El default y concurso de la biotecnológica rosarina genera incertidumbre en el fondo que participa con Santa Fe para fomentar proyectos científicos de startups
En su auge, la biotecnológica se posicionó como punta de lanza del SF500, un fondo a través de un fideicomiso para transformar proyectos científicos en startups de biotecnología con impacto global, que compartía como aportante junto a la provincia de Santa Fe y algunas empresas reconocidas. Ahora todo está en una nebulosa.
La iniciativa público-privada se propuso crear 500 empresas de base biotecnológica en un periodo de diez años, con un fondo proyectado de hasta 300 millones de dólares que aportaba en un 90 % Bioceres y algunos inversores menores, y el resto la provincia. Se trata de un capital semilla (pre-seed) de 250 mil dólares. El beneficio futuro de los aportantes es por las patentes generadas a través de un modelo de propiedad intelectual (PI).
Bioceres y el SF500
La gestión del exgobernador Omar Perotti creó el programa en 2022 y llegó a invertir unos 2,4 millones de dólares en unos 20 proyectos.
Si bien en la administración de Maximiliano Pullaro no cuestionan lo logrado, de hecho destacan que cumplió y se invirtió en buenos proyectos, critican la arbitrariedad de la inversión erogada. "Desde el inicio venimos monitoreando y analizando el SF500", suelta el ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini.
Frente a las inquietudes, Pullaro nunca abrió el grifo. “Lo que no coincidimos es en poner plata de modo discrecional”, explican. Lo discrecional no tiene buen puerto, menos en lo público.
La noticia que generó dudas en un marco de sugestiones es que Bioceres entró en default a mediados de 2025. Desde entonces, todo cambió. La empresa sostenía, incluso hacia dentro de las reuniones del SF500, que la situación estaba controlada y que la reestructuración llegaría a buen puerto. “Decían que no pasaba nada”, recuerdan. Pero en diciembre todo explotó cuando se anunció la convocatoria de acreedores. ¿Qué papel puede tener la firma insignia del fondo si es insolvente?
Todo es incertidumbre y con poca información fidedigna. En la empresa de base rosarina no emiten palabra sobre el futuro porque hicieron un corte a partir de una reestructuración societaria: de un lado la Bioceres “buena” y, del otro, la que defaulteó y concursa. En el SF500 explican menos, apenas recuerdan que lleva cuatro años de vida y que vence en 2031 y sigue operando con “normalidad”.
Normalidad parece ser una palabra generosa: que el principal integrante y aportante del fideicomiso entre en concurso con más cuestionamientos que certezas no parece tan normal. Así y todo se esfuerzan por decir que Bioceres fue un inversor inicial fundamental y que el protagonismo va cambiando dentro de esas estructuras. “Son las dinámicas de los fondos fiduciarios”, simplifican.
perotti bioceres
El director ejecutivo de SF500, Francisco Buchara; el CEO de Bioceres, Federico Trucco; el exgobernador Omar Perotti y la exsecretaria Ciencia, Tecnología e Innovación Marina Baima.
Foto: Archivo / La Capital.
La provincia
En rigor, si la provincia siempre miró de reojo el método discrecional, después del default y sobre todo de la convocatoria, cae de maduro que congelará más aún la participación. Pero también hay una decisión de no pegarle de lleno al SF500: afectaría a los proyectos startups en marcha que tienen un valor significativo y cortarían el proceso de coinversión.
“Tenemos dos responsabilidades, cuidar los aportes hechos por el Estado y al entramado de innovación local”, explican. Por lo tanto, ahora caminan con pie de plomo: no desembolsarán y garantizarán que esos 2,4 millones invertidos estén invertidos bien y no hayan sido en vano. La gestión de Pullaro cuenta con un argumento político que no dudará en utilizar: fue decidido e instrumentado por el gobierno anterior.
El que no tuvo un buen olfato, o directamente suerte, fue La Segunda, compañía de seguros. Un mes antes de que Bioceres entrara en default, se incorporó al SF500.
“Sumarnos al SF500, junto a la provincia y Bioceres, con un portfolio de startups que en esencia buscan mejorarles la vida a las personas, ante todo significará la posibilidad de abrir nuevos caminos para seguir consolidando nuestro propósito como empresa: brindar nuevas oportunidades, llevando tranquilidad en los momentos difíciles y contribuyendo a un mundo más seguro”, afirmó en el anuncio de incorporación al fondo, Sergio Di Luca, gerente de Inversiones de La Segunda Seguros.
En rigor, invirtieron dinero. “Fue muy relevante lo que puso La Segunda”, afirmó a La Capital una fuente al tanto. ¿Tomará el rol de protagonista del fondo o la empujarán a ello? Si algún integrante del fondo pretende vender su parte, llámese Bioceres, el resto de los fiduciantes tiene privilegio.
La caída
Bioceres SA es la firma local de Federico Trucco, renombrado rosarino que vio que el futuro de la alimentación estaba en modificar genéticamente el trigo y la soja para hacerlos más resistentes a las sequías. El producto estrella fue el HB4. Con el tiempo adoptó más la faceta de administrador de empresas graduado en EEUU que la de bioquímico y doctorado en patologías de plantas, y logró cotizar en Wall Street. Desde entonces, hubo un sinfín de metamorfosis del entramado societario dentro de la misma estructura difícil de seguir.
La noticia que impactó el año pasado fue en junio, cuando Bioceres SA, que es una de las subsidiarias argentinas adquiridas en su momento por el grupo matriz Moolec Science SA mediante una combinación de negocios, incumplió el pago de una parte de su deuda financiera que vencía ese mes.
Como consecuencia, la empresa inició originalmente un proceso de reestructuración de deuda por un monto total de 36.4 millones de dólares así como de cambios profundos en la estructura de las sociedades del grupo.
Durante meses sostuvieron, que la situación estaba bajo control y encaminada a través de una reestructuración. Pero en diciembre de 2025 inició un proceso de quiebra voluntaria (convocatoria de acreedores) y dejó de ser controlada por Moolec. Para supervisar ese proceso, se instruyó a la gerencia la búsqueda y designación de un síndico.
Lo cierto es que Moolec Science SA, creada en 2022 en Luxemburgo y trasladada a las Islas Caimán en mayo de 2025, presentó el informe (Formulario 20-F) ante la US Securities and Exchange Commission (SEC), conocida como la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, y puso todo patas para arriba.
Entre esa red de firmas existe Theo I SCSp, que incurrió en un default el 7 de julio de 2025, lo que obligó a Bioceres SA (como garante) a reconocer una deuda financiera de aproximadamente 61.7 millones de dólares. El default de Theo fue derivado de un acuerdo de compra de acciones y de una línea de crédito con el fondo Draco I-Latam Spc Ltd.
La participación de Bioceres en el SF500 la tendría Theo. Durante meses hicieron público que esa empresa quedaba del “lado limpio”. El 28 de noviembre de 2025, Theo I SCSp inició un proceso de declaración de quiebra ante el Tribunal de Distrito de Luxemburgo. A su vez, salpicó al Fondo Draco por ser acreedor de peso.
Es importante distinguir la situación de Bioceres SA de la de Bioceres Crop Solutions Corp. (Biox). Biox logró evitar la quiebra mediante un acuerdo con sus acreedores en junio de 2025, modificando los términos de sus notas garantizadas y extendiendo el vencimiento de su deuda hasta agosto de 2027.
Sin embargo, debido a la quiebra de Bioceres SA y Bioceres LLC por ser subsidiaria de ésta, el grupo Moolec perdió el control sobre esas entidades y espera reconocer una ganancia contable por la baja de sus pasivos.
Luego de consultar fuentes implicadas, queda la sensación de que le soltaron la mano a Bioceres SA. De hecho, el management desapareció. El concurso debería traer más claridad y también a la continuidad del SF500.
Noticias relacionadas
El cortafuegos judicial de Milei y la doble misión de Pullaro en Vaca Muerta
¿A qué juega Granata?
Más policías, penitenciarios y desafíos para el plan de seguridad de Pullaro