Luego de la difusión mediática, el paciente de Ospat que tiene cáncer recibirá su quimio
Martín Truffa decidió exponer en forma pública en La Capital el derrotero al que lo sometió su obra social. La repercusión hizo "reaccionar" a la prestadora
El paciente, de 48 años, podrá continuar al fin con el tratamiento que necesita para el cáncer
Esta semana, el miércoles 3 de marzo, La Capital hizo pública la situación de Martín Truffa, una paciente de 48 años afiliado a Ospat a quien la obra social le descontinuó su tratamiento contra el cáncer al no entregarle la medicación en tiempo y forma. Además, lo sometió durante meses a cambios constantes de sanatorios para realizar su terapia, y a demoras en la autorización de fármacos y estudios fundamentales. Martín está trasplantado desde 2021 y el año pasado le diagnosticaron linfoma no Hodgkin, una enfermedad oncológica. El jueves, a última hora de la tarde, recibió por parte de la prestadora la noticia de que le entregarían las drogas necesarias para la quimioterapia, después del impacto mediático de la nota en este diario, y de que otros medios de comunicación se hicieran eco de su historia.
"Se comunicaron de Ospat diciéndome que me iban a llamar de la droguería para entregarme la medicación. Inmediatamente me voy a la aplicación de la obra social y encuentro que estaba todo autorizado y aprobado (después de más de un mes de no tener respuesta). Podríamos decir que es un final feliz, aunque todo esto te deja un sabor amargo", reflexiona Martín en diálogo con este diario. Este sábado el paciente ya tenía en su poder las drogas que retiró en la farmacia, y la semana que viene reiniciará la quimioterapia que viene demorada, con todo lo que eso implica para su salud.
Al igual que otros afiliados, de esta y otras obras sociales y prepagas que sufren demoras y otras complicaciones para acceder a estudios y medicación crucial para tratamientos de enfermedades graves, el hecho de pasar por tanta angustia e inseguridad deja un agotamiento enorme y también incertidumbre por lo que viene. "Dentro del alivio que tenemos en mi familia por tener la medicación no entendemos por qué tuvimos que pasar por tantas cosas. Si esto finalmente se pudo resolver en dos o tres días (luego de hacerlo público) ¿por qué no lo hicieron antes, con la cantidad de reclamos que hicimos, los mails que mandé, los llamados, el desgaste al que me sometieron?.... ¿por qué tuve que llegar a exponer esta situación? Agradezco al diario y a todos los medios que luego me llamaron para contar mi historia, porque fue fundamental", comenta.
Conmovido por el apoyo de tanta gente que le envió mensajes y fuerza en esta lucha, Martín enfatiza: "Ojalá lo que me pasó, y fue reflejado en forma pública les sirva a otros para no bajar los brazos, para animarse a reclamar por los derechos que nos corresponden como pacientes. Estamos hablando de cáncer, y el cáncer no espera. No pueden dejarnos más a la deriva".
Ahora Martín comenzará con la quimioterapia —para controlar el linfoma no Hodgkin— que debió empezar hace semanas, y "seguramente vendrá otra después (de acuerdo a lo que evalúen los médicos)".
"Tengo esperanzas de que no haya más dificultades con la obra social pero no dejo de pensar qué puede pasar de acá en más con los medicamentos, los estudios. Es inevitable después de lo vivido", dijo.
Cómo fue el derrotero agotador
Para Martín fueron meses de levantarse todos los días con la misma carga emocional, sumada a su enfermedad. Pedir la medicación, autorización de análisis y tomografías, y que nada fluyera, que todo fuera una problema. "La preocupación es constante. Todo el tiempo hablamos con mi esposa sobre cómo seguir, qué hacer, dónde defender mis derechos. Es agotador y triste. Si hoy lo hago público es porque no doy más", había dicho este miércoles Martín Truffa a este diario. Al paciente trasplantado en 2021 el año pasado le detectaron uncáncer linfático y su obra social lo sometió desde entonces a un derrotero injustoy agotador para autorizarle estudios fundamentales y brindarle el acceso al tratamiento que necesita.
Martín se afilió hace años a Ospat, obra social de la actividad del personal del turf, porque en la empresa en la que trabajaba le aseguraron que funcionaba bien. En 2021, cuando tuvo un problema de salud que lo obligó a un trasplante de hígado comenzaron las primeras señales de incumplimiento. "Tuve que recurrir a la Superintendencia de Salud para que me entregaran los medicamentos postrasplante", comentó.
A pesar de algunas dificultades, "en general todo anduvo relativamente bien, hasta que el año pasado me detectaron un linfoma no Hodking. Me operaron y tuve la cobertura pero de repente cambian el sistema en Ospat y todo empieza a demorarse y a convertirse en una lucha", detalló.
Para tratar el cáncer Martín tuvo que iniciar quimioterapia. La primera etapa la hizo en el Hospital Italiano de Rosario pero el procedimiento no dio el resultado esperado (algo que puede ocurrir en esta enfermedad) "y me pasan a un tratamiento más fuerte, ahí comenzó la odisea".
ospat rosario
De un lado a otro
En octubre de 2025, realizó la primera fase de la quimio: "Tenía que hacer una por semana. Como no funcionó tienen que volver a internarme... yo no estaba bien y en el Italiano ya no me recibían porque la obra social estaba cortada. Me descontinúan además el medicamento".
De allí en más, todo fue incertidumbre y deambular de un sanatorio a otro. Fue derivado al ICR donde le realizan la primera quimio con la medicación más potente. "Tengo que decir que me he encontrado con médicos maravillosos en todos lados, comprometidos, que hacían más de lo que podían, que me consiguieron medicación de onda. Incluso en ese sanatorio no hacen quimio pero viendo mi situación comenzaron con el procedimiento para que mi salud no se deteriore".
Entre noviembre y diciembre del año pasado lo trasladaron al Sanatorio Plaza. Otra vez tuvo que reclamar ante la Superintendencia de Salud y al Ministerio de la Acusación para que se respeten sus derechos como paciente trasplantado y paciente con cáncer. Ospat no hacía más que demorar y demorar la entrega de la medicación y "cada vez me pedían más y más papeles, no me contestaban el teléfono, era desesperante no poder hablar con nadie de la obra social".
Al no autorizarle análisis y estudios fundamentales para la continuidad de su terapia contra el cáncer, Martín tuvo que pagar en forma privada estudios de laboratorio y tomografías.
En ese contexto, con toda la angustia encima, con su esposa e hijos muy afectados por toda la situación, "me cortan la atención en el Plaza y me pasan al Sanatorio Laprida".
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Para un paciente que tiene que hacer quimioterapia, ir de institución en institución es un caos que afecta su psiquis y su estado físico. "Cuando comenzás a adaptarte al lugar, a los profesionales, te mandan para otro lado", dijo con pena Martín. Y agregó: "Voy al Laprida. Los ciclos de la quimio son de 21 días y no cumplen con los tiempos de entrega de las drogas. Otra vez nos toca ir a la Superintendencia a hacer reclamos, al Ministerio...".
Sin atención presencial
Cuando lo "pasan" del Plaza al Laprida, dice Martín, "en ese momento, el problema fue general para todos los afiliados: la sucursal de Ospat (de calle Pueyrredón y San Juan) cerró sus puertas. No hay nadie que atienda, nadie a quien llamar, intentamos por teléfono pero casi nunca atienden, y cuando lo hacen, los chicos que están del otro lado y no tienen la culpa no pueden hacer nada", contó.
"Es espantoso. En la cabeza todo el tiempo tenés esto. No podés pensar en nada más. Yo hago trabajo administrativo y voy porque me ayuda estar activo; mi familia me acompaña...pero hay personas que están solas, que no tienen un solo recurso para defenderse, y eso realmente me duele más".
"En este momento, que estoy estable, no puedo retroceder. Sé que si la quimio se demora las cosas se pueden complicar y la enfermedad puede regresar con fuerza. Tengo pendiente la entrega de los medicamentos para la quimio y ya estamos pasados en tiempo. Sigo sin novedades, y nadie me llamó", resumió.
Martín aguardaba con pena y bronca pero ya no en silencio: "Dudaba en hacerlo público, denunciarlo en los medios, pero no puedo seguir así", dijo. La semana que viene al fin podrá continuar con su tratamiento.
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