Tres personas fueron imputadas en la Justicia federal por transportar más de seis kilos de cocaína destinados a la comercialización. El secuestro de la droga fue a una mujer aprehendida con el cargamento en la Terminal de Rosario, mientras que los otros dos imputados son la pareja de ella, que está preso en la cárcel de Marcos Paz, y el padre del recluso.
La investigación llevada adelante por la Unidad Fiscal Rosario y la Procuraduría de Narcocriminalidad formalizó la imputación por transporte y comercialización de estupefacientes a una mujer identificada como Ana F., su pareja Juan Carlos P. que está presa en Marcos Paz y al padre de éste, C. P. P. La hipótesis de los investigadores es que la sustancia tenía como destino de venta a localidades del sur de Santa Fe y del norte de Buenos Aires, como Villa Constitución, Elortondo, Colón y San Nicolás.
El origen de la causa fue una denuncia anónima presentada ante la Procunar sobre una organización dedicada al traslado de drogas desde la provincia de Salta hasta Alcorta, Santa Fe, desde donde partía a otras localidades. El pasado 4 de marzo la mujer imputada fue sorprendida en la Terminal de Ómnibus Mariano Moreno, donde le secuestraron seis paquetes de cocaína envueltos en globos de piñata dentro de una mochila negra con una suma total de 6,241 kilos.
Tres imputados
La imputación fue formulada en una audiencia de formalización de la investigación realizada el 6 de marzo pasado en los tribunales federales de Rosario, ante el juez de garantías Román Lanzón. El magistrado dispuso para ellos prisión preventiva por 120 días.
Las tres personas involucradas fueron identificadas por sus iniciales como Ana P.F., su pareja Juan Carlos P. y su padre C.P.P., a quienes se les atribuyó la coautoría del delito de tráfico de estupefacientes en las modalidades de transporte y comercio, agravado por la intervención organizada de tres o más personas.
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Durante la audiencia, los fiscales describieron los hechos, los roles de los imputados y la cronología de las tareas investigativas que desembocaron en el procedimiento realizado el miércoles 4 de marzo en la Terminal de Ómnibus de Rosario, ubicada en Cafferata y Santa Fe, donde se secuestró la cocaína.
Traslado de cocaína
La Fiscalía explicó que los imputados integraban un grupo dedicado al transporte de estupefacientes desde la provincia de Salta hacia la provincia de Santa Fe, para su posterior comercialización en la localidad santafesina de Alcorta, la bonaerense de Máximo Paz y sus alrededores. Los traslados se hicieron al menos desde septiembre de 2025 hasta el día del operativo en la terminal, utilizando micros de larga distancia para trasladar la droga.
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Los acusadores expusieron que, entre el 3 y el 4 de marzo pasado, los imputados llevaron adelante el transporte organizado de 6,241 kilogramos de cocaína distribuidos en seis paquetes tipo “ladrillo”, ocultos en una mochila negra dentro de globos tipo piñata de colores. La droga era trasladada por la mujer en un micro que había partido desde la ciudad salteña de San Ramón de la Nueva Orán con destino a Rosario.
A partir de la denuncia anónima que originó la investigación, se realizaron intervenciones telefónicas, seguimientos, tareas de campo y allanamientos. También una requisa en el pabellón de la cárcel federal de Marcos Paz donde se encontraba detenido Juan Carlos P. A este recluso se lo considera líder de la organización y está en el penal federal desde 2025 por una causa por venta de drogas que se tramita en la Justicia federal de Venado Tuerto. Además cumple una condena de 3 años y 6 meses de prisión como autor del delito de portación ilegal de arma de fuego de guerra y supresión de numeración.
El último viaje a Salta
El camino del cargamento secuestrado en la terminal rosarina comenzó el 26 de febrero, cuando la mujer imputada viajó a Orán. Durante su estadía mantuvo “diálogo permanente con su pareja”, quien, desde el penal federal, le dio indicaciones “respecto de cómo proceder”. Según el fiscal, entre otras instrucciones, le dio detalles sobre el precio, el acondicionamiento y el traslado de la droga. También le indicó cómo adquirir teléfonos celulares y chips a nombre de terceras personas para evitar ser detectados.
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Durante su estadía en Salta, la mujer también envió una encomienda a través de la empresa Andreani. Al momento de su detención, se encontró entre sus pertenencias el comprobante de ese envío, que tenía como destinatario a C.P.P. Sin embargo, el paquete fue inspeccionado y no contenía droga.
El padre del recluso, en tanto, mantenía contactos frecuentes con su hijo y con la mujer imputada para coordinar la administración del dinero obtenido de la venta de la droga, incluyendo operaciones de compra de divisas extranjeras. Además, según la investigación, advirtió a los demás integrantes del grupo sobre la posible existencia de pesquisas en su contra.