Política

Duhalde recordó la insólita manera en que le ofreció ser gobernador a Reutemann

El ex presidente de la Nación también le brindó la posibilidad de ser, diez años después, presidente de la Nación. El Lole no quiso

Miércoles 07 de Julio de 2021

Con la llegada de Carlos Menem a la presidencia, y ante el descreimiento generalizado sobre la dirigencia política, Carlos Reutemann se transformó, junto con Palito Ortega, en una especie de nueva corriente de políticos argentinos. En esa época, en los comienzos de los 90', se recurrió a celebridades que no estuvieran “contaminadas” para ocupar cargos públicos en el país.

Reutemann comenzó su actividad política en el Partido Justicialista, cuando fue elegido gobernador de la provincia de Santa Fe para el período 1991-1995. Este miércoles, minutos después de que se conociera la noticia de la muerte del ex piloto de Fórmula 1, el ex presidente Eduardo Duhalde aseguró haber sido él quien le abrió las puertas a Lole en la política y recordó la insólita manera en la que el ex piloto se enteró de que sería candidato a ocupar el cargo más importante de la provincia.

“Yo le decía a Carlos Menem: ‘¿Qué es de la vida de Lole? Sería un buen gobernador’. Él me dijo ‘tenés razón’, pero no lo podíamos ubicar”, contó Duhalde en diálogo con TN. Por ese motivo, él mismo viajó a Santa Fe para encontrarlo y hacerle el ofrecimiento formal para ser candidato a gobernador en las elecciones legislativas que se realizarían el 10 de diciembre de 1991.

Duhalde habia viajado a Rosario por una nota periodística. “Allí me encuentro con un periodista. Me preguntó qué estaba haciendo en Santa Fe y le dije: ‘Mire, estoy buscando a Lole, porque creo que puede ser un buen gobernador para la provincia’. Así, de una. Un rato después (Reutemann) fue a un lugar a comprar naranjas y una señora le dijo: ‘¿Así que usted va a ser gobernador?’ Él le respondió: ‘Señora, ¿qué bicho le ha picado?’ El periodista con el que había hablado era de la radio más escuchada, todo el mundo quería ver a Reutemann… Así surge su historia como gobernador”.

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Según su testimonio, Reutemann no dudó en aceptar la propuesta: “Dijo que sí y la gente empezó a pedirlo. Se contactó con nosotros después de enterarse por la radio y empezamos a conversar. Era una persona que se llevaba bien con todo el mundo. El tema partidario era secundario, él se llevaba bien con todos porque era una persona de buen trato. Serio, pero con valores de amistad y respeto, que buscaba el consenso”.

Durante la segunda mitad de la década del ’90 se consolidó como el hombre con mayor fuerza dentro de su provincia. Su apadrinado, Jorge Obeid, era el gobernador de la provincia, mientras él, en sus primeros cuatro años como senador, se regodeaba con haber mantenido políticas acordes con las del gobierno nacional en su momento respecto a las privatizaciones y reformas del Estado, y en haber “limpiado” la imagen del manejo de las cuentas públicas de la provincia. Dos años antes de cumplir sus seis años como senador, Lole renunció a su banca para iniciar su segundo mandato en la gobernación santafesina.

Drante esa gestión, se produjo un suceso que marcó su segundo mandato y fue la crecida del río Salado, cuyas aguas irrumpieron en la ciudad de Santa Fe el 29 de abril de 2003 causando, según el conteo oficial, la muerte de 23 personas, la evacuación de un tercio de la población y multimillonarias pérdidas materiales.

En ese entonces, el Ministerio de Salud provincial informó que, solo en las ciudades de Santa Fe capital, Recreo y Monte Vera, se crearon 475 centros de evacuación que alojaron a más de 62.500 personas.

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Las organizaciones de inundados le recriminaron la inexistencia de obras de defensa contra el río, una de las cuales fue inaugurada de manera inconclusa por él mismo en el año 1997, entre otros dirigentes, como también la falta de previsión para evacuar la ciudad cuando todavía se estaba a tiempo.

"A mí nadie me avisó", dijo Reutemann, quien a partir de ese momento comenzó a ser mencionado por sus detractores con el mote de "inundador".

Las organizaciones "Carpa Negra" y "Marcha de las Antorchas" lo acusaron, además, de utilizar su banca en el Senado de la Nación (desde 2003 hasta su muerte) como una forma de protegerse -mediante los fueros- para evitar ser investigado.

De cara a las elecciones generales de 2003, Reutemann tuvo ante sí la posibilidad más clara para poder convertirse en el nuevo presidente de la Argentina. Su nombre ya había surgido como candidato a ocupar el sillón de Rivadavia en otras tres ocasiones pero no había una oportunidad más clara que esta. Ya había estallado la crisis socio-económica de finales de 2001, ya habían pasado los cinco presidentes interinos en 11 días y las encuestas lo ubicaban como el gran candidato respaldado por el entonces mandatario Duhalde para derrotar a Menem, con más de un 40% de los votos. En una reunión que Lole mantuvo con el propio Duhalde en julio de 2002, este le ofreció de manera formal la candidatura, pero el santafesino decidió declinar la propuesta por cuarta vez en su carrera.

Duhalde también se refirió a aquella ocasión en la entrevista que brindó este miércoles: “Tenía que ser presidente, a mi criterio. El Partido me había autorizado a que eligiera al candidato a presidente y yo lo elegí a Lole”. Respecto a la negativa del ex piloto a aceptar la propuesta, el ex mandatario recordó: “Cualquiera que hubiese elegido en ese momento, hubiese aceptado porque estábamos muy bien. Pero bueno, después de mucho insistirle, me preguntaba ‘qué hago con los gremios’”.

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Lo cierto es que durante muchos años se le adjudicó a Reutemann la frase “vi algo (en la Rosada) que no me gustó”, dicha presuntamente en una entrevista a un medio televisivo. Sin embargo, el propio ex gobernador se encargó en varias apariciones públicas de desmentir esa frase. Su renuncia se atribuyó a que no quería ponerse al menemismo en contra durante todo su último año como gobernador y tenía dudas sobre la posibilidad de que el país pudiera salir adelante en medio de la crisis social y económica en la que se encontraba.

Respecto al trato personal con Reutemann, Duhalde recordó: “Enterarme de la muerte fue un impacto. Era un hombre muy serio, responsable y honesto. Un tipo muy querible. Tenía una condición no muy común: conducía y le hacían caso”.

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