La fiebre amarilla suele asociarse con selvas remotas. Esa distancia imaginaria explica que muchas personas se enteren de que necesitan la vacuna cuando el pasaje ya está comprado. Es, sin embargo, una de las pocas situaciones de salud que se resuelven de manera definitiva en una sola consulta. Una dosis, aplicada una vez en la vida, alcanza para estar protegido para siempre.
La fiebre amarilla es una zoonosis transmitida por vectores. Pasa de los animales salvajes, principalmente monos, al ser humano a través de la picadura de un mosquito infectado, como el Aedes aegypti o el Aedes albopictus.
El cuadro clínico comienza con fiebre alta y puede comprometer el hígado, lo que se manifiesta con ictericia: la coloración amarillenta de la piel y las mucosas, como la esclera del ojo.
"No existe un tratamiento específico ni curativo para la fiebre amarilla: solo podemos ofrecer sostén médico. Por eso toda la estrategia se concentra en la prevención", explica la Dra. Carolina Subirá, médica infectóloga de Grupo Oroño.
Hay un punto a favor: se trata de un único agente viral, sin múltiples variantes que compliquen el escenario preventivo.
Quiénes deberían vacunarse
El virus está vinculado a los ciclos selváticos, así que la recomendación se define por el destino del viaje.
Dentro de la Argentina: el noreste, con Misiones y áreas de Corrientes, Formosa, Chaco, Salta y Jujuy.
Fuera del país: buena parte del territorio brasileño está comprendido en la recomendación, incluidos varios de los destinos de veraneo más elegidos. Otras áreas pueden consultarse en páginas web especializadas como https://wwwnc.cdc.gov/travel/destinations/list.
El Ministerio de Salud de la Nación mantiene actualizado el listado de zonas, que cambia según la situación epidemiológica (https://www.argentina.gob.ar/salud/fiebreamarilla/zonas-de-riesgo). Ese es el primer punto a revisar en la consulta previa al viaje.
Una sola dosis y certificado internacional
La vacuna disponible, comercializada como Stamaril®, es a virus vivo atenuado: un virus debilitado. Es de alta efectividad y seguridad.
Esta vacuna requiere prescripción médica obligatoria por ley nacional, justamente por contener virus vivo. "Desde 2016 se aplica una sola dosis y la inmunidad dura para siempre: ya no hace falta revacunarse cada diez años, como se hacía antes", destaca Subirá. El único requisito de planificación es el tiempo: debe colocarse al menos 10 días antes de viajar, plazo que necesita el organismo para generar anticuerpos y que exige el certificado internacional para tener validez.
La vacuna está regulada por el Reglamento Sanitario Internacional y opera, en los hechos, como una visa sanitaria.
Quien la recibe obtiene el carnet amarillo.
Algunos países lo exigen de manera obligatoria, sobre todo aquellos donde está presente el mosquito pero no el virus. Sin ese certificado no se autoriza el embarque.
¿Tenés el carnet viejo, con la leyenda "válido por 10 años"? No hace falta volver a vacunarse. Alcanza con ir a un vacunatorio para que coloquen el sello de revalidación de por vida.
¿Perdiste el registro? Puede consultarse en la aplicación Mi Argentina o rastrearse en los libros de Epidemiología provincial.
Por qué la indicación es individual
Al contener virus vivos, la vacuna no puede aplicarse a todas las personas indistintamente. Tiene contraindicaciones en personas gestantes; mujeres en período de lactancia, porque el virus puede pasar a través de la leche materna y en personas inmunocomprometidas o con las defensas bajas por medicación.
Los mayores de 60 años requieren una consideración particular. Con el paso del tiempo se produce la inmunosenescencia, el envejecimiento natural de las defensas.
"En ese contexto la vacuna tiene más riesgo de provocar efectos adversos graves. Por eso, en quienes nunca se vacunaron, la regla a partir de esa edad es evaluar caso por caso y aplicarla solo cuando el beneficio supera claramente al riesgo", advierte la infectóloga.
Dónde aplicarla
La consulta previa ordena todo el proceso:
Revisar antecedentes.
Verificar registros de vacunación anteriores.
Confirmar si el destino está bajo recomendación.
Identificar contraindicaciones.
Definir el momento de aplicación según la fecha de partida.
De ahí sale la prescripción que exige la ley.
"En GO Vacunas, el vacunatorio con el respaldo de Grupo Oroño, esos pasos se completan en un mismo lugar: evaluación profesional, aplicación y entrega del certificado. La recomendación práctica es simple: planificar la vacunación con la misma anticipación con la que se reserva el pasaje", señala Subirá.