Hay situaciones que no logran entenderse y la realidad termina de superar a la ficción. Ahora le tocó a un empresario hotelero de Funes que decidió reparar el ingreso a un edificio que forma parte de una colectora de la autopista Rosario-Córdoba, pero le indicaron que tiene diez días para romper la obra y dejar el tramo como estaba.
Nestor Rozín, titular del Hotel Sol de Funes, lo cuenta y no sale del asombro. “Teníamos varios eventos, uno de un colegio con 5 mil personas, otro con (la diputada nacional) Gisela Scaglia y también con odontólogos. El ingreso al establecimiento estaba detonado. Hicimos el arreglo y quedó muy lindo, lo raro es que me lo cuestionan”, sostuvo Rozín en diálogo con LT8. Su hotel está sobre la colectora del kilómetro 307,5 de la autopista Rosario-Córdoba, sentido al oeste.
El empresario, socio del exentrenador de la selección argentina Jorge Sampaoli y del actual DT del seleccionado de Ecuador, Sebastián Beccacece, señaló que es partidario de que el sector privado “trabaje para el Estado, sume y no enfrentarse entre sí”, pero en esta oportunidad quedó en medio de una situación judicial.
Por haber realizado la obra, Rozín recibió una carta documento en donde lo intiman a dejar el terreno como estaba y en la que se indica que tiene un plazo de diez días para eso. En otras palabras, le piden que rompa el arreglo sobre el pavimento y restituya los baches que tapó.
Con un tono esperanzador y confiado, Rozín afirmó que está seguro de que la situación “se va a solucionar” porque Vialidad Nacional, a cargo de la intimación, “va a recapacitar”.
El origen de la carta documento
La disputa nace por la jurisdicción donde Rozín realizó la obra. El ingreso al hotel Sol de Funes está sobre la colectora de una autopista nacional, la cual tiene la gestión Vialidad Nacional y las empresas privadas que son adjudicatarias de las licitaciones del organismo nacional.
En ese sentido, Rozín llevó más de un año de gestión con Vialidad Nacional para repararla, pero nunca encontró respuesta. Frente a la gran cantidad de eventos que llegaban a su establecimiento y sumado a los vecinos del barrio privado Kentucky y una importante empresa alimenticia de la zona, tomó las riendas del asunto y consiguió una máquina y el material para reparar la colectora.
Esta tarea debería ser realizada por la empresa que tiene la posesión de la autopista Rosario-Córdoba, y en su defecto Vialidad Nacional es quien tiene que intimar para que se realice o bien disponer de la estructura para la obra. Nada de eso sucedió y el empresario hizo lo que el Estado nacional no pudo. “Cuando el Estado se le escapa la posibilidad de hacerlo, el privado tiene que ayudar, no se trata todo de negocio”, analizó en su defensa.
>> Leer más: Ranking del desastre: cuáles son las rutas nacionales más destruidas y peligrosas que atraviesan Santa Fe
“Me llama la atención de esta carta documento de una persona que conozco y hemos trabajado juntos en otras cosas”, planteó Rozín, en referencia a la autoridad máxima de Vialidad Nacional, Gastón Bruno, quien fue secretario de Gobierno del exintendente de Funes Diego León Barreto, que lideró una gestión que terminó envuelta en polémicas y terminó siendo condenado por la Corte Suprema nacional por desmanejos en los fondos del PRO en Funes.
Una obra necesaria en Funes
Rozín reconoció que existe una licitación para concesionar la autopista Rosario-Córdoba y que entre las tareas está el mantenimiento. Sin embargo, las obras nunca llegaron: “No tenía otro remedio que mejorarlo yo”.
“Ahora me llega una carta documento y me intiman a volver a la situación anterior. Hice una obra sin permiso, según ellos”, agregó, y recordó que, al momento de iniciar la obra, agentes de Vialidad Nacional intentaron frenar las máquinas, pero tras tres horas de charlas dieron vía libre al trabajo de bacheo.
El empresario se mostró confiado y citó a una fuente del Derecho que lo llamó y le planteó que existe una jurisprudencia “de cuando Cavallero era intendente de Rosario y reparó la avenida Circunvalación (otra ruta nacional)”. Finalmente, el juicio contra el exintendente determinó su inocencia y Rozín toma ese fallo para justificar su accionar.