A una semana de la XXI Maratón Internacional de la Bandera, las postales de esos kilómetros recorridos a lo largo y a lo ancho de Rosario aún siguen a flor de piel en los corredores rosarinos, quienes tuvieron el temple y la fortaleza mental necesaria para defender sus lauros más allá de lo que indicaba el GPS de los relojes. Se trata de los rosarinos Juan Ignacio Toledo y Aminé Mazur, quienes estuvieron a la altura de las expectativas y pudieron sostener, e incluso mejorar en el caso de la joven, esa condición que los erige hasta ahora como mejores rosarinos en los 42.195 km. La mención especial fue para la inoxidable Susana Sarco, que a sus 82 años empleó un registro de 6 horas, aunque eso es solo un detalle. El logro de haber participado en más de una veintena de maratones locales, 7 mundiales y un récord sudamericano en su categoría ya hablan por sí solos. Aún así, tiene pensado viajar a Suecia 2024 mientras confecciona cortinas para ganarse la vida junto a su pareja en su casa.
El "¡oh, juremos con gloria morir!" y la bandera nacional entre la masa de corredores ya es más que suficiente para justificar semejante carrera, que desanda el túnel Arturo Illia y luego toma el bulevar Oroño con sus casonas a los costados para luego respirar aire puro en el parque Independencia junto al Lago, el Coloso Marcelo Bielsa, el Hipódromo y el Rosedal; el trayecto comprendido por avenida Pellegrini hacia el parque Urquiza, el Dakar (sector comprendido en avenida Belgrano entre San Juan y 27 de Febrero) y todo el retome hacia la zona norte de Rosario junto al río, las embarcaciones, el Gigante de Arroyito y el parque Scalabrini Ortiz al regreso en los kilómetros finales. En síntesis, Rosario en su estado más puro y lejos del estigma que carga por intereses espurios alejados de lo que la ciudad merece, una competencia internacional con todas las letras. Eso fue aprovechado y disfrutado a pleno por atletas de Latinoamérica, incluso de Paraguay, que tuvo a Nicole Wood como la ganadora en la categoría damas.
Aminé Mazur fue por más y sigue siendo la mejor rosarina
En declaraciones a La Capital y en medio de unos días de descanso merecidos, la atleta amateur de Atenas Running Team aseguró que planificó la carrera "a pura consciencia e intentando estar en todos los detalles: revisé los errores del maratón pasado para ir puliéndolos en este nuevo desafío, fundamentalmente la parte emocional y el descanso necesario. No siempre se trata de solo correr, hay muchos eslabones que se necesitan fuertes para que la cadena no se rompa y el resultado final suceda".
Esa buena base que logró construir en la etapa de preparación es lo que después pudo borrar prácticamente por completo esos kilómetros críticos, cuando en la jerga maratoniana se dice que aparece el famoso «muro». Con picos de entre 140 y 180 kilómetros en sus piernas, Ami apostó a la fortaleza mental que la caracteriza.
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"Sinceramente no sentí kilómetros críticos porque cuando comenzaba a sentir el cansancio físico pude visualizar algunas grandes atletas que venían delante mío y sabía que si ajustaba un poco más podría entrar al podio general, así que solo me concentré en apretar y dejar atrás la fatiga", explicó.
En ese sentido, era consciente que corrían grandes atletas que ella admira y sigue sus pasos y sabe del nivel que ostentan. "Aún me cuesta creer no solo mi tiempo logrado (3 horas) sino haber entrado en el podio general, eso sí realmente no lo esperaba. Pude mantenerme, apretar y me salió mejor de lo planificado por suerte", destacó Ami.
Es por eso que Mazur ahora disfruta por estos días de unas vacaciones merecidas después de tanto esfuerzo, puesto que no solo se dedica a correr sino que debe alternar su rutina deportiva con horas de trabajo como cualquier de los mortales que no tienen al running fulltime.
"Quiero disfrutar las vacaciones que comencé este viernes para procesar todo lo vivido, resetear la mente y el cuerpo y la próxima semana charlar con mi entrenador Cristian Crobat para planificar segunda mitad de año. Nos enfocaremos más en bajar la marca en medio maratón y seguir experimentando sensaciones en los 10k, que es una distancia que todavía no me llevo bien", concluyó.
Juani Toledo sigue siendo el mejor rosarino
Tal como se lo había anticipado a este medio la semana previa a la maratón, Juani Toledo salió a competir con rivales de la talla del patagónico Martín Ñancucheo y el oriundo de Tres Arroyos Ulises Sanguinetti, quienes salieron a quemar las naves —y también todas las reservas de glucógeno— ni bien largó la competencia. Estos atletas sacaron amplias ventajas pese a las complicaciones gastrointestinales que acusaron por el consumo de geles energéticos que luego manifestaron desde los kilómetros 22 y 30 respectivamente, más allá de que el primero de ellos resultó holgadamente ganador con 2h 26’ y el bonaerense quedó relegado al puesto 20º. Mientras tanto, Juani apeló a la paciencia y confió en su ritmo de carrera para construir la competencia de menor a mayor.
“Sabía que había sido el mejor rosarino en 2021 pero no me generó presiones y me concentré en la carrera. No sabía tampoco cómo podía responder el cuerpo a 10 semanas de haber corrido la maratón de La Pampa y a eso se sumaba que el clima no era el mejor (se registró bastante humedad una vez que salió el sol)”, le comentó a La Capital Toledo, vigente recordman rosarino.
“Tuve sensaciones raras pese a que suelo llevar el ritmo cómodo. Después del km 10 me di cuenta que iba a ser difícil poder buscar una marca, por eso fui cauteloso y traté de ser parejo y no correr solo porque sabía que tenía tres corredores por delante. Es por eso que a medida que transcurrían los kilómetros me di cuenta que tenía que estar fresco mentalmente para poder hacer una buena carrera”, analizó.
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Adelante corría y volaba Ñancucheo, detrás y a varios metros Sanguinetti arriesgaba la máquina mientras Sergio Hoffman (ganador del año pasado) corría a la par de Toledo expectantes en tercer y cuarto puesto en un pelotón de entre cinco y seis. Hay que tener en cuenta que quien resultó ganador comentó en palabras de su entrenador (el mismo que el maratonista olímpico Eulalio “Coco” Muñoz) haber vomitado cinco veces y amagado con abandonar la competencia por cólicos hepáticos e intestinales, de modo que de haber sido una carrera sin esos contratiempos el crono hubiera sido aún mejor, ya que cruzó el arco de llegada con un km de diferencia de Toledo y Hoffman.
En el caso de Sanguinetti, otro atleta coronado en el país y de enorme reconocimiento, comentó que los geles también le jugaron una mala pasada y decidió no tomar en los metros posteriores, situación que lo dejó “sin nafta” del km 30 en delante y allí se desvanecieron las chances de subirse al podio en la general.
Así fueron los kilómetros cruciales y es por eso que Juani lo explica con absoluta experiencia. “Así se dio la carrera hasta el kilómetro 32, donde para mí empieza la carrera. Por eso le presté demasiada importancia a la hidratación y los geles porque el día lo ameritaba y lo requería y así salió: a esa altura (km 32) ya me encontraba segundo con Hoffman y se definió en los últimos metros de carrera”, concluyó Toledo luego de realizar un verdadero carrerón como la distancia manda y ganarle en los metros finales al tandilense, ganador de la edición 2022 en la que Juani no participó.
Susana Sarco, la maratonista inoxidable
Mientras tanto, de manera sigilosa y casi sin notarlo, la recordwoman sudamericana de 82 años salía muy tranquila, despojada y alejada de las estrategias elegidas por la gran mayoría. Sin geles energéticos en la manga, apenas se detenía a tomar tragos de agua y bebida energizante “sólo dos veces” durante todo el recorrido. La experiencia, la felicidad y el placer de correr en su forma más pura y sencilla quedaba demostrado una vez más. Susy dejaba su huella en cada paso de trote, sin preocuparse y con el único objetivo que el disfrute.
"Cómo será que tomaba agua y lo hacía caminando..", le contó a La Capital Susana, luego de la maratón que le valió el récord sudamericano para los deportistas registrados en el Círculo Argentino de Atletas Veteranos (Cadav). Y comentó: "Casi no me paro para no perder tiempo, pero no me quería enfocar en eso y desesperarme, ya que mi logro es llegar a la meta".
"Es lo que me apasiona", reveló al ser consultada por su extensa actividad dentro del atletismo de fondo. En eso, acotó que no suele pensar en la edad ni llevar la cuenta de las carreras que corrió, pero acotó: "Son más de 20 las que hice porque también participé en mundiales (fueron siete y va por el octavo)".
También confesó que estaba "inquieta" en la previa de la competencia y que si se acordaba de su edad "no lo hacía". Y valoró: "Me apasiona correr y los 42k me encantan, por eso quería hacerla tranquila y sentirme bien".
El llamado desde Buenos Aires
Una vez que cruzó la meta apenas pasadas las 2 de la tarde con los rayos de sol que se filtraban entre los árboles frondosos de avenida Belgrano, una llamado desde Ciudad Autónoma de Buenos Aires le avisaba que acababa de marcar el récor sudamericano para su categoría (6h 00'' 48s). "Me mandaron un diploma de Cadav por el récord argentino y ahí surgió que también logré el sudamericano", destacó Susana, quien solo tomó agua a lo largo del trayecto y se nutrió de la energía que le retribuyeron corredores y espectadores en cada tramo.
"Esa es mi vitamina cuando corro, es una hermosura, es precioso para seguir adelante", valoró respecto al cariño y arenga de la gente. También valoró que el día se prestó para una competencia esperada a diferencia de otros años. "Tenía miedo por el frío, pero me ayudó hasta el tiempo; y a eso se sumó el aliento: «¡Vamos Susana, vamos arriba!»".
Una forma de vida que comenzó hace 23 años
Susana asegura que siempre fue una mujer inquieta, hizo deportes toda su vida, pero las carreras de largo aliento sólo estaban reservadas para hombres. "Arranqué a los 59; jugaba al básquet y hacía gimnasia acrobática, pero no había maratones para mujeres. Y un día escuché en Canal 5 y me fui a probar porque mis hijos eran grandes y tenía más tiempo", recuerda.
En eso, agrega: "No me pude preparar, pero me anoté en los 6k, sin ponerme obligaciones; y la verdad que anduve muy bien y después me llamaron para decirme que tenía buen tiempo, que había salido 4ª y que por poco no tuve medalla, así que ahí me empecé a preparar y en seis meses estaba corriendo en pista, en una competencia en Cuba".
En eso, rememora con entusiasmo: "Había una de 45 años que me iba pisando los talones, y me decía: "Oye, chica, ¿qué comes? Y desde esa vez nunca más perdí (risas). Esa fue lo que me entusiasmó".
Hoy sigue trabajando y corre en sus ratos libres. De hecho, tiene como costumbre salir a trotar los domingos por la mañana en la calle recreativa. "Hago cortinas en tela junto a mi pareja; armamos un taller en el cuarto de los chicos, que ya están grandes", apunta con ternura. Lo cierto es que esta maratonista senior ya cuenta con 7 mundiales (Italia -récord Sudamericano-, España, Francia, Estados Unidos, Puerto Alegre, Corea del Sur -21k, récord mundial- y aún planea seguir dejando una huella indeleble en el atletismo rosarino y argentino. "El año que viene viajo a Suecia", promete con absoluta naturalidad como quien tiene aseguradas sus vacaciones de fin de año. Una crack, fuera de serie.