La historia de Lionel Messi y de un tratamiento médico en su adolescencia para estar pleno es idéntica a la de miles de pibas y pibes argentinos de antes y de ahora que necesitan ayuda. De proyectos de vida llenos de sueños e ilusiones que requieren asistencia y que no siempre la tienen en tiempo y forma.
Lo confesó el mismo Leo en la reciente entrevista que difundió el canal de streaming Luzu, donde el mejor jugador del mundo contó las peripecias que debió transitar para poder resolver su tema de salud y de desarrollo físico en su camino a convertirse en una leyenda del deporte mundial.
Desde su niñez, Messi no sólo debió gambetear rivales, sino también burocracia, promesas falsas y respuestas a destiempo hasta poder conseguir lo que debería ser “normal” para cualquier pibe que tiene un inconveniente de salud y que necesita resolverlo para estar al máximo de su potencial físico.
"El tratamiento era caro"
“Empecé el tratamiento en Newell's, pero era muy caro. La empresa de mi viejo se hacía cargo de una parte, pero así y todo no llegaba. Nosotros vivíamos en la zona sur y teníamos que ir hasta Malvinas, en la otra punta de Rosario para nosotros. La hacían ir todos los días a mi vieja a buscar plata y cuando le decían que se la iban a dar, le daban 5 o 10 pesos. La caminaban. A veces le decían que no estaba el tipo que se la tenía que dar. Por eso siempre la calentura de mi vieja con Newell's”.
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Messi: "Barcelona no estaba en los planes de nadie
Y agregó: “Fui por mi cuenta a River, hice una prueba ahí. Estuve entrenando y a los diez días volví. River me dijo que quería que me quede, que se hacían cargo del tratamiento y tenía que quedarme en la pensión”. Pero Leo no consiguió el pase de Newell’s y su ilusión se frustró. "Ahí se cortó todo. Después salió lo de Barcelona, que no estaba en los planes de nadie”, contó.
El resto es historia conocida. En el poderoso Barsa, que no es una entidad benéfica ni puede abrazar a todos, resolvió sus problemas de crecimiento con el tratamiento médico correspondiente y gol a gol, genialidad a genialidad, se coronó como el mejor jugador del mundo.
El rosarino ganó todo lo posible a nivel de clubes, también con la selección argentina, y todavía tiene hilo en el carretel para jugar a mediados de año su sexto mundial.
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Los Messis anónimos que la pelean
Cuando un Estado está ausente y retrocede, no cuida a sus pibes. Una situación muy peligrosa porque la salud se rige por la ley de la selva y del más fuerte.
Al igual que la cantidad de camisetas con el número diez que hoy dan vueltas por cada rincón del país, hay cientos de miles de Messi anónimos que la pelearon y la siguen peleando para poder estar plenos y cumplir sus sueños.
En la cresta de la ola, muchos funcionarios y políticos se desesperan para la foto con Leo, pero ese abrazo en el éxito está vacío de contenido. Leo suele gambetearlos como sus marcadores en cada partido.
Salud, educación y alimentación universal son pilares básicos que todo país debe apuntalar y garantizar sin coronita ni origen social. La historia de Leo terminó bárbara, pero Messi bien pudo no ser Messi, por esa idea cruel de que la salud es un gasto y no un derecho.