Argentina

"Mientras levanta las restricciones, Argentina debe atacar el virus"

La médica estadounidense Maureen Birmingham es la representante en el país de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Domingo 24 de Mayo de 2020

Maureen Birmingham es quien habla en la Argentina en nombre de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su representación en América latina y el Caribe, la Organización Panamericana de la Salud (OPS). La médica estadounidense destacó la "actuación rápida y decisiva" del gobierno a la hora de tomar medidas de aislamiento el 20 de marzo pasado, incluso decisiones que "no son fáciles por su gran costo socioeconómico". Sin embargo, subrayó sobre todo "el alto compromiso comunitario de la población" con esas acciones. Aunque admitió la necesidad de que las restricciones sean "temporales", analizó el momento actual de la pandemia en el país y los diferentes escenarios en las provincias a la hora de pensar en flexibilizar las medidas de prevención. "Lo importante ahora en Argentina, mientras se levantan las restricciones, es atacar el virus para bajar la curva de casos", señaló desde Buenos Aires la vocera de la organización.

—¿Cómo evalúa las medidas tomadas por Argentina hasta el momento en relación al resto de los países americanos?

—Argentina adoptó un enfoque que involucró a todo el gobierno y toda la sociedad, actuando de manera rápida y decisiva. Tomó lecciones de las experiencias de otros países, sobre lo que funcionó, y lo que no funcionó y donde el virus explotó sin control. Por eso, estuvo listo para actuar cuando se detectaron los primeros casos importados para aislarlos, testearlos y tratarlos, mientras rastreaban y ponían en cuarentena los contactos. Estas acciones rápidas en las primeras semanas fueron claves para prevenir una escalada de casos que pueden abrumar al sistema de salud. Las medidas tomadas ayudaron a aplanar la curva y ganar tiempo; fueron medidas estrictas de distanciamiento social como las restricciones de movimiento, el cierre de fronteras y la cuarentena de la población. No son decisiones fáciles en ningún país por su gran costo socioeconómico y, por eso, pueden ser solamente temporales. Sin duda, estas medidas salvan vidas; sin embargo, cada país tiene que buscar su camino adelante para reabrir su economía de manera escalonada y controlada mientras mantiene un buen nivel de contención, protegiendo a poblaciones de más alto riesgo o en situación de más vulnerabilidad. Lo que es notable en Argentina es el alto compromiso comunitario de la población para cumplir con estas medidas. Y esto posiblemente se deba a al fuerte liderazgo al más alto nivel junto con un proceso consultativo con expertos en salud pública, el sector empresarial, los sindicatos, los gobernadores, la oposición política y los líderes de opinión; la implementación rápida de medidas adaptadas a su propio contexto; la excelente comunicación; el aumento en la protección social para ayudar a la población a hacer frente a los efectos colaterales; y el uso de una estrategia adaptativa donde se aprende sobre la marcha.

—¿Cuál es la clave en este momento de la pandemia?

—Lo importante ahora en Argentina, mientras se levantan las restricciones, es atacar al virus para bajar la curva de casos. Eso se puede lograr intensificando y escalando las medidas recomendadas por la OMS y la OPS, que son detección temprana, aislamiento, tratamiento de casos junto con un rastreo y cuarentena de contactos de manera muy proactiva y exhaustiva, mientras se mantiene el compromiso comunitario sobre la higiene y el distanciamiento. Esto es importante en todas las jurisdicciones, pero puede ser un gran desafío en poblaciones vulnerables como las que viven en barrios informales o en centros de asistencia para personas mayores, así como en entornos cerrados como cárceles.

—¿Cómo evalúa los escenarios que se dan en diferentes zonas del país con escenarios más complejos, como Buenos Aires y Caba; y Santa Fe donde no hay circulación comunitaria?

—Es necesario que todos los países apliquen un amplio conjunto de medidas para desacelerar la transmisión, y alcanzar un nivel bajo o ausencia de transmisión. Para eso, las restricciones deben levantarse de manera controlada y escalonada una vez que se cumple con seis criterios que son tener la transmisión controlada y el sistema con capacidad para manejar un posible aumento de casos; medidas escaladas para poder detectar, someter a pruebas, aislar y tratar a cada caso, y rastrear y poner en cuarentena cada contacto; riesgos de brotes en establecimientos de salud reducidos al mínimo; medidas preventivas en entornos sociales como los lugares de trabajo y las escuelas; manejo de los riesgos de importación de casos; y comunidades plenamente informadas y comprometidas para ajustarse a esta “nueva normalidad”.

— ¿Con está la Argentina en relación a esos factores?

—Argentina viene trabajando en estos puntos, pero en el territorio hay distintas situaciones. Es importante que el gobierno evalúe el riesgo y haga recomendaciones según el contexto nacional, pero por otro lado que cada gobernador e intendente hagan sus análisis porque son quienes mejor conocen sus realidades. Para evaluar la reactivación de cada actividad, se recomienda realizar una evaluación de riesgos para determinar si el nivel de riesgo a la exposición es bajo, medio o alto, y planificar mejor las medidas preventivas a aplicarse. Esto debe realizarse específicamente para cada entorno de trabajo y cada puesto. Los empleadores, en consulta con los trabajadores, deben tomar medidas de protección sin que ello implique gasto adicional para los trabajadores. Y los empleadores deben elaborar planes de acción para la prevención y la mitigación del Covid-19 como parte de los planes de continuidad de las operaciones conforme a los resultados de la evaluación de riesgos y la situación epidemiológica.

—¿Cuál podría ser la estrategia sobre el tránsito interprovincial en provincias como Santa Fe donde no hay circulación viral, pero tiene a pocos kilómetros zonas de alto contagio?

—De nuevo es necesario hacer una evaluación de riesgos entre las necesidades de una mayor movilidad para reactivar la economía y lo que esto puede significar en cada caso. Más allá de las decisiones que las autoridades de cada jurisdicción tomen, es importante aplicar las medidas de protección para minimizar el riesgo. Es central asegurar que las personas que se movilizan cumplan con el lavado de manos frecuente, la etiqueta respiratoria (toser en el pliegue del codo), el distanciamiento físico, no tocarse la cara y asegurar una mayor frecuencia de limpieza y desinfección de los medios de transporte. Es recomendable que las personas con mayor riesgo, como mayores y enfermos crónicos sean desalentadas a emprender cualquier viaje, además de saber qué hacer y a quién contactar en caso de que se presenten síntomas compatibles o si están en contacto con un caso confirmado.

—Rosario pasó más de 20 días sin casos, pero desde el sábado hubo nuevos contagios y se habla de un “segundo pico”. ¿Qué análisis hace de este momento, más con la llegada del frío y las afecciones respiratorias en alza?

—Es difícil predecir esto porque depende de la calidad y escala sostenida de las medidas de salud implementadas y el compromiso comunitario. Puede ser que no haya necesariamente una segunda ola, pero sí disparos de contagios debido a una amplificación súbita del virus en lugares concurridos. Más allá de que comiencen a reanudarse actividades de la economía, es necesario que todos tengamos en claro que la pandemia no finalizó, que sigue y es central mantener las medidas por parte de la comunidad, así como las autoridades continúan con la detección de casos y su aislamiento, así como la búsqueda y cuarentena de los contactos. Si salimos a trabajar, debemos tener muy en claro las acciones para protegernos y proteger a nuestra familia. Tenemos que aprender a vivir con este virus mientras esperamos el desarrollo de medicamentos terapéuticos y una vacuna.

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