A casi un año de las elecciones presidenciales de 2027, oficialismo y oposición activaron los movimientos precompetitivos sobre un campo de juego todavía incierto: resta definir si habrá o no Paso el año próximo.

LLA intenta acercar posiciones con el PRO para contener el impacto del desgaste. Los principales referentes del PJ buscan sellar la paz para defender las Paso y tratar de volver al poder
Por Javier Felcaro
A casi un año de las elecciones presidenciales de 2027, oficialismo y oposición activaron los movimientos precompetitivos sobre un campo de juego todavía incierto: resta definir si habrá o no Paso el año próximo.
En el gobierno libertario parecen haber tomado nota —en un contexto en el que la economía doméstica todavía espera un repunte— de la persistencia del rechazo de la población a la política. E inquieta haber perdido la impronta anticasta producto del impacto de casos como los de José Luis Espert y Manuel Adorni, quienes debieron alejarse de la función pública jaqueados por los procesos judiciales en su contra.
Por eso, en la Casa Rosada siguen visualizando al PRO como un aliado que busca blindar “el cambio” que encarna el presidente Javier Milei y, al mismo tiempo, borrar al kirchnerismo del mapa político en las próximas elecciones.
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También evalúan que si la oposición no logra unificarse, y tonificada con un flamante acuerdo con el partido amarillo, La Libertad Avanza (LLA) podría cosechar un nuevo mandato. Pero antes deberán achicar las distancias.
Con las mochilas cargadas de diferencias y coincidencias, el jefe de Gabinete nacional, Diego Santilli; el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem; el presidente de la Cámara baja, Martín Menem; el jefe del bloque amarillo en Diputados, Cristian Ritondo, y el secretario general del PRO, Fernando de Andreis, dialogaron este jueves en Balcarce 50.
En principio, la apuesta del oficialismo, surgida tras el reciente contacto telefónico entre la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y el exmandatario Mauricio Macri, es acercar posiciones sobre la agenda legislativa pendiente. Las partes volverán a verse las caras cada 15 días.
La coordinación parlamentaria y los próximos comicios también marcaron el pulso de la sorpresiva reunión que el martes pasado mantuvieron gobernadores, jefes legislativos y referentes de distintos sectores del peronismo.
Todos avanzaron en la integración de una mesa política que apuntará a coordinar acciones con los distintos sectores del peronismo, gobernadores, conducción partidaria y representantes parlamentarios.
El cónclave fue significativo por agrupar en un mismo espacio al gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, a Sergio Massa (Frente Renovador, FR) y al presidente del PJ bonaerense, Máximo Kirchner. Se sumaron el jefe del bloque de Unión por la Patria (UP) en Diputados, el rosarino Germán Martínez, y el titular de la bancada peronista en el Senado, José Mayans.
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Todos son referentes de espacios que mantienen diferencias sobre la estrategia a adoptar para enfrentar al oficialismo en 2027. A priori, las coincidencias se centran en la necesidad de sostener las Paso como herramienta ordenadora de un eventual menú electoral potente.
El peronismo mantiene abierta la discusión sobre el armado presidencial y, de cara a ese desafío, Kicillof es uno de los dirigentes con aspiraciones nacionales, Massa conserva centralidad y Máximo preserva influencia en la estructura partidaria de Buenos Aires y el kirchnerismo.
Por lo pronto, el peronismo dio una primera señal de búsqueda de unidad antes de encarar la estrategia con la que intentará volver a disputar el Sillón de Rivadavia.
Por Nachi Saieg

