Policiales

La trama narco detrás de la balacera contra una vinería de barrio Azcuénaga

Los tiros a "Lo de Granado" fueron un mensaje a la dueña, que alquila el inmueble. Su hijo está condenado por narcotráfico y vinculado a lavado de dinero

Jueves 22 de Julio de 2021

La noche del sábado pasado los balazos, frecuentes en la ciudad, se escucharon esta vez en un lugar poco habitual: la zona comercial de barrio Azcuénaga, en el cruce entre Mendoza y Matienzo. En ese lugar, donde desde hace unos meses hay una sucursal de la vinería “Lo de Granado”, impactaron siete balazos sobre las vidrieras. Los agresores acompañaron el atentado con una amenaza escrita que se deslizó por debajo de la puerta: “Mónica: decile a Matías que pague por esto es ederitario (sic)”. Los destinatarios del mensaje son la dueña del inmueble pero sobre todo su hijo, quien está condenado por narcotráfico y tiene vínculos con varios pesos pesados.

Después de este violento episodio la vinería volvió a funcionar mientras se comenzaban a reparar los destrozos ocasionados por la balacera: además de las vidrieras quedaron destruidas varias botellas de bebidas. Mientras lamentaba las pérdidas, el encargado del comercio habló con este diario y quiso dejar en claro que ni él ni la marca comercial tenían que ver con el hecho.

“No sé qué hace o hacían ni la dueña ni el hijo del local. Nos encontramos con este garrón que no sabemos de dónde viene ni por qué es”, contó el hombre. En ese sentido dijo que el solo alquila el inmueble propiedad de las personas mencionadas en el mensaje amenazante.

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Fuentes del Ministerio Público de la Acusación (MPA) confirmaron que el hijo de la dueña del local es Matías Herrera, un hombre condenado por narcotráfico que no es la primera vez que resulta involucrado en hechos similares. Su primer aparición pública fue en abril de 2019 cuando un bar del barrio Pichincha que estaba a su nombre fue atacado a balazos.

Balas en Pichincha y causa narco

El sábado 20 de abril de aquel año, pasadas las 22, un BMW blanco con vidrios polarizados y cuatro personas a bordo frenó en calle Ricchieri entre Brown y Güemes. Ahí, frente del bar Alabama, donde había una fiesta, bajaron dos jóvenes con ametralladoras que dispararon al aire y luego hacia un ingreso del local. Pocos días después trascendió que Herrera, titular del local, había sido procesado por la Justicia Federal en una causa por narcotráfico.

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Se trata de un desprendimiento de la causa conocida como “Los Patrones”, que en el año 2018 tuvo como acusados a varios miembros de la banda Los Monos. Es que durante aquella investigación, en escuchas a Facundo “Macaco” Muñoz, juzgado y absuelto como uno de los ejecutores del asesinato del Pájaro Cantero, se comenzó a perseguir la pista de otra banda dedicada a la distribución de drogas.

Muñoz, que cumplía condena en Piñero por un homicidio, ordenaba desde la cárcel las tareas vinculadas a la entrega, distribución, fraccionamiento y venta de drogas. En marzo de 2016, a partir de esas escuchas, un operativo policial interceptó en la autopista Rosario-Santa Fe a una Peugeot Partner que viajaba desde Corrientes con un cargamento de 67 kilos de marihuana.

El inicio de esa causa llevó a desbaratar una red de comercio que tenía entre sus filas a Matías Herrera, a “Macaco” Muñoz y a otras ocho personas. A Herrera, puntualmente, lo acusaron de recibir la droga y guardarla en un complejo de canchas de fútbol ubicado en Sorrento al 1400 que lo tenía a él como dueño del fondo de comercio. El juicio terminó con Herrera condenado a 8 años y medio de prisión.

Administrador de dinero

Según investigaciones del MPA, Herrera había logrado vínculos con varios personajes relacionados a negocios delictivos a partir de su rol de administrador de emprendimientos con capital obtenido de esos circuitos. Así fue que surgieron sus conexiones con bares, fiestas electrónicas y eventos en instituciones deportivas.

En esas investigaciones Herrera fue vinculado a pesos pesados como Esteban Alvarado, Mario Segovia y René Ungaro. Con Alvarado incluso continuó manteniendo relación en sus visitas al sindicado narcotraficante cuando estaba preso en la cárcel de Campana.

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Con Ungaro, las investigaciones ubicaron a Herrera como su intermediario para concretar inversiones. Ungaro, condenado por el homicidio de Pimpi Caminos y recientemente por liderar una asociación ilícita, sería quien estuvo detrás de las inversiones para adquirir el bar Alabama y de las gestiones para hacer lo propio con el boliche Lotus River de La Florida.

Por todo ese contexto es que las investigaciones por la balacera a la vinería “Lo de Granado” ocurrida el pasado sábado ubican a Matías Herrera, hijo de la dueña del inmueble, en el centro del conflicto. Su historial es tan explícito como el mensaje amenazante que acompañó a los tiros. Por eso se presume que hay una deuda pendiente como motivo del ataque que sacudió a una zona no acostumbrada a los balazos.

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