"Misión estratégica Brasilia" fue el título que entidades del campo aglutinadas en la Fundación Barbechando encontraron para graficar el viaje que una decena de instituciones de la producción agroindustrial junto a 19 diputados y 4 senadores de la Nación protagonizaron el lunes y martes pasado en la capital brasilera. La primera cumbre agroglobal de Suramérica fue el puntapié para la conformación de un frente parlamentario argentino del sector, que reproduzca a su par carioca: en la actualidad más del 60 por ciento de los diputados y senadores brasileros responden a los intereses del campo y su poder de lobby se ubica por encima de cualquier otro interbloque. El viaje tuvo además una mirada a futuro para ir hacia un "Mercosur del campo" y con esta robustez plantear sus críticas a las exigencias de la Unión Europea a la hora de celebrar un acuerdo comercial entre ambos bloques continentales.
Cada una de estas ideas-fuerza tuvieron sus expresiones y gestos políticos en la delegación argentina que primero visitó la Confederación Nacional Agropecuaria (CNA) que funciona como un ente privado que representa a 5 millones de productores rurales en 27 estados y provee entrenamiento, asesoramiento técnico, formación y capacitación a los agricultores. Un país que pasó a desplazar a varias potencias del mundo para consolidarse en el tope de las exportaciones de soja a nivel mundial. Esta fue la primer actividad a la que se sumó una visita a las cámaras de diputados y senadores, emplazadas en la obra de arquitectura sin antecedentes que ideó el artífice de Brasilia: el arquitecto Oscar Niemeyer (quien diseñó el Puerto de la Música para Rosario).
El campo en tierras cariocas
En los salones de la entidad, en un barrio de embajadas de la capital carioca, los 19 diputados y 4 senadores nacionales de 12 provincias escucharon con atención la apertura de la primera cumbre agroglobal. Diseminados entre el público estuvo firme la "pata privada" de la delegación argentina como la Federación Agraria Argentina, Acsoja, Maizar, Coninagro, Sociedad Rural, Crea y Aapresid. Entre los representantes por Santa Fe viajaron los diputados macristas Germana Figueroa Casas, José Núñez y el peronista Roberto Mirabella.
Toda esta movida fue posible a la Fundación Barbechando a cargo de la inscansable Angeles Naveyra, un puente entre legisladores y el campo que llegó para darle una vuelta de rosca a la mesa de enlace que nació al calor de los piquetes contra las retenciones de 2008 y su famosa resolución 125. Sus integrantes lo resumen con una frase: "No es contra los diputados y senadores, es con los legisladores". Así se dio vida al Espacio Legislativo Interpartidario del Agro y entidades afines que buscan su referencia más amplia en el Instituto Internacional de Cooperación de la Agricultura.
El lobby brasilero
Toda este andamiaje institucional sirve de soporte para replicar la experiencia que Brasil desarrolló entre productores y el legislativo a lo largo de las tres últimas décadas y que cosechó nada menos que el 60 por ciento de los representantes del congreso brasilero bajo el ala del poderoso Frente Parlamentario de Brasil (FPA), una expresión más proclive a las políticas opuestas al presidente Lula Da Silva. Para que se entienda en números: el poderoso diputado bolsonarista Pedro Lupión tiene bajo su ala a 300 de los 531 diputados y a 50 de 81 senadores.
Y sobre esta estructura, los referentes hicieron gala de su poder para cuestionar desde sus atriles las "excesivas directrices proteccionistas" que plantea la Unión Europea a la hora de firmar el acuerdo con el Mercosur. “El bloque europeo crea una serie de impedimentos para nuestra producción agropecuaria. Como es obvio, ellos son proteccionistas y nosotros necesitamos mostrar, y probar, que nuestra producción es ambientalmente responsable”, sostuvieron en una declaración en un documento. Los políticos argentinos también suscribieron la necesidad de eliminar derechos de exportaciones para la cadena agrícola, promovieron lazos regionales para ir a una alianza continental.
Soporte de ideas
Pero a diferencia del enorme poder que acumulan los parlamentarios brasileros y sus definiciones contra el gobierno de Lula (condensados en el ex juez y diputado bolsonarista Sergio Moro), el objetivo de la Fundación Barbechando persigue otros métodos y objetivos. "Buscamos acercarle al legislador investigaciones, estadísticas, datos, diagnósticos para que sea el representante quien decida de acuerdo a sus convicciones, pero con la información sobre la mesa. Y a su vez, que puedan consultarnos ante un proyecto relacionado con el sector. Una sinergia positiva y constructiva para toda la sociedad", argumentan para sumar: "No buscamos manipular a los parlamentarios, sino darles toda la información que disponemos sobre los diferentes asuntos”. Para los organizadores de la exitosa misión, fue el punto de partida para avanzar en tender puentes entre el Estado y los privados.
Cumbre G20
Pero otro gran eje que calentó los debates en las sucesivas visitas protocolares, es la anunciada firma de un acuerdo global con la Unión Europea. La cuenta regresiva se activó hace décadas pero genera expectativa ahora que el presidente Javier Milei confirmó que estará junto a Lula en Río de Janeiro para la cumbre del G20 este 18 y 19 de noviembre. ¿Se firmará el acuerdo entre bloques? Muchos, que tomaron nota de los cuestionamientos del agro al proteccionismo europeo y las trabas a las exportaciones (entre ellos Francia) lo ven con poca expectativa. De todos modos podría haber una segunda chance en diciembre cuando se concrete en Montevideo, la reunión del Parlasur, prevista para diciembre.
Lo que está en juego es el patrimonio ambiental, y temas sensibles como la huella de carbono, el cambio climático y la sustentabilidad productiva. Los hacendados brasileros sostienen que la legislación ambiental es rígida y sostienen que se puede producir sin desforestar. Afirman que el 66 por ciento de su vegetación es área protegida y solo el 30 por ciento son propiedades rurales. La pulseada está en marcha. La Unión Europea amenaza con bloquear importaciones que no tengan trazabilidad y puedan provenir de zonas desforestadas, mientras que los sectores del campo se abroquelaron en una declaración conjunta contra la intromisión y el exceso de normativas que atenta contra la libre competencia y la libertad del mercado.
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Misión
La misión estratégica tuvo heterogeneidad tanto en el sector productivo como en el legislativo argentino. Por ejemplo, la activa participación del senador macrista Alfredo de Angeli, su pares radicales Gabriela Valenzuela, Eduardo Vischi y Víctor Zimmermann.
Por la cámara baja viajaron a Brasilia además de Figueroa Casas, Núñez y Mirabella, Martín Ardohain (PRO), Martín Arjol (UCR), Belén Avico (PRO - Córdoba), Karina Bachey (PRO - San Luis), Atilio Benedetti (UCR - Entre Ríos), Victoria Borrego (Coalición Cívica - Buenos Aires), Sofía Brambilla (PRO - Corrientes), Mariano Campero (UCR - Tucumán), Oscar Agost Carreño (Hacemos Coalición Federal - Córdoba), Pablo Cervi (UCR - Neuquén), Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica ARI - CABA), Carlos Gutiérrez (Hacemos Coalición Federal - Córdoba), Juan Manuel López (Coalición Cívica - Buenos Aires), Francisco Morchio (PRO - Entre Ríos),, Luis Picat (UCR - Córdoba) y Fabio Quetglas (UCR - Buenos Aires).