Los precios de los alquileres se aceleraron en los últimos meses, según el Ceso.
Sectores vinculados al mercado inmobiliario realizaron un balance de lo que representó la derogación de la ley de alquileres, a través del DNU 70/23 impulsado por el gobierno de Javier Milei. Se cumplieron dos años de la desregulación y lo que está claro para las agrupaciones que velan por los derechos de quienes alquilan es que las condiciones materiales perjudicaron a un sector de la población: los inquilinos. Sin embargo, desde las inmobiliarias aseguraron que "hay más viviendas disponibles en alquiler" y que las negociaciones entre ambas partes son fructíferas como consecuencia de la amplia oferta persistente en el mercado. Hay coincidencia en que debe existir un marco de previsibilidad para la vivienda familiar por encima de la desregulación de la normativa.
En declaraciones a La Capital, Emmanuel Canelli, referente de la Asociación de Inquilinos de Rosario (AIR), sostuvo que "la realidad es la liberalización del mercado de alquileres cumplió por un momento el objetivo de incorporar viviendas en el mercado, pero los costos se trasladaron a quienes alquilan".
Alquileres por las nubes
En ese marco, aseguró que "claramente el precio de los alquileres no bajó, sino que continuó subiendo de acuerdo a las lógicas de mercado, a tal punto que hoy se hace cada vez más costoso alquilar".
Mencionó además que con la derogación de la ley, los inquilinos se tienen que hacer cargo de impuestos, de las expensas extraordinarias que con la normativa hasta la llegada del actual gobierno asomaba como un plafón de derechos adquiridos.
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El Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (Ceso) difundió el relevamiento de precios de alquileres de junio.
Otro punto que precisó el referente de AIR es la volatilidad de los contratos. "Con la ley se ajustaban acordes al tipo de cifras que publicaba el gobierno, con la certeza de que eran ajustes anuales y los contratos se firmaban por tres años. Y ahora eso no existe, son contratos de un año o dos, con ajustes cada tres o cuatro meses, con lo cual representa un retroceso total a lo anterior a la ley de alquileres y en término de derechos adquiridos", aseguró.
Debatir el acceso a la vivienda de alquiler
Ante este panorama, Canelli comentó que entre diferentes sectores dialogan sobre la necesidad de debatir el acceso a una vivienda de alquiler en el futuro inmediato, más allá del sueño de la casa propia, aunque la posibilidad de buscar una estabilidad duradera eshoy por hoy, la premisa de todo inquilino.
"Creemos que claramente la vida cambió, y costear el alquiler se hace cada vez más insostenible. Es más probable que quien lea esta nota se encuentre con la necesidad de alquilar que la de poder acceder a una vivienda propia, lo que hoy es muy difícil. La volatilidad del mercado hace que los inquilinos busquen un horizonte de estabilidad para dejar de renegar con inmobiliarias, y es por eso que la casa propia no pasa por un deseo, sino por una necesidad", abundó.
Por su parte, el referente de la Federación de Inquilinos de Rosario, Sebastián Artola, sostuvo que "el fin de la ley dejó todo en manos del mercado inmobiliario, sin ningún marco de protección para los inquilinos. Muchos quedaron en una situación desesperante. Hoy, la mayor parte del sueldo o ingreso de un hogar se lo lleva el alquiler, es decir, se trabaja para pagar el alquiler".
En ese marco, aseguró que "en estos dos años los alquileres aumentaron tres o cuatro veces más que la inflación, que es lo que básicamente buscaba el sector inmobiliario con la desregulación total y la no intervención del Estado".
Aseguró además que “la rescisión de contratos es un fenómeno cada más frecuente, por la imposibilidad de sostener el pago del alquiler; en muchos casos son jóvenes que vuelven a vivir con sus familias, pero también, en la otra punta, adultos mayores que no pueden pagar el alquiler y se van a vivir con algún hijo o familiar”.
Marco regulatorio y previsibilidad
Desde el Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario (Cocir) apuntaron a fomentar nuevamente un marco regulatorio que ofrezca previsibilidad a la vivienda familiar, más allá de la derogación de la ley de alquileres.
"Registramos algunos atrasos en los pagos de alquileres producto de la situación económica, pero notamos que hubo más oferta de inmuebles, con indexaciones cada tres meses por IPC, o por ICL (índice de contratos de locación), porque veníamos de una inflación bastante elevada y los dueños no se querían quedar atrasados", comentó la presidenta de Cocir, Cristina Peracchia, al evaluar la situación tras dos años sin ley de alquileres.
Comentó que desde hace ocho meses los plazos se prolongaron a cuatro meses de indexación y muchos contratos se pactan bajo por ICL, que es un mix entre paritarias e inflación. "Hasta ahora no quedaron atrasados y cuando se termina el contrato se vuelve a pactar el precio acorde al mercado", señaló.
Aseguró, además, que "ningún inquilino se fue porque se haya aumentado el alquiler de manera excesiva: migra a algo más grande o más chico. Si las partes no se ponen de acuerdo, el inquilino tiene posibilidades de buscar otra cosa, por eso en su mayoría se cumple la negociación".
Es por eso que evaluó que el DNU 70/23 no fue la mejor herramienta, y por eso sostuvo que "a la vivienda familiar hay que darle un marco regulatorio con ciertos parámetros de previsibilidad, sin abusos y con un corredores matriculados que puedan mediar de manera razonable entre las partes para ofrecer garantías y respaldo a la sociedad".
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