Policiales

Teléfonos, el ardid de Alvarado para engañar a fiscales y culpar a Los Monos

Plantó celulares para que parecieran de allegados a los Cantero mientras él generaba los mensajes. La colaboración policial era clave para cerrar el círculo.

Lunes 10 de Junio de 2019

Esteban Lindor Alvarado orquestó una estrategia muy audaz para plantar evidencia a través de teléfonos. En la audiencia imputativa del pasado viernes a los fiscales les llevó casi una hora explicar, con la ayuda de un powerpoint, cómo este hombre de 43 años fabricó con ingenio notable, y conocimientos que parecen delegados por inteligencia policial, un mecanismo de mensajes telefónicos para escurrirse de la imputación del crimen del prestamista Lucio Maldonado.

Cuando arranca la puesta en marcha del plan, el 18 de diciembre, Alvarado estaba prófugo y sospechado de ese asesinato. Su idea consistió en "plantar" celulares que parecieran pertenecer a personas vinculadas a Los Monos y así los investigadores creyeran que escuchaban a éstas cuando en realidad los mensajes y llamadas eran generados por Alvarado. Para ello pergeñó acciones tendientes a que los fiscales interceptaran esos teléfonos "mulettos".

Información plantada

Alvarado asumía que cuando esas líneas quedaran intervenidas, los fiscales pensarían que los que actuaban eran Los Monos, echándose la culpa de la autoría del homicidio de Maldonado. Empieza ahí un libreto digno del más ingenioso comediante. Alvarado genera dos teléfonos "plantados": uno de Rodrigo Ortigala, el arrepentido que declara contra él, y el otro de Leandro "Chulo" Olivera, un auténtico integrante de Los Monos.

Chulo estaba entonces con pedido de captura (lo atraparían dos meses después, en febrero) sospechado de las balaceras contra un domicilio que había sido de la jueza Marisol Usandizaga y contra el frente del Concejo Municipal.

Alvarado aspiraba a que los fiscales concluyeran que Los Monos estaban detrás del asesinato de Maldonado y de los últimos ataques contra el Poder Judicial. Y que el arrepentido Ortigala que declara contra él era también una pieza de la familia Cantero.

La gente de Alvarado conocía el teléfono verdadero de Chulo, que estaba intervenido, gracias a que el policía Pablo Báncora, que trabajaba en la misma oficina de los fiscales, le envió por Whatsapp ese contacto a la comisario Jorgelina Chávez y ésta se lo hizo llegar a Alvarado.

Cuando tuvieron ese número le mandaron un mensaje de texto —no de whatsapp, porque éstos no quedan registrados en las intervenciones— al verdadero celular de Chulo desde un aparato en el que alguien se hizo pasar por Ortigala. Minutos después un emisario de Alvarado se colocó en Centeno al 3200, bajo la misma antena que impacta el verdadero teléfono de Chulo, que vive ahí. Entonces desde el teléfono muletto de Chulo hacen una llamada al verdadero teléfono de Ortigala y dejan un mensaje: "Llamame urgente". Así los cuatro teléfonos quedan vinculados.

En ese momento desde el teléfono falso de Ortigala llaman al falso de Chulo y dicen: "Desde ahora llamame a este, el otro no lo uso más".

La operatoria no es fácil. Alvarado da las instrucciones a un colaborador que parece no entenderlo. Con un audio de la aplicación Telegram le pide que se tranquilice. Pide mandar dos mensajitos rápidos a Chulo y que cuando éste pregunte "Quién sos" se le responda que falla la aplicación y que ahí lo llama. Lo único que interesa es conectar los aparatos. "Después dejalo ahí nomas. Por más que pregunte y pregunte, ya está... Después arrancamos con los mensajitos", explica.

Con esa llamada primero a Chulo y luego desde lo de Chulo a Ortigala los cuatro teléfonos (los dos verdaderos y los dos falsos) quedan vinculados y aparecerán en las intervenciones. Los fiscales, que saben que en el campo del delito se cambia todo el tiempo de línea, tendrían que haber pensado que las personas investigadas tenían celulares nuevos. O al menos que usaban dos celulares con números distintos.

Mensajitos

"Arrancamos todos los mensajitos" significaba comenzar a emitir mensajes para confundir a los fiscales y desincriminar a Alvarado del asesinato de Maldonado.

Por ejemplo un mensaje que habla de deshacerse de una Renault Kangoo. Justamente un vehículo de esa marca se usó para secuestrar a Maldonado y luego matarlo.

Entonces dice el mensaje de Alvarado por Telegram: "Tipo 9 o 10 mandamos un mensaje del Chulo a Rodrigo: «Amigo atendeme que es urgente... atendeme que es urgente» ¿Entendes? Y al toque lo llamamos por whatsapp de última. «Escuchame mirá que chocó Martín» «no nada que ver» «ah disculpame, disculpame» y lo dejamos ahí nomás".

Alvarado hace llamar a Chulo para enlazar su teléfono. Y dice: "Ahí nomás al toque al ratito mandarle un mensaje del que supuestamente es de Rodrigo al teléfono del Chulo. «¿Qué pasó amigo? Fijate que mañana hay una banda de allanamientos. No tengo dónde guardar la Kangoo»".

Desvío

El plan era que con esos teléfonos nuevos Alvarado les plantara a los fiscales, mediante mensajes guionados por él mismo, la responsabilidad de Los Monos en los actos que él hacía. Por ejemplo, las dos balaceras contra los Tribunales de calle Balcarce y al Centro de Justicia Penal de Sarmiento y Virasoro, el 10 de diciembre, y el atentado contra la casa de una empleada judicial del pasado 31 de enero.

¿Y por qué necesitaba Alvarado hacer nuevos atentados a blancos judiciales? Porque buscaba zafar de la responsabilidad de la muerte de Maldonado.

Entonces buscó que creyeran que Los Monos, que están acusados por balaceras a objetivos del poder judical, seguían actuando en ese sentido y hacerles asumir a ellos, con los teléfonos plantados y con los que los investigan por las nuevas balaceras, que la culpa de matar a Maldonado también de los Cantero. Por eso el mensaje de descartar la Kangoo usada en el crimen de Maldonado.

   El plan se cerraba, dicen los fiscales, cuando los comisarios acusados Martín y Marcelo Rey allanaron un domicilio en Rivero 5280 de Rosario donde hallaron tres teléfonos, entre ellos un LG negro que contenía los mensajes que implican a Alvarado.

   Los policías Rey aparecen vinculados con Alvarado por muchos indicios. Alvarado tenía en la agenda de su I-Phone el contacto de Martín. Marcelo, cuyo alias es “Puchero”, había sido identificado por ese apodo en llamadas con Alvarado de 2012, en la causa por la que Esteban fue condenado a seis años y medio de prisión como líder de una banda de ladrones de autos de alta gama, en una investigación que inició el fiscal de San Isidro Patricio Ferrari.

   Lo que según los fiscales locales arrincona a Alvarado y a los hermanos Rey es el hecho de haber encontrado el I-Phone 8 de Alvarado con los audios en los que él mismo habla. Existe una correspondencia entre esos audios hallados en el I-Phone de Alvarado con los mensajes hallados en el celular LG secuestrado. Las instrucciones pasadas por uno aparecen luego en el otro, incautado por los comisarios en un operativo propuesto por ellos mismos para entregar a los fiscales. Estos podrían haberse confundido. El hallazgo del I-Phone de Esteban lo impidió.

   Los fiscales están convencidos de que al entregarles ese celular LG negro los comisarios Martín y Marcelo Rey les estaban dando, al mismo tiempo, la coartada de Alvarado.

   La presentación de este teléfono por parte de los comisarios Rey motivó una controversia entre los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery con el defensor de Alvarado, el abogado Claudio Tavella.

   Los fiscales afirmaron que Tavella se hizo presente en sus oficinas el día posterior a que los Rey entregaran celular LG y les sugirió que en teléfonos secuestrados recientemente habría mensajes que podrían desincriminar a su cliente, Esteban Alvarado, “sin poder explicar de dónde lo sacó” y cuando esos teléfonos “aún no habían sido peritados”, dijeron los fiscales en la audiencia.

   En dos ocasiones Tavella intentó rebatir este punto. Señaló que se refería a otra circunstancia. Cuando procuró explicarlo la jueza de la audiencia, Melania Carrara, le indicó esperar el momento de su réplica. Eso debería ocurrir en la audiencia fijada para las 8.

Sigue la audiencia

Desde las 8 se celebrará la segunda audiencia por los delitos de asociación ilícita atribuidos a Alvarado como jefe y a otras cinco personas. Ante la jueza Melania Carrara los fiscales describirán las conductas atribuidas los imputados y la prueba uno por uno. Luego será el turno del descargo de los defensores. Algunos policías acusados de complicidad con Alvarado, como el jefe operativo de la PDI, Martín Rey, anunció su voluntad de hablar largamente. Finalmente la jueza tendrá que disponer las medidas cautelares, es decir, si acepta los cargos de los fiscales y según ello si hay o no dictado de prisiones preventivas.

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