La Cámara de Kioscos de Rosario trazó un preocupante balance del cierre de año para el sector y advirtió sobre un escenario complejo que combina ventas ajustadas, aumentos de costos y creciente preocupación por la expansión de grandes cadenas que operan bajo el formato de kiosco.
Según explicó su presidente, Marcos Difilipo, las ventas durante las Fiestas fueron flojas hasta el 24 y el 31 de diciembre. En cambio, el 25 de diciembre y el 1º de enero se registró un muy buen nivel de actividad en los kioscos que permanecieron abiertos, principalmente porque no había supermercados ni otros comercios funcionando. “En esas fechas el pequeño comerciante siempre aprovecha para vender un poco más”, señaló.
Sin embargo, el 31 el rubro se vio fuertemente afectado en las zonas donde hubo cortes de luz. “La verdad que eso fue muy malo para el sector”, resumió Difilipo. En cuanto a las bebidas, destacó que se consolidó una tendencia que ya venía creciendo: el fuerte consumo de segundas marcas, especialmente en los barrios. “Se vendió mucha Cunnington, te diría que más que Coca-Cola, aunque no parezca real”, afirmó.
Otro producto que tuvo una salida muy limitada fue el carbón, a pesar de ser habitual en esta época del año. “No sabemos si fue por el calor extremo o porque no había plata para el asado; eso ya depende de cada familia”, explicó.
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Un enero difícil
En los últimos días comenzaron a llegar nuevas listas de precios. Si bien no se trata de incrementos elevados, se registraron subas generalizadas de entre 3 y 6 % en casi todos los productos, con excepción de los cigarrillos, que ya habían aumentado con anterioridad.
De cara a enero, el panorama no es alentador. “Todos los años es lo mismo. Ese extra que por ahí se vende en diciembre o en días de mucho calor tenemos que guardarlo para enero porque sabemos que las ventas bajan mucho”, advirtió Difilipo. Según detalló, durante el verano la gente prácticamente no circula y el movimiento comercial se concentra después de las 20, lo que implica un esfuerzo adicional para los comerciantes.
Por ese motivo, muchos kioscos que pudieron ahorrar algo durante el año optan por cerrar la primera quincena de enero. Quienes no cuentan con ese respaldo, venden lo que pueden, pero en un contexto claramente adverso. A esto se suma la baja venta de productos navideños, como budines, confites y pan dulce, ya que gran parte del consumo se volcó a las grandes superficies, donde hubo más ofertas y variedad.
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Cadenas
En paralelo a la caída del consumo, desde la Cámara de Kioscos volvió a encenderse la alarma por el crecimiento sostenido de cadenas comerciales que, bajo el rótulo de kiosco, operan con superficies cada vez más grandes y compiten directamente con autoservicios y almacenes barriales.
Difilipo mencionó puntualmente a Market y Multishop, que continúan abriendo locales en Rosario con una lógica muy distinta al kiosco tradicional. “Ya no son kioscos chicos. Al contrario, se están cerrando ese tipo de negocios y se abren locales cada vez más grandes, con muchos más metros cuadrados cubiertos”, señaló.
El dirigente advirtió que el impacto no se limita al rubro kiosco. “Ya no compiten sólo con nosotros, entran directamente en lo que es autoservicio y almacén”, afirmó.
Frente a esta situación, la Cámara anticipó que volverá a solicitar a la provincia una auditoría, similar a la realizada en 2022, para revisar los metros cuadrados cubiertos de los locales pertenecientes a estas cadenas y verificar si cumplen con la ley provincial de grandes superficies. “Vamos a pedir que se auditen los locales, principalmente de estas dos marcas, y si hay incumplimientos, le vamos a pedir al municipio que actúe”, explicó.
Difilipo se mostró confiado en obtener una respuesta institucional similar a la de aquel momento. “Son prácticamente los mismos equipos, más allá de algunos cambios de puestos”, indicó.
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Disfrazada
Además, la Cámara expresó preocupación por la aparición de una tercera cadena, Volt, cuya situación aún no está clara. “No está confirmado, pero sospechamos que podría tratarse de un cambio de nombre y que en realidad responda a alguna de estas dos marcas”, sostuvo, y adelantó que también pedirán que sea auditada.
Uno de los puntos más sensibles para el sector es la facilidad con la que pueden modificarse nombres comerciales y fachadas sin controles adicionales. “Cambiar la cartelería es algo ficticio desde el punto de vista de la habilitación municipal. El negocio puede cambiar de nombre sin dar explicaciones, y eso nos preocupa mucho”, remarcó.
En ese marco, la Cámara de Kioscos trabaja dentro del Concejo Municipal para exponer la situación ante los distintos bloques políticos. El principal temor, según Difilipo, es que en el contexto de la autonomía municipal de Rosario pierdan vigencia normas clave. “No queremos que una ley provincial o una ordenanza municipal deje de aplicarse de un día para el otro y termine afectando a todos los kioscos de la ciudad”, concluyó.