Dos mujeres que estaban a punto de terminar su jornada laboral fueron víctimas este martes de un robo registrado en video en el barrio Echesortu. La dueña recordó que habían cerrado el negocio por la crisis derivada de la pandemia y llevaban apenas cuatro días trabajando de nuevo en ese local.
El delincuente ingresó minutos después de las 20 y se llevó alrededor de 200.000 pesos de la fiambrería ubicada en Castellanos al 1400. También se llevó el celular de la hija de la comerciante, una joven de 19 años, y la riñonera de una empleada.
El ladrón simuló que iba a comprar algo a la tienda de la esquina del pasaje Zavalla pero luego amenazó a las víctimas y les advirtió que tenía un arma de fuego. A continuación las obligó a meterse en el baño y escapó con el botín. Tanto este episodio como la huida quedaron filmadas por distintas cámaras de vigilancia instaladas dentro y fuera del inmueble.
Robo nocturno en el barrio Echesortu
El falso cliente entró vestido con una camisa de jean y una gorra blanca. En primer lugar, le arrebató una cuchilla a la empleada que estaba detrás del mostrador de quesos y fiambres.
La hija de la dueña no llegó a ver al maleante porque había ido al sector del baño. Cuando volvió hacia el salón principal, el ladrón la amenazó y le exigió el dinero que tenía en la caja registradora.
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Una vez que reunió los billetes, el teléfono móvil y demás pertenencias, el delincuente salió a la calle y se dio cuenta de que había sido filmado. En ese momento volvió a entrar y pidió que le dijeran dónde estaban las cámaras pero le respondieron que funcionaban a través de una aplicación, de modo que no pudo sabotear ningún dispositivo para eliminar las imágenes.
El último dato llamativo en torno al robo es que el delincuente llegó y se fue en su bicicleta sin llamar la atención en una zona donde también se dictan clases de baile. A partir de las grabaciones, la propietaria constató que el sospechoso se fue a contramano hacia el oeste por Zavalla para llegar hasta calle Alsina.
Decepción pospandemia
"Habíamos abierto el local en pandemia y cerramos por la crisis", explicó Lorena respecto de la situación previa del negocio. Luego comentó: "Apostamos, abrimos. Pusimos un montón de plata y tiempo, sobre todo, y al cuarto día nos roban".
La comerciante añadió que la falta de seguridad ya venía preocupando a quienes viven en Echesortu desde la época anterior a la cuarentena y la emergencia sanitaria por Covid-19. "Acá siempre se dijo que era zona liberada. Pusimos plata entre los vecinos y colocamos cámaras en todas las esquinas. Después, por un problema de configuración, algunas quedaron sin funcionamiento", apuntó este miércoles a través de Telefe Rosario.
La titular del negocio quedó desconcertada ante la situación actual, ya que su hija no quiere volver a trabajar y no tiene certezas sobre las medidas que puede tomar para evitar que se repita. En este sentido, expresó: "Estamos decepcionados. Ponés todo y en un segundo te sacan toda la ilusión".