Opinión

El detrás de escena de la última gran victoria de Reutemann

El Lole ganó la senaduría en 2009, enfrentado a todos los aparatos políticos de la provincia y de la Nación. Pero tuvo que cambiar su estrategia de "outsider"

Miércoles 07 de Julio de 2021

A las 5 de la tarde del jueves 18 de junio de 2009, a diez días de las elecciones legislativas, sonó mi teléfono en la Redacción de La Capital. Entraba un llamado de Carlos Reutemann.

—Maronna, esto está perdido. Binner lo remontó a Giustiniani. No se puede dar vuelta. Perdí.

—¿Tiene alguna encuesta nueva?, pregunté yo.

—Sí, estoy cinco puntos abajo, ¿Usted cómo la ve?-, reforzó el Lole, con voz atormentada.

—No tengo esa sensación, pero bueno, es el cuero suyo. Escúcheme, porqué no va al programa de (Marcelo) Tinelli, que está midiendo como loco. Al Gran Cuñado.

—Ahí me toman por pelotudo, no quiero.

—Usted tiene que ganar las elecciones, y perdido por perdido, puede arreglar las condiciones, no sé.

Nunca me quedó del todo claro para qué me llamó Reutemann esa tarde. ¿Para decirme que perdía? Me quedó sí la sensación de que cortó la comunicación pensando en jugar a todo o nada su capital político en una última curva. Extrañamente, me metí por primera vez en su estrategia y se la di vuelta. O al menos eso quise. Extrañamente, le sugerí al personaje más reacio a presentarse en televisión –y ni hablar de los programas cómicos– a gastar el último litro de nafta en Gran Cuñado, que arrasaba con las mediciones de audiencia.

El sábado 20, mientras estaba concentrado escribiendo mi columna política, volvió a entrar una llamada con prefijo 0342. Era Reutemann.

—Maronna, lo llamo para decirle que le hice caso... Voy a lo de Tinelli. Que sea pato o gallareta.

—Buena idea, bien. ¿Habló con Magnetto?

—No, arreglé todo con Felipe.

—¿Con Felipe Solá?

—No, con Felipe Mc Gough.

La vida tiene esos pasillos inéditos que dan al sol. Mc Gough, como periodista de automovilismo, siguió buena parte de la carrera del Lole en Fórmula 1 y luego trabajó con Tinelli en Videomatch. Reutemann por primera vez debió cambiar su estilo parco, cerrado, refractario, de figura difícil para la caja boba porteña.

Por primera vez, dejaba que su vida de político se entrometiera con el capítulo clausurado de celebritie.

Esa emisión de Gran Cuñado fue un antes y un después. Resultó extraño verlo como un personaje más, entregado a los malos chistes de su propio imitador o de quienes encarnaban los roles de otros políticos encaramados en la cresta de la ola. El Lole siempre había sido un distinto.

También rompió ese día su inveterada costumbre de cerrarle las persianas a su vida privada. Mostró en cámara a su esposa y tuvo que soportar a pie firme que el imitador de Felipe Solá le recordase en forma de chicana aquella carrera perdida por haberse quedado sin nafta en la última vuelta.

Desde un punto de vista más cotidiano, de haber tenido la extraordinaria necesidad de juntar votos en esa recta final de la campaña en que Giustiniani y Binner ponían en peligro su invicto electoral, Reutemann jamás hubiese permanecido despierto a las 3 AM, tan inusual como su cambio de actitud.

Gran Cuñado fue la excusa perfecta para empezar a a promocionar un jingle que sería imbatible: "El Lole senador". Con ese cuarteto cambió la mala vibra e hizo furor hasta el mismo día de las elecciones. Con esa canción y una planta de soja lo dio vuelta. De pronto, Lole demostraba que el marketing político no le era ajeno. Y que, también para él, la necesidad tenía cara de hereje.

El domingo 28 de junio, Reutemann derrotó a Giustiniani por apenas dos puntos de diferencia. Pero derrotó, sobre todo, a los aparatos más profusos de la provincia y de la Nación. Les ganó a todos. Sin ley de lemas.

Pero fue un costo demasiado alto para su físico y su estampa. Ya no sería el mismo. Si quería ir por un objetivo mayor debía abrirse, limitar desconfianzas, trabajar en equipo. Empezar a ser otro. Volver a lo de Tinelli a bailar cuarteto.

Y ese ya no sería Reutemann. El Reutemann imbatible que yo conocí.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario