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-Siempre se te vincula con el tema de Messi, que era una categoría más chica que vos, pero que jugaste algunos partidos.
-Sí, no muchos, pero jugué cuando lo subían porque se veía que era bueno. Tuvimos la chance de jugar algunos encuentros.
-Pero en ese momento se hablaba más de un tal Rodas que de Messi.
-Sí, como siempre digo, por la forma de vida que tenía, de dónde venía no se dio. Pero Leo ya de chiquito se veía que tenía cosas. Lo mío por ahí se veía un poco más y decían eso.
-Siempre escuché una versión que fue confirmada por Julio Zamora, quien fue el que le comunicó a Eduardo López que Messi se iba de Newell's. Y que López contestó: "No importa, lo tenemos a Rodas".
-Sí, es lo que se dijo. Se equivocó, se fue el bueno, ja.
-¿Y por qué se equivocó?
-Messi se sabía que iba a ser lo que es hoy, se notaba.
Jugador distinto, pero rebelde
-Pero vos también sobresalías, eras un jugador distinto y con capacidades diferentes a cualquiera.
-Me daba cuenta de eso, pero era un chico rebelde, no tenía límites y no era mi pasión. Lo jugaba, lo vivía en ese rato, pero era algo que lo hacía porque sí.
-Me resulta extraño que digas que el fútbol no era tu pasión porque todo jugador declara lo contrario.
-Sí, tenía muchos compañeros así y no entendía por qué lo veían tan así. No entendía porqué tanta pasión por el fútbol, por una pelota. Yo no lo sentía, me gustaba jugar con mis amigos, pero ya después cuando tenía una responsabilidad, una presión, no me gustaba.
-Entonces por ahí se puede entender en parte el motivo por el que no llegaste a ser lo que podías haber logrado.
-Sí, yo creo que sí, y lo sé, que podía haber llegado a más. Pero era indisciplinado.
No le gustaba entrenar
-¿Cómo qué? ¿Qué hacías?
-No, si tenía que ir a entrenar a un horario no me gustaba. O no iba. Hacía lo que tenía ganas en ese momento. No me tenía incorporado eso de "tengo que entrenar" o "cuidarme para estar bien". Hacía lo que sentía en ese momento. No pensaba tanto en que tenía que descansar porque debía jugar. Yo quería hacerlo con mis amigos, ir a la esquina a jugar con los pibes.
-Te gustaba ir a jugar un torneo en la villa que un partido profesional.
-Sí, ya estaba en el plantel de primera, tenía un partido y me iba a jugar al barrio. El torneo de la Villa Banana con mis amigos, el Gachi, el Barba...
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-Muchos técnicos te quisieron encaminar, pero no lo lograron.
-Sí, el Tolo Gallego me acuerdo que me trató bien, me cuidó, pero no pudo lograrlo. Después me terminó bajando porque tenía que ir a entrenar y falté como tres días.
-Se dice que en el fútbol el tren pasa una sola vez y a vos te pasó varias veces y no te subiste. Lo tuviste a Zamora, el Tolo, Nery Pumpido y Arsenio Ribeca.
-Ribeca me bancaba un montón. Lo había tenido en reserva. Todos buenos técnicos, pero no pudieron conmigo.
-¿Arrastrabas cierta presión familiar por esto de ganar dinero y ayudar a los tuyos?
-Sí, tuve presión de mi viejo que me mandaba a dormir porque debía entrenar. Y no quería eso. Pero todo tiene que ver con eso que no lo sentía.
-En una charla con Gustavo Arriola (ex-Central), que venía de un lugar complejo como vos, reconoció que a veces las malas juntas influyen, te desviás del camino. ¿Vos padeciste eso también?
-Puede ser, no sé. Siempre se le echa la culpa a otros, pero lo cierto es que uno lo hace porque quiere. A veces los padres dicen que sus hijos no juegan por culpa de la novia. ¿Qué tiene que ver la novia? Uno hace lo que quiere. Se puso de novio y dejó el fútbol, pero lo hizo porque no lo sentía o porque le volaste la cabeza y ya no quiere saber más nada. Yo estaba en la esquina con los pibes porque quería, no los culpo a ellos.
-Estando en primera división tenías todo servido, dormías en hoteles y comías bien, pero el barrio te tiraba.
-La verdad que sí. A mí Newell's me dio todo. Como vos, tenía todo, pero no le daba bola. No lo sentía. Newell's me puso hasta un psicólogo a mí y a mis hermanos. Me puso gente al lado que me aconsejaba. El club siempre me respaldó.
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-¿El problema tuyo también es que fuiste papá muy chico y tenías muchas responsabilidades?
-Sí, me llegó al subir al primera a los 15 años. Pero no hay excusas.
El Rodas que pudo ser
-¿Te das cuenta de que siempre se habla más del Rodas de lo que podría haber sido?
-Sí, en todos lados me hacen notar eso. Siempre me preguntan ¿qué te pasó? ¿por qué no le diste bola? No reniego de nada.
-Si volvieras tu vida como si se tratara de una película, ¿habrías hecho lo mismo?
-Sí.
-¿Habrías cambiado algo?
-No.
-¿Quiere decir que la disfrutaste?
-La disfruté, sí, olvidate.
-¿Pero si te dicen que serías millonario?
-¿Millonario? Yo estuve en China, uno de los últimos lugares donde jugué. Tenía un sueldazo. ¡Pero mal, eh! A los tres meses mi familia se volvió porque no había escuela internacional para mis hijos. Me quedé solo a intentarlo, pero me di cuenta que la plata no tenía sentido si no estaba con ellos, con mis amigos. Podía hacer plata, pero no soy ambicioso. Mucha gente piensa que la derroché, pero con lo poco que gané ayudé a gente del barrio, mi familia...No me interesa la plata. Nunca me interesó porque si no hubiese sido millonario.
-¿Mucha gente se te acercó en esos momentos buenos?
-Sí. Me pasó muchas veces. En mi carrera de futbolista dejé de jugar varias veces. Y después volvía. Siempre estaban los amigos del campeón. Cuando Zamora me llevó a Bolivia me dijo que quería salir campeón. En ese entonces no había nadie al lado mío. Cuando regresé parecía que era Messi o Maradona. Ahí te das cuenta de quién lo hace por interés.
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-En Perú te destacaste y dejaste un gran recuerdo.
-El Messi huanuqueño, decían, ja. Estaban errados como cuando López decía que se quedó el mejor, ja. Me había retirado del fútbol y surgió esa chance. León de Huánuco, un equipo que había subido a primera ese año. Se armó uno como para mantenerse en la primera con jugadores libres y, sobre todo, extranjeros.
-¿Y ahí te comportabas bien o te escapabas?
-Sí, ahí estaba dejando el fútbol y venía en caída libre, ja. Debía ser responsable. Ya tenía a mis hijos.
-Vos sos del grupo de los Bambino Veira, Burrito Ortega, Roña Castro, esos que les gustaba más la noche que el día.
-(Se ríe) No sé si nos gusta la noche. A mí me gusta mucho el asado. Y a veces la noche se hace larga, ja.