El ex jerarca de la dictadura Luciano Benjamín Menéndez recibió ayer la cuarta
condena a prisión perpetua, cuando el Tribunal Oral Federal (TOF) de Tucumán lo halló culpable por
una veintena de crímenes de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de detención que
funcionó en la Jefatura de Policía de San Miguel de Tucumán.
En el marco del juicio en el cual, por primera vez, aparecieron registros
escritos sobre el destino final que tuvieron los detenidos ilegales, el Tribunal también condenó a
perpetua al ex jefe de la policía tucumana Roberto Heriberto El Tuerto Albornoz, quien perdió el
beneficio de la prisión domiciliaria y fue de inmediato remitido a la cárcel común de Villa
Urquiza.
También fue condenado a 18 años de encierro (y enviado a la cárcel) el ex
policía Luis De Cándido, a quien responsabilizaron por asociación ilícita agravada, violación de
domicilio, privación ilegítima de la libertad y usurpación de inmueble.
Precisamente, su hermano Carlos, también juzgado en el debate oral, recibió tres
años de prisión de ejecución condicional por haber usurpado una casa que pertenecía a una de las
víctimas del terrorismo de Estado.
En este proceso también había comenzado a ser juzgado el ex gobernador Antonio
Domingo Bussi (84), quien fue apartado del proceso por razones de salud, mientras que dos de los
militares acusados, Albino Mario Zimmerman (76) y Alberto Cattáneo (81), murieron en marzo y mayo
respectivamente.
Este debate tuvo una particularidad: Juan Carlos Clemente, ex militante
peronista que estuvo detenido y cuya esposa permanece desaparecida, y que luego fue policía, se
presentó como testigo y aportó como prueba listas de detenidos confeccionadas en 1977 por
Inteligencia de la Policía de Tucumán, donde figuraba cuál había sido el destino que había tenido
cada una de las víctimas.
Según explicó Clemente, en aquel momento se había ganado la confianza de sus
carceleros y como esas listas iban a ser quemadas logró acceder a las oficinas con información
secreta, las guardó y las retuvo durante las últimas décadas. En un careo, Albornoz lo fustigó y
trató de traidor. No obstante, el TOF aceptó los listados como pruebas auténticas.
La de ayer fue la cuarta condena a perpetua para Menéndez. Ya lo sentenciaron
dos veces en 2008: en Córdoba por la causa "Brandalisis" por la desaparición de cuatro militantes
del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), en 1977; y en Tucumán, junto a Bussi, por la
desaparición del ex senador justicialista Guillermo Vargas Aignasse. Recientemente fue declarado
culpable por el crimen del crimen del subcomisario Ricardo Albareda, en Córdoba; y ahora por
considerarlo responsable de "los delitos de violación de domicilio, privación ilegítima de la
libertad agravada, imposición de tormentos agravada, torturas seguidas de muerte y homicidio
agravado por alevosía". El Tribunal difirió el pronunciamiento sobre la forma de cumplimiento de la
pena impuesta a Menéndez y, aunque avalaron un eventual arresto domiciliario, el ex jerarca ya está
obligado a cumplir cárcel común en otra de las condenas anteriores.