Por primera vez en tres inicios de clases del gobierno de Maximiliano Pullaro, la paritaria docente ha tornado a una discusión política más que salarial. Ya con el aumento cerrado por decreto tras la aceptación del resto de los estatales, el efecto buscado del paro docente solo para este primer día de clases no es reabrir la negociación sino mandar un mensaje a la sociedad que lastime al gobierno.
Como dijo Martín Lucero desde Sadop antes de la paritaria, “que consigan la plata pedida o que pague el costo de hacerlo por decreto nuevamente”. El gobierno está convencido que no hay un costo, al contrario.
Lo que evidentemente ya no hay es una pulseada porque el método aplicado por el gobierno santafesino por el cual garantiza, a base de descuento del día no trabajado y de pérdida del premio, los días de clases da sus resultados. Los paros docentes se desinflaron en 2024 y 2025. En este inicio de clases la protesta parece ser más bien simbólica.
Paro docente
“La diferencia es que ahora la base está prendida a fuego”, completó Lucero. Suena sobredimensionado el diagnóstico del sindicalista pero hubo una adhesión a la moción paro que antes no hubo y manifestaciones públicas, algunas más genuinas, otras en apariencia armadas.
Tras el intenso reclamo policial más el clima de la reforma laboral hubo un intento de Amsafe y Sadop de mostrar al gobierno santafesino como desaprensivo en el tema salarial. El gobierno contesta con que los $1.300.000 otorgados para un cargo docente básico se ubican en la cima del ranking de los sueldos provinciales de docentes.
Es aquí la punta del ovillo. Probablemente el encono personal de un sector docente con el gobernador encuentre el origen cuando en el inicio de la relación sintieron que la caracterización peyorativa del gobierno al implementar el Asistencia Perfecta los generalizó. El gobierno trabajó en diferenciar docentes de los privilegios gremiales pero algo había hecho ruido.
El desafío del gobierno es desescalar los ánimos con la docencia sin dejar de lado aquella metodología. Se verá a esta altura si con mejoras salariales e inversión en infraestructura alcanza. El pullarismo sostiene que en el interior los docentes le agradecen el ordenamiento y que ese escenario es el mayoritario.
En tanto con los gremios el propio gobernador aclaró en el verano que "será muy difícil recomponer ese vínculo por la pérdida de poder que han tenido". Se mantiene en esas visiones.
En conclusión, la tensión docente no es puramente económica, sino que tiene un fuerte componente de reacción a la narrativa gubernamental inicial y encuentra eco en el fogoneo político. Así, el tema docente será parte del 2027 electoral.
Milei salpica a Pullaro
La fría economía real que generan las políticas de Javier Milei terminan armándole tensiones económicas al gobierno santafesino sobre todo en el tema salarial. Si bien es el empleador y responsable, hay variables que exógenas a la vista.
“El ingreso depende de la economía nacional y no podemos mejorar en eso porque no tenemos responsabilidad en eso, quisiéramos tener la pero nos excede”, se defendió en LT8, el ministro de Educación, José Goity. El gobernador explicó que "administra del mejor modo para el conjunto". En limpio: dice que si solo mejora a un sector le saca a otro, como por ejemplo obras.
Encuestas que manejan en el gobierno provincial muestran que la mayor preocupación es porque no alcanza el dinero del bolsillo lo que encuentra responsabilidad en las políticas económicas nacionales.
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Además, tienen medido que casi un 50% de los encuestados elegirían a Pullaro nuevamente si las elecciones fueran ahora, de manera que soslayan el malestar. Esto indicaría que logros de su gestión son valorados, como claramente lo es la seguridad. Otro tema que debería ser valorado para el gobierno es el orden del sistema educativo que impacta en la organización de las familias.
Por eso, el ministro de Educación de la Provincia de Santa Fe, José Goity, envió en el inicio del fin de semana un correo electrónico a las familias de alumnos donde pidió el acompañamiento familiar enviando a los chicos a las escuelas y recordó las mejoras salariales, inversiones en infraestructura y programas pedagógicos.
Al margen del reclamo genuino del docente hay un traslado en la práctica al gobierno santafesino del problema económico de la microeconomía. Probablemente pesen más las viejas tensiones y también la identificación política partidaria que ya empieza a jugar y a agrandar la distancia.