Central

Un peso pesado de presente más conservador

El uruguayo Diego Aguirre está tratando de imponer su sello en un San Pablo que hoy se muestra más cauteloso que arrollador

Miércoles 11 de Abril de 2018

Decir San Pablo es hablar hacer referencia a una historia importante del fútbol sudamericano. Claro que por estos días el conjunto paulista está lejos de aquellos momentos de gloria a nivel continental. Los resultados obtenidos en este primer semestre están a la vista. Hubo un cambio de entrenador por los flacos resultados obtenidos y en el torneo paulista se quedó en semifinales. Una de las principales causas del cambio de técnico (el actual es el uruguayo Diego Aguirre) se debió a que perdió prácticamente todos los clásicos que jugó (ante Corinthians, Santos y Palmeiras). Futbolísticamente Central se encontrará con un equipo golpeado, irregular y que, al menos hasta aquí, le costó encontrar una identidad de juego.

Aguirre lleva apenas cinco partidos al frente del equipo. Y los resultados no fueron del todo buenos, ya que ganó dos encuentros y perdió los tres restantes.

Lo que probó el DT uruguayo es una línea de tres defensores, lo que todavía no está confirmado. En los últimos días Aguirre ensayó con Arboleda, Rodrigo Caio y Militao. De igual forma está la chance de que el equipo juegue con cuatro en el fondo.

Y esta variación en el juego dista en parte de lo que proponían los técnicos anteriores. Cuando Dorival Junior dejó el cargo, la directiva del club brasileño nombró a André Jardine, ya que Aguirre debía tramitar la visa de trabajo.

Los partidos, ya bajo el mando del uruguayo, mostraron a un San Pablo más medido en sus ambiciones y fundamentalmente más cauteloso en lo que a estrategia se refiere.

Quienes ven a San Pablo en el día a día hablan de un equipo que en el Gigante priorizará mantenerse ordenado en el fondo, sin demasiadas urgencias a la hora de salir en busca del resultado. Por supuesto que después los imponderables de cada partido pueden alterar cualquier táctica y estrategia, pero la intención de Aguirre sería privilegiar su arco antes que buscar alocadamente el de enfrente, en este caso el canalla.

Para eso estuvo probando con Militao, Arboleda y Rodrigo Caio como integrantes de la línea de tres defensores, que tendrían por delante otra línea de tres volantes de contención (de acuerdo a cómo se acomoden hasta podría transformarse en una línea de cinco). Los nombres apuntados allí son los de Jucilei, Petros y Liziero. De ellos, Liziero, un juvenil de 20 años que hace poco hizo su debut en el primer equipo paulista, es el que más libertad tiene a la hora de desprenderse. Tiene características de metedor, pero también buena técnica y dinámica para romper líneas.

Tanto ahora con Aguirre como antes con Jardine y Dorival, la técnica de los futbolistas que se mueven de mitad de tres cuartos en adelante le dan el toque de distinción. Se trata de jugadores rápidos, potentes y con dinámica, entre los que se destacan Nené (ex PSG), Tréllez y Cueva.

Sí San Pablo varió a partir del cambio de entrenador en sus formas a la hora de atacar. Antes lo hacía preferentemente por las bandas, por intermedio de sus marcadores de punta (preferentemente por la izquierda, con Reinaldo). Ahora, con el uruguayo Aguirre, es como que centraliza mucho más el juego.

Quizá lo que Aguirre está buscando es romper con esa sensación de que San Pablo era un equipo defendiendo y otro atacando. Una de las características que mantiene es que no tiene una marcación demasiado fuerte o aguerrida, sino que deja jugar bastante. Eso sí, las imágenes de los últimos partidos, pero fundamentalmente por los reportes que llegan desde Brasil, hablan de que se trata de un equipo que, por esa dinámica y potencia en la ofensiva, aprovecha los errores del rival. "Si te equivocás, los delanteros te lo hacen pagar", coincidieron muchas de las voces consultadas.

Recién cuando la pelota se eche a rodar se podrán apreciar las características de San Pablo y sobre todo de la estrategia que utilizará mañana en el Gigante de Arroyito. En la previa se puede hablar de un equipo que está lejos de aquel San Pablo que se llevaba por delante al rival, cualquiera sea la camiseta que estuviera enfrente. De igual forma, el nombre por sí solo es pesado.

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