años, la desocupación pasó de 12,5 % a 16,2 %. Entre las mujeres, de 13,8 % a 16,8 %. Los números también muestran los límites de las aplicaciones de transporte y delivery para absorber a quienes se caen del empleo formal. Las plataformas no tienen lugar para todos.
A eso se suma la inflación, la gran promesa del gobierno. El propio Toto Caputo reconoció que la guerra en Medio Oriente complica los planes, pero Milei sigue asegurando que en agosto el IPC empezará con 0.
Más allá de los pronósticos y las expresiones de deseo, tampoco aquí aparece una corrección. El gobierno sostiene el rumbo y espera. Confía en que el modelo termine de acomodar las variables sin necesidad de intervenir.
Durante 27 meses, el acompañamiento a Milei se apoyó en dos pilares: el rechazo al pasado y la creencia en que el sacrificio vale la pena. Ese contrato empieza a mostrar fisuras.
Distintos estudios de opinión registran un cambio en el humor social. Una investigación de la consultora Tendencias advierte que entre diciembre y marzo quienes creen que su economía familiar estará peor pasaron del 39 % al 44 %, mientras que quienes creen que mejorará bajaron del 35 % al 31 %.
También señala que la imagen negativa de la gestión subió del 49 % al 56 % y la positiva cayó del 50 % al 46 %.
El dato más sensible para la Casa Rosada es otro: la herencia empieza a perder potencia como explicación. El 43 % cree que el principal responsable de los problemas económicos es el gobierno de Milei, el 33 % señala a la gestión del Frente de Todos y el 14 % a ambos. Cuando la expectativa se debilita, el tiempo deja de ser un aliado y puede convertirse en un adversario.
Está claro que la economía y las denuncias de corrupción erosionan la imagen de Milei. Sin embargo, no está escrito en piedra que ese desgaste se traduzca automáticamente en un fortalecimiento del peronismo u otra oposición tradicional. Puede ir hacia la antipolítica o hacia nuevos outsiders. Allí apuntan quienes impulsan la candidatura del pastor Dante Gebel.
Milei, de hecho, sigue cómodo frente a sus adversarios actuales. La declaración de Cristina en la causa Cuadernos funciona como un pegamento de la coalición antikirchnerista que lidera el presidente, y el deslucido acto de Mauricio Macri en Parque Norte fue más un intento de volver a cotizarse como aliado que un movimiento hacia una oposición más dura.
El operativo alrededor de Gebel es todavía un ensayo, pero quien muestra capacidad de daño es la exlibertaria Marcela Pagano. Con una sola banca, y un marido con vínculos con el submundo de la inteligencia, logró incomodar más al gobierno que buena parte de la vieja oposición. Cuentan que el 1º de marzo Milei tenía un apodo para la periodista, pero como no fue a la apertura de sesiones no lo usó.
>> Leer más: Efecto Dante Gebel: evangélicos santafesinos apoyan la candidatura del pastor
Pese a la falta de rivales competitivos, el comienzo del otoño encuentra al gobierno otra vez a la defensiva, sin capacidad de instalar agenda y en modo reactivo frente a una acumulación de problemas que erosionan sus credenciales.
Hacia afuera, el oficialismo minimiza los costos y sigue con su programación habitual. Milei encabezó el homenaje a Smith el mismo día en que se publicaron los datos de desempleo y luego viajó a Hungría, en su cuarto viaje internacional en poco más de diez días.
Allí participó de la CPAC local y se reunió con el primer ministro Viktor Orban, pionero de las llamadas democracias iliberales. En el país de la oveja negra de la Unión Europea hay elecciones, pero el gobierno tensiona la independencia de la Justicia y el periodismo, agita la xenofobia y recorta derechos de las mujeres y la comunidad LGBT. Lo opuesto a la libertad que Milei dice defender.
En contraste, Maximiliano Pullaro está decidido a quedarse el mayor tiempo posible en la provincia. Esta semana reunió a su tropa en Santa Fe, pidió “salir a defender los cambios” y planteó que “no hay transformaciones sin tensiones”.
Atento al clima social, el gobernador reforzó dos ideas: la diferenciación con Milei — “sin motosierra y con sensibilidad social”— y una comunicación más empática. “Queremos mostrar las decisiones desde una óptica menos dura y más humana”, dicen en la Casa Gris.
En modo árbitro, Pullaro se reunió con los jueces después de juntarse la semana pasada con las autoridades de los fiscales, en medio de la discusión por las causas de microtráfico.
Al igual que Milei, también Pullaro está frente a una oposición dispersa. El sector de Omar Perotti presiona a la conducción del PJ para que abra el juego en las decisiones. Habrá que ver cómo responden los senadores provinciales, pero dentro y fuera del peronismo todos tienen claro algo: mientras más se divida la oposición, más se acerca Pullaro a la reelección.


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