Policiales

Condenan a veterano ladrón por liderar banda de escruchantes

Se trata de Jorge Parrondo, a quien hallaron culpable de liderar una asociación ilícita que cometió al menos 21 robos en departamentos

Sábado 02 de Diciembre de 2017

Jorge Alberto Parrondo, un veterano delincuente de 53 años con residencia en barrio Tablada, escuchó una vez más un fallo condenatorio. Fue ayer cuando el juez Juan Carlos Curto homologó un proceso abreviado en su contra por 8 años de prisión. El viejo ladrón se responsabilizó de ser jefe u organizador de una asociación ilícita y coautor de 21 escruches en departamentos, dos de ellos en grado de tentativa. Además, el magistrado declaró al acusado reincidente por segunda vez, es decir que no podrá acceder a beneficios y deberá cumplir la totalidad de la condena. También le incautaron un Ford Focus de su propiedad. Dos integrantes de la banda de Parrondo ya habían acordado abreviados. Jonathan Ezequiel "Piñón" Fernández a 3 años por ocho hechos y el pago de una indemnización a las víctimas de 50 mil pesos en cuotas; Cristian Leonel De Marco, a 3 años de prisión condicional; y Jonathan Flores a 5 años, 9 meses y 15 días de prisión más 150 mil pesos de indemnización a las víctimas.

   Entre agosto de 2014 y marzo de 2015 una banda de escruchantes golpearon en distintos edificios del centro y macrocentro de la ciudad. El último hecho fue el sábado 21 de marzo de 2015 en un departamento del piso 11 de un edificio de Laprida al 800. Tras fugar de allí en el Ford Focus color champán que ayer le incautaron a Parrondo, él junto a "Piñón" Fernández, Jonathan Flores y Cristian Leonel De Marco fueron detenidos por una brigada que dirigía el fallecido comisario principal Fernando Ochoa, quien se desempeñaba como jefe de Investigaciones de la Región 2 (Nodo Rosario) de la Policía de Investigaciones (PDI).

Los delitos

Acompañado por una defensora oficial, Parrondo escuchó ayer los 22 delitos que le imputó el fiscal Nicolás Foppiani: ser jefe u organizador de una asociación ilícita, coautor de 15 hechos de robo agravado por efracción y por haberse cometido en poblado y en banda; cuatro robos agravados por escalamiento por el uso de llaves falsas o verdadera sustraída, y por haberse cometido en poblado y en banda y dos imputaciones en grado de tentativa de robos frustrados. Vestido con una chomba amarilla cerrada hasta el último botón, lentes recetados, el pelo prolijamente cortado y afeitado, Parrondo escuchó la acusación con calma de bibliotecario.

   El fiscal Foppiani recordó que Parrondo era el jefe de una asociación ilícita que contaba con al menos cuatro integrantes con roles determinados y aceitados. Un golpe de suerte que tuvo esta investigación fue que el celular del acusado había sido intervenido por orden de la fiscal Karina Bartocci en una investigación de la Unidad Especial de Delitos contra la Identidad Sexual. Eso permitió a los investigadores escuchar en tiempo real los movimientos de la banda.

   Así supieron que Parrondo seleccionaba los objetivos y realizaba las tareas de inteligencia tales como verificar la existencia de cámaras de seguridad, los ingresos a los edificios, tipo de cerraduras, así como los hábitos de las futuras víctimas para explicarle a sus pupilos cómo y cuándo debían ingresar. También llamaba a los domicilios para chequear que no hubiera habitantes en la casa. Llegó a llamar entre 9 y 11 veces en uno de los casos. Mientras el golpe se llevaba a cabo, Parrondo esperaba en su Ford Focus monitoreando con un handy la frecuencia policial y dando lineamientos a quienes ingresaban a los departamentos.

Base de operaciones

También surgió de la investigación la sólida capacidad económica de la banda que invertía parte del botín en la compra de herramientas y había alquilado un departamento en Suipacha al 1100 que utilizaban como base de operaciones. Trabajaban feriados y fines de semana. Golpearon varias veces en Nochebuena y Año Nuevo. Pero la investigación no pudo determinar de qué manera conseguían las llaves con las que ingresaron en algunos de los edificios.

   Entre el 24 de agosto de 2014 y el 21 de marzo de 2015 golpearon viviendas en edificios de Santa Fe al 1000, Rioja al 700, Moreno al 600, Santa Fe al 800, España 15, Laprida al 800, Pueyrredón al 1200, Wheelwright al 1600, pasaje Storni al 700 (Laprida al 1800), Presidente Roca al 1100 y 3 de Febrero al 2100. En varios de los edificios regresaron a lo largo del tiempo al menos dos veces. Se concentraban en el dinero en efectivo, "los brillos" (joyas y alhajas), armas y todo objeto de valor que les llamara la atención como ropa, electrodomésticos y perfumes caros.

   Fuentes de la Fiscalía indicaron que como a Parrondo también a Jonathan Flores le incautaron un vehículo: una Toyota Hilux. "La Hilux y el Focus será subastados públicamente y lo que se recaude también será distribuido entre las víctimas a manera de indemnización", explicó el vocero.


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