La presidenta Cristina Fernández pidió ayer "una Argentina más tolerante, más
democrática y respetuosa", en una indirecta alusión a los productores rurales, cuya protesta contra
las retenciones comparó con el "ejemplo de tolerancia" de las Madres de Plaza de Mayo, a quienes
—dijo— "no les habían cobrado un impuesto", les "habían quitado los hijos".
"Nunca (en treinta años de reclamos las Madres realizaron) un acto de violencia,
una amenaza, un ejercicio de intolerancia hacia el otro; y eso que no les habían cobrado un
impuesto, no les habían pedido dinero, les habían quitado los hijos", asestó Cristina en
Avellaneda, donde entregó 257 viviendas.
La presidenta se refirió también al juicio contra el represor Luciano Benjamín
Menéndez (ver página 7) y felicitó a las madres y abuelas de los desaparecidos, a las que calificó
de "luchadoras inclaudicables" y "ejemplo de las luchas cívicas".
De las Madres, elogió "la dignidad del reclamo cívico y democrático" que llevan
adelante, al que consideró un "ejemplo incontrastable de la Argentina que todavía tenemos que
construir: más tolerante, más democrática y más respetuosa".
El país que somos. Tras aludir a Menéndez como "genocida", expresó su
satisfacción porque "hoy comienza a ser juzgado por los jueces y las leyes de la Constitución".
Consideró que ese hecho "es ejemplo del país que hoy somos".
Dijo que Menéndez "tiene la oportunidad que no tuvieron miles y miles de
argentinos, y esto también debe ser celebrado: construir una sociedad democrática, tolerante,
respetuosa de las leyes y de los derechos de todos, aun de los que violan los derechos de los
demás, es el país en el que quiero vivir y que merecen todos los argentinos vivir".
La presidenta expresó su deseo de que este juicio "sea por lo menos un momento
de reconciliación, con la memoria, la verdad y la justicia".
Luego de mencionar los más de 500 millones que en 2007 destinó el gobierno para
planes sociales en Avellaneda, aseguró que la distribución del ingreso "no sólo es un discurso en
Argentina", sino "una realidad cotidiana".
Si bien admitió que aún "falta mucho por hacer", porque hay argentinos que no
tienen trabajo, ni casa, y que necesitan "ir al colegio para tener un plato de comida", sentenció:
"La realidad se cambia con trabajo y con recursos".
"Con trabajo sólo no alcanza, necesitamos recursos para construir más casas, más
pavimento, cloacas; para hacer más igual la Argentina", justificó, en lo que pareció una defensa a
los tributos que cobra el Estado, como las retenciones a los granos, que detonó el conflicto con el
agro.
A estudiar, no a comer. "Hemos logrado que la mayoría de los pibes vuelvan al
colegio a estudiar y no a comer, y los maestros a enseñar y no a cocinar", enfatizó, pero reconoció
que "todavía falta", y por eso "es imprescindible que todos, y sobre todo, los que más tienen,
comprendan que todavía falta mucho por hacer en nuestro país".
La presidenta aseveró que "logrando el ascenso social de todos y la cohesión
social" se podrá "generar más y mejor riqueza", porque "todos van a volver a sentirse parte de este
país". "Hubo un momento en la vida de los argentinos en los que muchos se sintieron extranjeros en
su propia tierra, sentían que habían sido olvidados y que a nadie le importaba. Díganme, si hoy
este nuevo orgullo de pertenecer y ser argentinos, no es tal vez una de las cosas más importantes
que hemos logrado en estos años en que estamos juntos", planteó.