“El que manejaba el VW Vento blanco estaba como perdido. Dio un par de vueltas y cuando venía por Schork antes de poder doblar en Nicaragua un Toyota Corolla lo encerró. Bajaron dos tipos y los acribillaron. No les dieron tiempo a nada. En la jugada también estaba un VW Gol color gris”. Un vecino en los confines de barrio Larrea y Jardín de Fisherton este puso en palabras cómo fueron ejecutados balazos y a sangre fría Gaspar Claudio Alejandro Copari, de 28 años, y Juan Pablo Martínez, de 40, el viernes minutos antes de las 17.30. Copari recibió cuatro impactos en la región cervical y Martínez cinco, en tórax, espalda, mano y antebrazo. En la escena quedaron vainas de dos armas: nueve de 9 milímetros y cuatro calibre 11.25 (45). Las víctimas tenían radicado domicilios en barrio Santa Rita de Granadero Baigorria.
Fue el 14º crimen con más de una víctima y sello mafioso en lo que va del año en del departamento Rosario. Tres de ellos fueron triple crímenes con niños pequeños entre las víctimas.
“Este barrio era más tranquilo para el descanso que cualquier lugar de Funes o Roldán. Y está mucho más cerca. Pero este año no salimos de nuestro asombro. Tuvimos el triple crimen de Colombia al 1300 bis y ahora este. Pero por fuera de eso este un barrio muy tranquilo. Pero muy tranquilo”, explicó un vecino con 18 años de residencia a metros del lugar donde el viernes a las 17.30 fueron acribillados Gaspar Copari y Juan Pablo Martínez. El vecino hacía referencia en su mención al triple asesinato de Marcos Caminos, de 28 años, su hijo Ciro, de 1 año, y Micaela Bravo, ocurrido en Colombia al 1300 bis la noche del sábado 23 de abril pasado en el interior del auto Audi A4 de la familia.
“Lo que pasa que al ser tranquilo con muy poca gente transitando hay personas que si tienen que hacer alguna transa o hacer alguna transacción medio fantasma, buscan de encontrarse en esta zona”, agregó otro residente de la zona. Edgardo Shork es el nombre que el pasaje 1474 tomó a partir de diciembre de 2005. Es una cortada que corre paralela a Schweitzer desde la cortada 1435 (paralela a Provincias Unidas) al oeste hasta Nicaragua y el patio trasero de la planta de La Virginia. Si bien algunos vecinos se ciñen al barrio puesto en las escrituras —Jardín de Fisherton Este— la vecindad entra en el genérico de barrio Larrea.
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La zona está plagada de coquetas viviendas de clase media trabajadora con fisonomías de residencias de descanso. Un lugar ideal para el descanso. Un lugar adecuado para una reunión alejadas de las miradas curiosas o una transa. Un punto en un vecindario periférico en el que andar perdido con un auto, dando vueltas sin mucho sentido para los soldaditos, puede terminar en muerte.
Y un detalle que comienza a ser lugar común en las coberturas periodísticas de los asesinatos en la ciudad. El vecino cuando ve a la prensa o a los investigadores policiales o judiciales los esquiva. O en su defecto cuenta lo justo y necesario sobre lo que vio o le contaron. Nadie se quiere meter en problemas. No es por falta de compromiso o por “mala onda”. Es porque tienen miedo de comprarse un problema. Una omertá —la ley del silencio siciliano— pero a la rosarina.
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El VW Vento en el que circulaban las víctimas recibió media docena de impactos.
Las víctimas
Copari y Martínez compartían el barrio Santa Rita. Al menos en los domicilios radicados en el Renaper vivían a unos 800 metros. Aunque Martínez también tenía asentado domicilio en la zona rural de la localidad cordobesa de Ballesteros, a unos 30 kilómetros de Villa María o Bell Ville; aunque algunos vecinos de Santa Rita indicaron que vivía con su esposa y dos hijas en la ciudad de San Lorenzo. “A la mamá todavía no le han avisado y nosotros no somos nadie para dar información”, fue el reparo que tomaron algunas doñas de la cuadra en donde supo residir una de las víctimas del doble crimen.
En inmediaciones de la casa de Copari la historia fue otra. En el vecindario se palpaba una mezcla de temor y paranoia con ánimos de vigilancia. “¿Y vos quien sos para preguntar?”, increpó un joven vecino a unos 80 metros de la casa de Copari. “Periodista. ¿Querés ver la credencial?”, fue la respuesta. El muchacho tomó la credencial y dijo: “No sos parecido al de la foto”, una frase que sepultó el diálogo. Luego, el joven vecino a la distancia se ocupó de “controlar” con qué vecinos dialogaba el periodista.
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Veteranos investigadores recordaron que fue Copari quien en su auto trasladó a Facundo Contreras gravemente herido desde la bajada Formosa de Baigorria al hospital Eva Perón la noche del 26 de diciembre de 2020. Conteras era estudiante de nutrición y tenía 25 años. Su muerte motivó movilizaciones barriales y reactivó reclamos de vecinos por la reiteración de episodios delictivos en la ciudad. Por su crimen fue detenido sobre finales de febrero de 2021 Gastón Ezequiel M., apodado “Gastoncito” o “Guachín”, fue imputado el 26 de febrero último como autor de un homicidio agravado y la portación ilegal de un arma.
Horas más tarde la casa de “Guachín” fue baleada. Dejaron una nota: decía: “Quisiste darme a mí y no pudiste y le diste a mi socio. Ya se que fuiste vos el gordo y el Leo, ahora la van a pagar”. Fuentes que investigaron el caso confiaron que el ataque que mató a Contreras, quien era ajeno a todo conflicto, tenía como destinatario a uno de los hijos de Daniel “Dany” Godoy, sindicado narco del Cordón Industrial. Según pudo saberse Copari trabajaba como electricista.
El crimen
Ninguno de los vecinos de barrio Larrea que dialogaron con este diario dijeron haber con anterioridad por la barriada el VW Vento blanco, dominio LCV 223, en el que circulaban Copari y Martínez. El auto no estaba a nombre de ninguna de las víctimas. Estaba radicado en la localidad bonaerense de Campana y no tenía problemas para circular. El auto dio un par de vueltas, como quien busca una dirección. La última de esas vueltas los encontró doblando desde calle México por el pasaje Shork. Y a unos 30 metros del cruce con Nicaragua al 1300 bis les sobrevino el final de sus días.
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La escena del crimen desde otro ángulo.
Algunos vecinos indicaron que fue un Corolla gris el que les cortó el paso y de ahí al menos dos tiradores bajaron y ejecutaron. Otros residentes aseguraban este sábado a media mañana que en la cacería contra el Vento blanco que manejaba Copari participó además del Corolla un VW Gol gris. El resultado fue el mismo. El Vento blanco quedó clavado en la mitad de calle Shork a pocos metros de Nicaragua. El, o los autos que participaron de la encerrona, doblaron por Nicaragua hacia Sorrento y se perdieron. Un vecino indicó que el Corolla gris es un auto que suele verse en el barrio.
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Copari y Martínez no tuvieron a nada. La muerte les cayó como una ráfaga de plomo. Un vecino indicó que intentaron huir marcha atrás, pero esa maniobra no les dio resultado. Copari recibió cuatro impactos en la región cervical y Martínez cinco, en tórax, espalda, mano y antebrazo. En el auto quedaron media docena de impactos. Cinco sobre el capó del lado del conductor. El restante sobre la ventanilla trasera del acompañante. Las nueve de 9 milímetros y cuatro calibre 11.25 (45) quedaron diseminadas a los costados del vehículos, resaltadas con círculos improvisados con un trozo de ladrillo.
Mientras los cuerpos quedaron inertes aferrados a las butacas del Vento, por el lugar desfiló el secretario de Seguridad Pública de Santa Fe, Claudio Brilloni, y en la escena trabajó la fiscal Gisella Paolicelli. La fiscal comisionó a efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), quienes entrevistaron a potenciales testigos e hicieron un relevamiento de cámaras públicas y privadas en las inmediaciones. La cámara pública más cercana está ubicada en Juan B. Justo y Circunvalación, a unos 800 metros de la escena del doble crimen. Ambos hombres asesinados tenían anotaciones judiciales que nada tienen que ver con la ferocidad con la que fueron asesinados.