Lionel Messi juega su sexta Copa del Mundo en Estados Unidos, México y Canadá. Aquí en una Kansas City desbordada de hinchas argentinos, el diez defiende el título logrado en Qatar y a la vez transita las últimas estaciones de su despedida de la máxima cita ecuménica.
Es cierto que el equipo y la selección siempre están por encima de todo, pero sin dudas esta vez Messi acapara en exclusividad la máxima atención. Eso refleja la multitud que copa el estadio de Kansas. Sin exagerar, el hincha albiceleste tiene como prioridad verlo en acción para ser testigo directo del cierre de una leyenda que será infinita.
La historia grande de los Mundiales tiene ahora un nuevo mojón. Es la sexta Copa del crack surgido en la zona sur rosarina, que desde allí llegó a la cima del mundo y ahora es el eje de una caravana masiva de hinchas en el corazón geográfico de Estados Unidos, con un solo argumento, verlo en su último baile mundialista.
Toda la pasión por Messi en Kansas
Por eso la pasión de los argentinos desde bien temprano en las inmediaciones del faraónico estadio de Kansas City, con las banderas estampadas con el rostro de Leo y ya casi en la misma cantidad que otro Dios pagano albiceleste: el inmortal Diego Armando Maradona.
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La peregrinación albiceleste hacia el estadio fue una fiesta desde el desayuno. Grupos de amigos, familias, viajeros desde distintos rincones del mundo, todos unidos por un mismo idioma, una idéntica cultura colectiva y siendo habitantes de una ciudad virtual maravillosa: Messilandia.
Mesilan
La figura de Lionel Messi fue el imán principal en este debut de Argentina ante Argelia en el Mundial 2026.
Para el rosarino el de Argelia no es un partido más. Porque se cumplen 20 años desde la primera vez que puso su pierna zurda en un Mundial, desde Alemania 2006, gambeteando alegrías y tristezas y pasando por el título de Qatar, hasta esta cita con triple sede.
El indomable jugador que siempre buscó una gambeta más, un gol más, un pase más, un invento más, un límite que siempre se fue moviendo hacia adelante, como una pelota mágica que jamás se detiene.
Casi a los 39, el récord
Cerca de cumplir los 39 años (el 24 de junio) llega al récord de las seis Copas del Mundo. Lo hará con el portugués Cristiano Ronaldo y el arquero mexicano Guillermo Ochoa.
Pero Messi es el gran showman del Mundial. Ante Argelia lo confirma. Porque, como la pelota busca siempre al jugador, también los hinchas ponen sus ojos exclusivamente en Messi. Por ello, tanta pasión aquí en Kansas por verlo como el actor más protagónico del gran circo planetario.
Emoción, rostros conmovidos hasta las lágrimas, banderas con la silueta del diez y la copa más brillante. Esto es Messi. Esto es la pasión argentina que comienza en otro Mundial. Con Kansas City en estado de shock y con todo el país de Ushuaia a La Quiaca pendientes del malabarista rosarino en sus últimos actos.